Julio de la Rosa: «Los creadores estamos todos un poco trastornados»

Julio de la Rosa: «Los creadores estamos todos un poco trastornados»

El músico de Jerez presenta, en la sala El Sol de Madrid, su disco «Pequeños trastornos sin importancia», en el relata las desventuras de una pareja inmersa en una relación tóxica

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Los «Pequeños trastornos sin importancia» de que nos habla Julio de la Rosa pueden alterar, y mucho, la vida de aquellos que los padecen. Sobre todo a la hora de mantener una relación en pareja. Él nos los ilustra con una serie de canciones recopiladas en el disco así titulado, un trabajo que golpea al oyente con una violencia y un desgarro inusual en el mundo del pop.

Pero Julio de la Rosa sabe lo que se hace. Está acostumbrado a utilizar los sentimientos humanos como si de arcilla se tratara para darles forma de distintas maneras: a través de libros de poesía; de su primera novela recién publicada «Peaje»; de bandas sonoras para películas (fue nominado en la última edición de los Goya por la de «Grupo 7»); en la dirección de videoclips de sus propios temas o grabando discos mayúsculos, tanto en solitario como, anteriormente, con El Hombre Burbuja, una de esas bandas representan lo más selecto del llamado indie español.

Para este nuevo álbum, que presenta en la sala El Sol el próximo miércoles dentro de los conciertos SON Estrella Galicia, se ha rodeado una lista de amigos que nos indica claramente la admiración que el polifacético artista de Jerez suscita entre sus compañeros: Ainara LeGardon, Xoel López, Miren Iza (Tulsa), Ana Franco (Coffee & Wine), Nieves Lázaro (J.F.Sebastian), Dani Llamas (Gas Drummers), Miguel Rivera (Maga), Juan Alberto Martínez (Niños Mutantes), Anni B. Sweet, Bunbury, Josephine Ayling (Boat Beam), Nahúm García (Clint), Hannot Mintegia (Audience), Jorge Fuertes (We are Standard) a la batería, Abraham Boba al piano y Pau Roca (La Habitación Roja) y los tres miembros de Havalina.

Cuestión de iniciativa

-Con tanto invitado, ¿te has sentido un poco como cuándo diriges videoclips, con el megáfono en la mano? ¿Has sido controlador o has dejado margen a la iniciativa privada?

-Yo soy de los que dejan margen a la iniciativa ajena, pero en cuanto se van por donde no quiero no dudo en redireccionarlos. De entrada no digo absolutamente nada, y en función de lo que veo que van haciendo, entro en acción (o no) y empezamos a jugar.

-El caso de Havalina, al ser una banda al completo, ¿en qué forma han llegado a influir en el sonido del disco?

-Bueno, han estado presentes los tres, sí, pero por separado: en ningún momento ensayé con ellos como banda. Los llamé uno a uno y participaron en el disco no como banda, sino como músicos y amigos que son. Ignacio grabó los bajos, Manuel un buen puñado de guitarras acompañando a las mías y finalmente Javi vino a hacer alguna que otra percusión, pero la batería la toca Jorge Fuertes (We Are Standard), baterista de otros discos míos, vecino y amigo desde hace muchos años. Así que no es que haya cogido a Havalina como banda, ni mucho menos, de hecho ya tenía medio montados los temas cuando ellos llegaron: los llamé como musicazos que son.

Colaboración con Bunbury

-Por cierto, llama la atención la inclusión de Bunbury. ¿Cómo surgió su colaboración?

Nos llevamos bien. Nos conocimos hace años en un concierto mío al que vino en Zaragoza y desde entonces hemos estado en contacto de diversos modos. Sin ir más lejos, hace unos meses me invitó a cantar con él en uno de sus conciertos en La Riviera. El caso es que necesitaba voces para mi disco, pero no las típicas colaboraciones, uno canta una estrofa y el invitado la siguiente: preparé un disco con muchas voces y necesitaba amigos y amigas cantantes para levantar el monstruo. Y esa línea que canta él, ya desde que la compuse, me sonaba muy suya, sabía que iba a quedar muy bien con su voz, así que se lo pedí y aceptó encantado. Nos admiramos mutuamente, cada uno a su manera. A mí me encantaría hacerle un libro como el que le hizo Truffaut a Hitchcock, de hecho le regalé el libro para picarle, aunque a día de hoy aun no se ha dejado. Es un tipo encantador, y muy generoso.

«Me encantaría hacerle un libro a Bunbury como el que le hizo Truffaut a Hitchcock»

-Hablando de tus diversas actividades: ¿tratas de provocar similares sentimientos en el oyente de tus discos que en el lector de tu poesía o de tu novela? ¿Buscas un ritmo parecido en el discurso?

