Miguel Ríos - ABC

Miguel Ríos: «Quería evitar diluirme, sin que nadie, ni yo mismo, se diera cuenta»

Con la gira «Bye Bye Ríos Rock», el cantante granadino se despide de los escenarios

MADRID Actualizado:

Después de una larga y prolífica carrera, Miguel Ríos dice adiós con la boca pequeña («no me retiro del todo, pero sí de hacer giras») y lo hace a lo grande, con una gira por las principales ciudades españolas, con muchos invitados especiales y un recorrido por lo más selecto de su repertorio: «Quería hacerlo así, poner una fecha, celebrarlo... no quería irme diluyendo, desapareciendo sin que nadie, ni siquiera yo mismo, se diera cuenta».

Así, Miguel lleva desde mediados de septiembre embarcado en su última gran gira: «Me la he jugado muchas veces, y estoy contento de haberlo hecho; pero, ya ves, ahora me ha dado por la prudencia… En serio, no me gustaría hacerme viejo encima de un escenario, no es apropiado. El rock es territorio de jóvenes y, obviamente, yo no lo soy. Para mí es como un sacerdocio, y digamos que me quedaré en un segundo plano. Así que espero que cuando tenga mono de escenario siempre haya algún amigo que me permita subirme al suyo un rato».

Eso sí, rechaza de forma vehemente el sentimentalismo: «Tengo aversión por la nostalgia; me gusta mirar hacia adelante y no atrás... De hecho, otra de las razones por las que hago esta gira es porque quiero presentarme tal como soy ahora, no tal como fui. Naturalmente, cuando miro de reojo por el retrovisor, asumo mi pasado y me siento satisfecho con él, pero siempre he sentido la necesidad de avanzar, de hacer cosas nuevas».

Acaso se refiere a que, en efecto, la suya no ha sido una carrera ortodoxa y acomodaticia. Después de unos comienzos que sí fueron bastante convencionales (ya saben, la época de Mike Ríos, «el Rey del Twist»), la carrera del granadino se torna más ambiciosa y hasta experimental durante los setenta, tanto en la música como en las letras: «Entonces había muchos caminos por explorar y nos lanzábamos sin paracaídas».

Definir el futuro

Aunque de los intentos de salirse de lo convencional, el favorito de Ríos es el disco en homenaje a Kurt Weill que grabó con Ana Belén en 1999: «Tengo especial cariño a ese disco, porque la verdad es que la idea era muy arriesgada y creo que finalmente salió bastante bien. También disfruté mucho de la gira con la big band –en la que recreaba su repertorio con el acompañamiento de 16 músicos–. Fue bonito reencontrarme con esas canciones en un formato muy diferente».

Y es que la verdadera personalidad de Ríos como músico se consolida a partir de los años 80. Fue entonces cuando Miguel Ríos se hizo empresario de sus propias actuaciones, redefiniendo el concepto de gira con sus grandes montajes: «Eso lo inventé yo; hasta entonces no se habían hecho giras como aquellas. Creo que contribuimos a dignificar la música. La propia industria del disco, las compañías, empezaron a mirar a los grupos con otra óptica, desde un punto de vista mucho más profesional».

Abrir caminos

Hoy reivindicado por músicos de generaciones posteriores a la suya, lo cierto es que Miguel Ríos entró en contacto con músicos más jóvenes desde los años 70, cuando en sus conciertos se hacía acompañar de bandas como Tequila o, posteriormente, Luz Casal y Leño. Después presentó «¡Qué noche la de aquel año!», con la participación de la plana mayor de la movida»: «Siempre me llevé bien con los de la purpurina, aunque venían de otro ámbito. De hecho, creo que ‘‘Rock and Ríos’’ abrió muchas puertas a todos esos grupos».