El dispositivo de la búsqueda de Blanca Fernández Ochoa, ayer en el Valle de la Fuenfría - Guillermo Navarro
Caso Blanca Fernández Ochoa

Blanca Fernández Ochoa dejó su documentación y dinero en el coche

El hallazgo de un bastón este martes alentó la esperanza pero no era suyo, dijo su familia

Blanca Fernández Ochoa, última hora en directo

Encuentran pastillas y una botella de vino cerca del lugar donde murió de Blanca Fernández Ochoa

Madrid Actualizado: Guardar
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La segunda jornada del mayor dispositivo de búsqueda puesto en marcha hasta la fecha en la Comunidad de Madrid para localizar a la exesquiadora Blanca Fernández Ochoa, de 56 años, en el Valle de la Fuenfría de Cercedilla acabó como empezó: sin rastro de ella. La jornada despertó repleta de esperanzas que se fueron desvaneciendo a medida que transcurrían las horas e iban bajando los equipos sudorosos y cansados sin ninguna novedad.

Lo único cierto hasta la fecha es que a la medallista olímpica se le perdió la pista hace hoy doce días. Fue el sábado 24 de agosto después de que su hermana Lola y su cuñado Adrián Federighi, con los que llevaba nueve meses viviendo en Aravaca, se fueran a jugar al golf. Ella bajó a desayunar sobre las diez y media de la mañana, tal y como explicó la empleada de hogar cuando ellos regresaron y preguntaron por ella. Estaba en pijama. Después se marchó. Precisamente, poco después un testigo la vio salir del chalé, de tres plantas, provista de dos bastones para caminar por el monte. Vestía ropa deportiva, han precisado fuentes de la investigación. No observó que llevara mochila alguna, salvo que la guardara en el coche. Su hermana dijo ayer que ha echado de menos unas botas y unos pantalones de «trekking».

Todo ello coincide con el hecho de que entre la una y las dos de la tarde de ese día la viesen comprar un poco de queso en un supermercado de Pozuelo de Alarcón, producto que pagó en efectivo. No se sabe si se llevó provisiones de casa o las tenía en el coche, pero no debieron ser muchas. Federighi, su cuñado y portavoz de la familia no pudo precisar ayer este extremo.

Sobre las seis de la mañana del día siguiente un corredor vio dos coches estacionados en el aparcamiento de Las Dehesas de Cercedilla. Uno de ellos era un Mercedes Clase A de color negro: el de Blanca. Se fijó porque era muy temprano. Ya el pasado domingo cuando se sabía que la exesquiadora había desaparecido, alertó a la Policía que encontró el coche. No se había movido de ahí. Estaba lleno de barro por fuera debido a las últimas tormentas y en su interior hallaron unas chanclas, su carné de identidad, el de conducir, el cargador del móvil que se dejó en casa y un bolso de cuero marrón con un puñado de euros: quince. El vehículo fue abierto con el duplicado de las llaves que tiene su cuñado, por lo que no tuvo que ser forzado. En el análisis realizado por la Policía no se ha hallado ningún signo criminal: sin sangre ni otro tipo de restos.

Mientras tanto el dispositivo de búsqueda de ayer estuvo integrado por 300 efectivos de diversas unidades de la Guardia Civil, Policía Nacional, Protección Civil y Bomberos. A ello hubo que añadir 70 voluntarios, una cifra inferior a la jornada anterior, cuando el dispositivo total alcanzó las 400 personas. El motivo fue que se optó por escoger a personas experimentadas, aficionadas a la montaña y debidamente equipadas y avezadas para no correr riesgos. Doce grupos peinaron las distintas zonas por la mañana mientras que otros ocho hicieron lo propio por la tarde. La labor es ardua ya que hay que rastrear en 3.500 hectáreas. La novedad fue que se utilizaron siete drones, tres de la Policía Nacional, otros tres de la Guardia Civil y uno de la Comunidad de Madrid, con el fin de observar los lugares más inaccesibles y peligroso sin correr riesgos.

«No voy a tirar la toalla»

También se dejó de batir los senderos para adentrase campo a través. Al anochecer, el dispositivo plegó velas sin éxito. Un bastón que encontraron en el monte en las últimas horas alentó las esperanzas, unas esperanzas que se esfumaron cuando la familia descartó que fuese de Blanca. Mientras su hijo David que participó en la búsqueda se mostró desanimado, al final de la jornada su hermana volvía a mostrarse positiva. «Si todas estas personas que están aquí no tiran la toalla, yo tampoco». Y recordó que si Blanca pudiera ver cómo se está volcando la gente, estaría orgullosa.