Un momento del ensayo de «El público» - efe

El Teatro Real lleva a la ópera el oscuro surrealismo de Lorca

Mañana es el estreno absoluto de «El público», con música de Mauricio Sotelo

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Tienen los responsables del Teatro Real, comenzando por su director artístico, Joan Matabosch, una excitación especial cuando se refieren a «El público», la ópera de Mauricio Sotelo y Andrés Ibáñez, cuyo estreno absoluto tendrá lugar mañana en el coliseo madrileño. Fue el desaparecido Gerard Mortier quien tuvo la idea, casi la obsesión, de convertir en ópera la obra de Federico García Lorca. «Amo esta obra –recuerda Sotelo las palabras del gestor belga–; es absolutamente maravillosa, pero casi incomprensible. Mauricio, tienes la misión de intentar revelarnos esta obra extraordinaria a mí y a nuestro público».

Mortier, a quien está dedicada la obra, no podrá ver la producción que el Teatro Real ha preparado. Cuenta con la dirección musical de Pablo Heras-Casado –principal director invitado del coliseo madrileño– y la dirección escénica del estadounidense Robert Castro, que trabajó junto a Peter Sellars en «Ainadamar» y «The Indian Queen». La escenografía es de Alexander Polzin, el vestuario de Wojlech Oziedzic, la iluminación de Urs Schönebaum y la coreografía de Darrell Grand Moultrie.

En el foso estará el Klangforum Wien, un conjunto de cámara austríaco al que Mauricio Sotelo tenía en mente a la hora de escribir su partitura. En el reparto se unen cantantes de ópera como José Antonio López, Isabella Gaudi, Thomas Tatzl, Josep Miquel Ramón o Antonio Lozano, junto a artistas flamencos como los cantaores Arcángel y Jesús Méndez, el guitarrista Juan Manuel Cañizares, el bailaor Rubén Olmo y el percusionista Agustín Diassera.

Flamenco

El particular lenguaje del flamenco no le es ajeno a Mauricio Sotelo, que ha trabajado ya anteriormente con él y que, en esta ópera, lo ha integrado en las líneas musicales del resto de la partitura. «La estructura está dentro de la textura sonora, en la que hay muchos elementos ligados a la tradición operística», asegura el compositor, que ha querido sobre todo «que el texto sea comprensible y que las líneas melódicas tengan naturalidad; ese ha sido mi primer objetivo. Y casarlas con la complejidad rítmica del flamenco». El resultado, concluye Sotelo, es una obra con un lenguaje completamente nuevo, incluso dentro de mi propia producción». Juan Manuel Cañizares habla de un diálogo musical; «el flamenco y la música contemporánea se entreveran, y siempre que hay diálogo hay entendimiento». Y ese entendimiento se ha traducido durante los ensayos, dicen en el Teatro Real, en una mutua fascinación: de los flamencos hacia los clásicos y de los clásicos hacia los flamencos.

No podía haber nadie más adecuado para dirigir esta ópera, dice el compositor, que Pablo Heras-Casado, granadino, familiarizado desde niño con la seguiriya y la soleá además de con Beethoven y Mozart, y que tiene, en palabras de Mauricio Sotelo, «el rigor, la exactitud y el duende». El director granadino cree que este estreno es «una oportunidad histórica para reivindicar la ópera española y la alta cultura».

«El público» es una de las obras más fascinantes y a la vez oscuras y misteriosas de Federico García Lorca. Pertenece a su teatro «irrepresentable», como él mismo decía. Cuando dejó Madrid y se marchó a Granada, donde sería fusilado en agosto de 1936, le dejó el manuscrito a su amigo Rafael Martínez Nadal con el encargo de destruirlo si a él le ocurría algo. No lo hizo, y en 1976 publicó el manuscrito en Inglaterra. La obra es, escribió Martínez Nadal «más desafiador, pero menos burdo que Genet; más rico en símbolos que Beckett [... con] mayor capacidad que Tennessee Williams para entremezclar personajes reales o históricos con criaturas de su fantasía; Ionesco habría envidiado su inventiva, su gracia, lo inesperado de las réplicas y el juego escénico. En ningún momento la deuda de Lorca con Pirandello es mayor que la de los autores mencionados». Lluis Pasqual estrenó «El público» en Milán en 1986, en una producción del Centro Dramático Nacional que llegó a Madrid en enero de 1987.

Andrés Ibáñez ha sido el encargado de elaborar el libreto de la ópera a partir del texto de García Lorca. «Muchas veces respetar la obra significa ser irrespetuoso –dice el poeta, colaborador de ABC–; he querido mantener lo absurdo e ilógico de la obra y que al mismo tiempo se entienda; contar una historia y hacerla inteligible».

La homosexualidad, más abiertamente expresada que en cualquier otra obra de Lorca, es la columna vertebral de «El público», «teatro sobre la arena», que habla también de cómo el arte puede transformar la vida, que era, en palabras de Andrés Ibáñez, la convicción del movimiento surrealista y, también, la convicción de Lorca.