ENTREVISTA

Jaime Urrutia: «A Gabinete Caligari le ponían bombas en el País Vasco»

Iba para siniestro y entró a la mili, tocó ante 100.000 personas y ahora disfruta «en familia», vivió la Movida y de movidas ha ido su vida... el exvocalista de uno de los grupos más célebres del rock nacional habla sin tapujos

- MadridActualizado:

Al fondo hay sitio. Es lo primero que observo cuando cruzo el umbral del bar donde espera Jaime Urrutia (Madrid, 1958). Colinda con Manuel Becerra, su barrio de toda la vida. Un té confirma lo que estoy pensando: no ha sido un invierno fácil. «Si llego a saber que hay fotos, me pongo más presentable». No hay fotos. Tampoco apariencias. La charla es franca; la voz, ronca; el ambiente, lúgubre. Me gusta, susurro en silencio. No sé ni por donde empezar.

A estas alturas, ¿qué no ha vivido mi protagonista? Él toma el mando. De tocar el cielo con Gabinete Caligari a perder la amistad de sus antiguos compañeros, pasando por casi 15 años de carrera en solitario. Es precisamente esto último, la senda por donde Jaime Urrutia camina. El mismo trazo que hace semanas le llevó a una pequeña sala de Torrelodones —para inaugurar el nuevo ciclo de Escenarios Mahou—, le trae hoy hasta aquí. Al fondo. El té ya no está velado, es hora de preguntar.

¿Hay un punto de vuelta al origen en este tipo de conciertos alejados de la megalomanía?

Bueno... es un punto que llevo haciendo ya bastante tiempo. Muchos artistas empezamos hace cinco o seis años realizando un formato más directo, más... desenchufado. En este caso la crisis ha influido, son muchos los que tocan en sitios más íntimos porque ya no hay el dinero de antes, en los 80, en los 90, en este país había muchísimo dinero. Los ayuntamientos contrataban a grupos como Gabinete, Loquillo, Alaska, Radio Futura... y lo mismo te daban cuatro millones de la época. Ahora eso ha cambiado, todo es más directo, en acústico, apareces en teatros pequeños, salas humildes, delante de poca gente. Artísticamente aprendes bastante.

Usted se ha plantado delante de miles de personas...

La vez que con más público tocamos fue delante de 100.000. En 1991 los 40 Principales hicieron el 25 aniversario y montaron una movida muy gorda. Era un día de verano, con un tiempo sensacional y en el Hipódromo de la Zarzuela tocábamos Gabinete, El Último de la Fila y Héroes del Silencio. Fue alucinante, la autovía de La Coruña estaba totalmente atascada, tuve que pedir a un motorista que me llevase porque no llegaba. Empezábamos a tocar a las 9 y poco antes estaba parado a la altura de Puerta del Hierro, aparecí de milagro.

Como dice, eran otros tiempos. ¿Se sentía a gusto?

No... es un poco raro, una sensación un tanto extraña. Me parecía una especie de marea negra, escenarios enormes, vallas de seguridad, la gente alejada... en realidad ves las dos primeras filas y después solo oyes un murmullo. No es cómodo, prefiero una sala de 3.000 personas que esté bien acondicionada. Ni tan pequeño ni tan grande.

¿Había algo de miedo escénico en todo aquello?

Claro, eso le entra a cualquier artista. A pesar de que uno tiene el culo pelado y consigues controlar más, va por días, hay veces que estás en el camerino, a punto de salir al escenario, y estás de los nervios. Eso es buena señal, el día que no sienta algo parecido tendré que dejarlo.

¿Por qué irrumpe en escena Gabinete Caligari?

¡Puf¡ Éramos universitarios... te hablo de 1981, nos gustaba mucho la música, particularmente tocaba la guitarra, escuchaba muchos discos en casa y todo empezó un poco porque sí. A partir de 1978 mucha gente en Madrid comenzó a hacer lo mismo, se abrieron salas, conciertos... y de repente sabías que había un grupo que se llamaba Nacha Pop, la sala Sol, el Pentagrama. Fue el pistoletazo de la famosa Movida.

