Sara Blanch
Sara Blanch - Teatro Real

Sara Blanch: «La danza me ha ayudado a cantar»

La joven soprano catalana actúa en el Teatro Real en el concierto de los ganadores del Concurso Francesc Viñas, donde logró siete premios

MadridActualizado:

Sara Blanch participó con el número 182 en el concurso Francesc Viñas, celebrado en el Liceo de Barcelona el pasado mes de enero. Y salió de allí cargada de premios. Quedó cuarta en la competición general, pero obtuvo además el galardón como mejor cantante catalana, como mejor cantante española y como mejor intérprete de zarzuela, y se llevó además el premio del público en la prueba final.

Su clasificación en uno de los concursos de canto más prestigiosos le ha valido también contratos con el Teatro Real y con el Festival de Perelada. Precisamente, el domingo cantará en el coliseo madrileño junto a otros ganadores del concurso: la mezzosoprano estadounidense J’Nai Beridges, mezzosoprano (Primer Gran Premio 2016), la soprano italiana Selene Zanetti y la mezzosoprano rusa Yulia Mennibaeva. Sara Bach cantará tres piezas: la «Canción del ruiseñor», de «Doña Francisquita»; la romanza «Me llaman la primorosa», de la zarzuela «El barbero de Sevilla»; y el aria «Quel guardo il cavaliere... So anch'io la virtu magica», de la ópera «Don Pasquale».

Sara Blanch nació en Darmós, una localidad de la Ribera del Ebro, en la provincia de Tarragona. pero vive y estudia en Barcelona desde los 18 años. Soprano lírico-ligera, su debut se produjo hace dos años en el Festival Rossini de Pesaro, en la obra «Il viaggio a Reims», con dirección escénica de Emilio Sagi. «Me sentí muy feliz allí. Veía a todos mis compañeros con muchas ganas, con mucha ilusión; con una actitud magnífica para cantar».

Al citársele los premios en el Concurso Francesc Viñas mezcla a partes iguales satisfacción y responsabilidad. «Es un certamen muy importante y prestigioso -dice-; y los premios son sobre todo un reconocimiento al trabajo y al esfuerzo de todos estos años. Estoy muy contenta. Y supone también un punto de inflexión y aumenta la responsabilidad». Los premios, cuenta, me han supuesto contratos con el Teatro de la Zarzuela, el Teatro Real y el Festival de Perelada. «El trabajo aumenta, y por lo tanto también la responsabilidad porque hay que estar bien preparada para cada actuación».

No solo le ha abierto el concurso las puertas de estos teatros. Reconoce Sara que a raíz del certamen ha recibido nuevas propuestas y nuevos proyectos. De momento, después del concierto del Teatro Real tiene una «Pasión según San Mateo», de Bach, en el Palau de la Música Catalana, en Barcelona; cantará la Norina de «Don Pasquale», de Donizetti, en Castellón, en lo que será su debut en el papel.

No tiene sueños. Solo, de momento, «poder vivir de esto y tener oportunidades». Ya se encargará ella después de aprovecharlas. Tendrá competencia. Por lo que se ve en los concursos de canto en los últimos años, hay abundancia de sopranos lírico-ligeras como ella. «Es cierto -ríe-; lo único que hay que hacer es prepararse más. Creo que con el trabajo bien hecho tienes mucho ganado».

Antes de cantar, Sara Blanch aprendió a bailar. Estudió danza clásica, y asegura que le ha servido mucho tanto para cantar como para saber estar en escena. «Con la danza tomas conciencia de tu cuerpo, aprendes a manejarlo, y no hay que olvidar que cantamos con todo el cuerpo, no solo con la garganta. Y al participar desde muy pequeña en festivales y actuaciones, tomas conciencia del escenario. La danza, además, te exige una disciplina que es también muy válida para el canto».