Ignacio Garibay: «Una cornada es algo muy torero»
El diestro mexicano Ignacio Garibay se concentra antes del comienzo del festejo de la Feria de San Isidro - EFE

Ignacio Garibay: «Una cornada es algo muy torero»

El maestro mexicano, a quien un toro le atravesó el muslo ayer domingo en Madrid, afirma a ABC que su paso por la Catedral de Las Ventas ha sido positivo y que «ha valido la pena» la cornada que recibió

MADRID Actualizado:

«Estoy sano, la herida va reaccionando bien y mi estado de ánimo es satisfactorio por el esfuerzo que hice con los dos toros de ayer y contento: creo que ha sido postivo», asegura a ABC Ignacio Garibay en la cama del hospital La Fraternidad, en donde permanecerá, cuando menos, hasta el jueves.

-¿Qué pensó al ver salir a uno de los toros más grandes que se lidiarán en la Feria de San Isidro?

-Yo estaba consciente de que era un toro muy alto, muy hondo, con un par de pitones de apariencia pavorosa. Me encontraba en un momento decidido porque sabía lo que iba a torear, pero luego el toro quiere tan poco y hace cosas tan extrañas, que no te queda otra cosa que ponerte ahí.

-¿Qué recuerda de la cornada?

-No me sorprendió, pues el toro ya me lo había avisado en un par de ocasiones. Pero es Madrid y aquí hay momentos en los que en las faenas tienes que apostar. Me quise quedar en el pase de pecho y el toro me buscó y me pegó un derrote muy seco. Inmediatamente, sentí el calor que sentimos los toreros cuando estamos heridos, pero creo que tuvo mucho mérito el hecho de haberme quedado delante del toro para matarlo. Por fortuna, el reconocimiento del público fue tan cariñoso, que en ese momento sentí que mi paso por Madrid había sido bueno.

Ignacio Garibay se para a reflexionar dando muestras de una calidad humana extraordinaria: «Por fortuna, el pitón del toro entró y salió, no me romaneó, porque entonces la cornada pudo ser muy grave. Los agujeros que traía yo en la pierna eran impresionantes, y como no sangró mucho pareció menos de lo que verdaderamente fue».

En cuanto a los golpes que sufrió en la caída, afirma que le duele todo el cuerpo y que los médicos quieren tenerlo dentro del hospital cuando menos cinco días; sin embargo él quiere ver si el miércoles le pueden dar de alta para recuperarse fuera del hospital.

Acompañado de muchos amigos, entre ellos su alternante del domingo, el matador Sergio Aguilar, Garibay, con buen ánimo y semblante, no cesaba de responder a las muchas entrevistas que todos los medios (mexicanos y españoles) le han hecho durante todo el día.

La prensa ha destacado el valor y la determinación de Garibay de haberse enfrentado con tanto aplomo a los dos astados.

-¿Valió la pena esta cornada, maestro?

-Sí, hay maneras de salir de las plazas, y siempre y cuando se haga con hombría y torería vale. Una cornada es algo muy torero y de verdad.