Siendo uno de los grupos pioneros, ¿cree que la Movida les proyectó, o más bien, contribuyeron a expandirla?

Fue más lo segundo, lo de Movida es también una manera de llamar a un movimiento construido con grupos como el nuestro. Lo único diferente es que no había ninguna intención de ganar dinero, no sé si me entiendes. Yo pensaba que íbamos a tocar dos veces en Rock-Ola, sacar un single y seguir con los estudios. Nos lo tomábamos un poco a broma, había mucho de diversión juvenil, y cuando nos quisimos dar cuenta todo se vino arriba. No solo Gabinete, muchos grupos, ponían tus canciones en la radio, salías en televisión, prensa... todo el mundo te quería ver.

Hay quien dice que la Movida madrileña no dejan de ser cuatro calles mitificadas...

Es posible, hace poco pasé por la Plaza del 2 de Mayo y han hecho una plazoleta de Antonio Vega... tampoco digo que me parezca mal, cada uno es libre de pensar lo que quiera. La Movida fue una época donde una generación de veinte, veintipocos años, nos juntamos y tuvimos la suerte de encontrar una gran apertura de libertad. La música que se hacía fuera también llegaba, David Bowie o Lou Reed venían a tocar a Madrid... nadie esperaba lo que vino después, pero acabó siendo real.

¿Estaban preparados para ser profesionales?

En principio no.

¿Y cómo se digiere algo así?

No te queda otra que aprender. Cometes errores, sobre todo el directo era muy costoso porque no sabíamos tocar, los pitidos, resoplar al micrófono, todo el mundo se ponía el audio muy alto. Hubo que pulir muchas cosas.

En pleno apogeo ¿se acercaba mucha gente por interés?

¿Por ganar dinero dices? No especialmente, además era gente que veías venir de lejos. Lo que si recuerdo es que comenzó a haber mucha competencia entre los grupos, y mucha competición. Pero bueno, dentro de todo, era divertido.

Hablando de competencia, decía Jaime Urrutia que Gabinete Caligari, quizá junto a Mecano, era la banda número uno del pop español.

¿Sí? No lo recuerdo... si que considero que Mecano era un grupo que hacía grandes canciones pop y en Gabinete queríamos tirar más por el rock, supongo que lo diría en relación a la música pop, pero tampoco es que adorase especialmente a Mecano. Siendo sincero me gustaba más Loquillo o Radio Futura, pero no me lo pongas de titular que no hay ningún trasfondo detrás (se ríe).

¿Te sorprende que con el paso de los años pasaran a ser un grupo considerado de culto?

Digamos que en los 90 decayó todo un poco, vino una generación cantando más en inglés, los denominados «indies». Se demandaba otra cosa, pasamos de vender 100.000 copias, después 80.000... el último disco de Gabinete, en 1998, pasó prácticamente desapercibido. Y lo de grupo de culto no lo tengo claro, en cierto sentido teníamos nuestra personalidad, muy definida y tampoco íbamos vendiéndonos por ahí todo el rato.

«Hola, somos Gabinete y somos fascistas» (Rock-Ola, 1981). Una puesta de largo... cuanto menos peculiar.

Aquello nos costó muchos disgustos, a Gabinete nos pusieron bombas en el País Vasco. Sacamos una canción que se llamaba 'Sangre española' dedicada a un torero, sin ninguna reivindicación, de hecho el nombre lo cogimos de una novela de Raymond Chandler. Pero daba igual, íbamos allí y decían 'estos fachas que hacen aquí...' durante un bolo en Andoáin tuvimos una amenaza de bomba por parte de ETA. Era duro. Y si me preguntas por qué lo hice, supongo que por provocar, tenía el concepto de la filosofía punk. El rock siempre ha tenido un punto de provocación, en Gabinete cuando empezamos nos gustaba la estética nazi y de nazis no teníamos nada.