-En realidad, no. Sí busco provocar sentimientos, es una de las tareas de todo creador, pero cada formato es distinto y tienes que tenerlo en cuenta. Juego con las herramientas de las que dispongo, pero precisamente si cambio de formato es porque hay sentimientos que no los puedo expresar en depende cual. El ritmo también lo varío, en función de lo crea necesario: la novela que he escrito tiene un ritmo insaciable, porque creo así lo pedía, mientras que mi último disco, por ejemplo, respira más.

Relaciones «trastornadas»

-«Pequeños trastornos sin importancia» pincha (o escuece). ¿Cómo elaboraste en tu cabeza el proyecto en conjunto?

-Una serie de experiencias, propias y ajenas, me llevaron a interesarme por el tema. Hice una serie de descubrimientos sobre la materia que me sorprendieron bastante y no tuve más remedio que incorporarlos al discurso. Hasta el punto que este tema, el de los trastornos de personalidad en las relaciones afectivas, llegó a apropiarse del discurso entero. Empecé a escribir y me di cuenta que escribía sobre lo que estaba leyendo, así que decidí hacer todo el disco sobre eso: relaciones de pareja en las que uno, a veces los dos, tiene o tienen un trastorno de personalidad. Es bastante más frecuente de lo que parece a simple vista. Todos estamos un poco trastornados, y está bien saber qué nos pasa de cara a perseguir relaciones saludables.

«Todos estamos un poco trastornados, y está bien saber qué nos pasa para perseguir relaciones saludables»

-Decía Keith Richards en su libro «Vida» que para tocar blues como es debido tenían que romperte el corazón unas cuantas. ¿Algo así pasa en general con un artista para poder transmitir ciertos sentimientos? O, dicho de otra forma, ¿de repente ciertas experiencias te hacen crecer como artista?

-Creo que los creadores en general son, somos, gente demasiado hipersensible, gente con tendencia a dramatizar, gente con una serie de valores –tremenda palabra- que chocan con los circundantes. Así que a la mínima sientes cosas que necesitas quitarte de encima para seguir viviendo con cierta tranquilidad, de ahí la creación. Y sí, creo que es imprescindible vivir para crear, de hecho al arte es una prolongación de la vida: un espejo y una puerta.

-Portada punk, videoclip a lo «Kill Bill»… ¿A qué viene tanta violencia?

-Es un disco que habla de relaciones trastornadas, así que era lo más adecuado, a mi entender. Otra cosa hubiera sido una mentira.Y en unos tiempos en que todo el mundo es integrista de lo suyo, en uno u otro sentido, me parecía pertinente plantear una serie de preguntas, que al fin y al cabo es lo que son, tanto la portada como los videoclips. Las cosas pueden no ser lo que parecen, y la gente está cada vez menos acostumbrada a pensar por sí misma; incluso a pensar.

Feminista-machista

-Supongo que esperarías reacciones de todo tipo ante ese alarde «machist». ¿Cómo fue la cosa, en líneas generales?

La cosa es que no hay ningún alarde machista. He podido hacer eso precisamente porque soy un tipo feminista, incluso a veces hembrista, dada la situación. Ha habido gente que se ha escandalizado, pero la mayoría lo ha entendido todo, se ha reído (una intención era plantear preguntas, la otra, usar el sentido del humor) e incluso ha habido quien se ha puesto a pensar un poco. ¿Qué es un trastorno? ¿Desde qué punto puede considerarse que algo es un trastorno? ¿Está más trastornado el que juzga o el que tiene un comportamiento más allá pero no hace daño a nadie?

«Ha habido gente que se ha escandalizado, pero la mayoría lo ha entendido todo y se ha reído»

-¿Cómo será el concierto de la sala El Sol? Al tener el disco un orden de canciones tan coherente, ¿lo respetarás en directo?

-Seremos seis en el escenario, una súper banda con Jorge Fuertes (batería), Dani Llamas (guitarra), Nieves Lázaro (cacharros varios), Jaime Olmedo (bajo) y Cecilio Santiago (percusión). Todos cantando. Y no, no respetamos nada… (risas)

-La portada me ha recordado a la del nuevo disco de Nick Cave…

-Me ha copiado: el suyo es posterior (más risas). Nick Cave y yo hemos puesto de moda el aparecer en pareja. No podía ser de otro modo (y venga risas).

Lou Reed

El disco en sí también me recuerda en cierta forma al de Lou Reed, Magic and Loss. Quizás por eso de dedicar el álbum a un tema, expuesto a lo largo del disco de forma cruda, muy personal…

Sí, Lou reed tiene unos cuantos discos en relación a una idea. Y sí, lo de hacerlo de un modo personal, bueno, al fin y al cabo somos muchos los que hacemos canción de autor, pero no en el sentido cantautoril que da lugar a muchos equívocos (y en el fondo no es más que alguien que compone sus propias canciones, lo que hace casi todo el mundo hoy día), sino algo más relacionado con lo que se entiende en cine como «cine de autor»: un tipo que da su punto de vista sobre algo, alguien que evita los lugares comunes, que no hace standards, al margen del tipo de música que haga.