«Yo no pienso dimitir, ¿y usted?»

Sinde asegura que el Gobierno «sigue trabajando para encontrar un modelo satisfactorio para todos»

MADRID Actualizado:

«Yo no pienso dimitir, ¿y usted?». Ésta fue la frase desafortunada que la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, le espetó ayer a un periodista cuando le preguntó si pensaba abandonar su cargo tras el fracaso de la Disposición Final Segunda, incluida en la LES. Una marcha que no tardó en reclamar el PP tras la votación en la Comisión de Economía que tumbó la ley Sinde. El día de ayer fue el de la reacciones ante la tensa jornada anterior en la que las negociaciones entre el PSOE y CiU podían haber inclinado la votación hacia el sí pero que terminó por enterrar bajo un no mayoritario su aprobación.

Preguntada sobre si le había sorprendido que ningún grupo parlamentario, excepto el PSOE, apoyara la disposición, la ministra de Cultura, que inauguró ayer en la Biblioteca Nacional la exposición «La cocina en su tinta», aseguró que «uno nunca sabe cómo van a salir las votaciones. En eso consiste la democracia. Cada grupo político expresa sus convicciones y toma sus decisiones hasta el momento de la votación». En cuanto qué es lo que había fallado para no haber podido concitar el apoyo de ningún partido, afirmó que «todos los partidos estaban de acuerdo en que hay que encontrar alguna fórmula y alguna solución a la compatibilidad de todos los derechos en la Red, y cada grupo lo que tenía era una opción distinta. Ahora trabajaremos en buscar un modelo que sea satisfactorio para todos», indicó.

Este varapalo en la Comisión de Economía del Congreso no supone más que un escollo en una lucha en la que el Gobierno «va a seguir trabajando y dando respuesta a esta situación. Desde luego, el compromiso con la defensa de la propiedad intelectual y el compromiso con las industrias culturales y su potencial de desarrollo económico, de generación de empleo que pasa inexcusablemente por la Red es una prioridad para el Gobierno», subrayó.

Una cultura de amateurs

A continuación llegó la pregunta sobre si tenía o no intención de dimitir. «Yo no he pensado en dimitir, ¿y usted? Yo trabajo para un presidente de Gobierno, que tiene esa posibilidad de cesar y de nombrar ministros cuando lo considera adecuado».

La otra gran pregunta ayer era qué es lo que va a pasar ahora. Cuál es la opción del Ejecutivo al haberle fallado estrepitosamente la fórmula de la ley Sinde que muchos consideran coló el Gobierno por la puerta de atrás en la LES. «Estamos trabajando —indicó la ministra— y analizando cuáles pueden ser los siguientes pasos para seguir en ese camino de defensa intelectual y de encontrar esa fórmula que permita a los usuarios disponer de contenidos legales en la Red a precios asequibles y que no persiga y criminalice a los usuarios, que es la fórmula que el Gobierno ha defendido hasta ahora, y que es la que queremos seguir defendiendo».

Sobre si los creadores habían apoyado con suficiente fuerza y de una manera pública la ley Sinde, alegó que éstos «saben muy bien que su futuro y su presente dependen de que haya unas reglas del juego justas y equitativas en la Red. Y si no sucede así poco a poco perderemos Patrimonio cultural porque se dejarán de hacer inversiones y solo tendremos una cultura de amateurs. Eso es una merma para nuestro país que no puede permitirse el lujo de despilfarra el talento de nuestro creadores». Y una última pregunta: ¿Le han llamado de la embajada de EE.UU? «No, no me han llamado», concluyó.