¿Había desconocimiento?

No, había ganas de provocar. En aquella época la política no estaba todavía muy definida, aunque había un clima de reivindicación, también había ingenuidad.

En aquella época valía todo...

Tampoco lo creo, simplemente hoy es más difícil provocar. Ahora si un grupo quiere decir algo así lo puede decir, pero se expone a que vaya la policía. Por ejemplo, los símbolos fascistas están prohibidos, antes podías jugar a casi cualquier cosa.

Ahora todo está planificado, enciendes la tele y ves día a día el proceso de fabricación de una estrella.

Mira cuando yo me separo de Gabinete en 1999 y saco mi primer disco en 2002, pues va y coincide con la primera edición de Operación Triunfo... veías la lista de éxitos todas las semanas y ahí estaba la gala de turno, en las entrevistas de promoción siempre la primera pregunta era sobre el programa. Aquello fue terrible, acabé hasta los c...».

Volviendo a Gabinete, tras ofrecer un sonido más oscuro, cercano al punk en vuestros inicios, ¿pensaban que el bautizado después como «Rock Torero» podía pegar el pelotazo?

Nosotros empezamos justamente imitando a grupos ingleses, Joy Division, The Cure... todo siniestro, llamativo, grabamos un par de singles y tuvimos que ir al servicio militar, que por aquel entonces era la ruina de muchos grupos. A nosotros, sin embargo, nos cambió un poco el chip, entras allí, conoces a gente de toda España, la radio está todo el rato puesta y poco a poco empezamos a proyectar una imagen más castiza, madrileña, de barrio. Al principio íbamos pegando golpes de ciego y en cambio, después de la mili, fuimos cogiendo nuestro propio estilo. Un estilo que tuvo éxito y que alguien lo denominó «Rock Torero», algo que nos hizo desmarcarnos de muchos grupos.

¿Sonar más comercial fue un mal necesario?

Fue un poco una putada, había canciones más comerciales y otras menos. Por ejemplo, «La culpa fue del chachachá» me pareció una putada, nunca supe muy bien por qué a la gente le gustaba, supongo que por el rollo de la España castiza. De todas formas hay que distinguir entre lo comercial y lo hortera, los Rolling Stones tienen canciones que son comerciales y son buenísimas. Más que comercial, creo que Gabinete tenía un repertorio tarareable, la única canción que considero hortera es precisamente «la culpa fue del chachachá». Pero no me arrepiento de nada, gracias a eso conseguimos llegar al gran público.

Abraham Lincoln contó en una ocasión que «al final lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años». ¿Gabinete aguantó hasta donde tenía que aguantar?

Creo que tuvimos que haberlo dejado antes. Cada cosa tiene su momento, Gabinete Caligari estuvimos 18 años juntos y los últimos tiempos fueron ya jodidos. Lo que pasa es que para bien o para mal teníamos un repertorio conocido, al final ibas a una ciudad y tocabas las canciones nuevas y el público te abucheaba, la gente solo quería oír las de toda la vida. Nosotros mismos ya no nos los creíamos, no había las ganas de antes... como compositor tenía curiosidad por hacer otras cosas y decidí disolver el grupo. Mis compañeros, mis excompañeros que ya no me hablan, no estaban de acuerdo.

Y decide iniciar su carrera en solitario, ¿lo imaginaba así?

Ante todo me gusta componer canciones, creo que es para lo que valgo. No sé si soy buen cantante, encima del escenario tampoco soy muy bueno, y desde antes de terminar con Gabinete tenía esta idea en la cabeza. Con una base y una carrera ya hecha, me apetecía un poco caminar solo, elegir una banda nueva y hacer lo que quisiera sin consultar a nadie. Si sales más guapo en esta foto o en esta otra da igual, porque la foto a partir de ahí solo la elijo yo (se ríe).