La melancolía de lo cotidiano
El poeta mexicano José Emilio Pacheco /IGNACIO GIL

La melancolía de lo cotidiano

TULIO DEMICHELI |
MADRID Actualizado: Guardar
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El poeta, narrador y profesor universitario José Emilio Pacheco (Ciudad de México, 1939) es una de las grandes figuras de la literatura de nuestro tiempo, además de un extraordinario animador cultural que, como es costumbre en México entre los escritores más relevantes (ahí están Octavio Paz, Carlos Fuentes, Tomás Segovia o Carlos Monsiváis, por citar unos pocos ejemplos) ha practicado el periodismo en diversas revistas y suplementos como Medio Siglo (UNAM), Estaciones, Revista de la UNAM, México en la Cultura (diario Novedades) o la Cultura en México (revista Siempre!).

A lo largo de su trayectoria, Pacheco sobre todo ha destacado como poeta. Comenzó a publicar siendo un adolescente, allá por el año 1958, y aparecía en diversas antologías de poesía mexicana como uno de los grandes valores emergentes de la nueva poesía mexicana ya a mediados de los 60. A pesar de que otros poetas de su generación recibieran por entonces la impronta de la «Generación Beat» y luego la del rock, José Emilio Pacheco se ha distinguido por ser a la vez contemporáneo e intemporal. Escribe con una transparencia asombrosa (ha leído muy bien a Jaime Sabines, a quien admiró sinceramente, pero no es bronco ni prostibulario, sino que parece conversar amigablemente con los lectores). Sin embargo, la sencillez de sus poemas más bien resulta una apariencia, pues Pacheco, un hombre de prodigiosa erudición, desde sus inicios habla de un tema poético medular: el paso del tiempo que no sólo nos erosiona y nos llena de pesadumbres, sino que está siempre manifestándose en lo cotidiano y en el presente, así como en la naturaleza.

Buen conocedor de las vanguardias del siglo XX, las de antes y las que vinieron después de las dos guerras mundiales, asimismo fue uno de los jóvenes interlocutores de Octavio Paz, con quien mantuvo a veces algunas diferencias que no menoscabaron el mutuo afecto; pero su poesía no se recrea en experimentalismos sin ser clásica, y resulta modernísima porque a su través nos habla un ciudadano.

Poeta del tiempo que se escapa y nos lamina, intemporal y contemporáneo, su mirada, modernísima, tampoco es ajena a lo social pero, a diferencia de los poetas de su momento, no ha incurrido en el realismo ni se ha sometido a la ideología, porque Pacheco nos recuerda que antes que políticos, los hombres sobre todo somos somos animales morales.

Su prosa

La prosa narrativa de Pacheco comparte estas características lo mismo en sus libros de relatos: La sangre de Medusa, El viento distante y El principio del placer, que en sus dos novelas: Morirás lejos y Las batallas en el desierto, esta última recién publicada por Tusquets y en la que cuenta la iniciación de un adolescente en el paisaje de una ciudad aún vivible: el Distrito Federal, que por entonces comenzaba a no ser ya “la región más transparente del aire”, descripción de Alfonso Reyes con la que Carlos Fuentes titulará una de sus mejores obras.

En fin, los lectores españoles pueden acceder a su obra poética a través del volumen Tarde o temprano (Poemas 1958-2009), también publicado por Tusquets y que reúne los catorce poemarios que ha publicado, así como sus “Aproximaciones”, como así ha llamado a su incansable tarea como traductor y a la que José Miguel Oviedo dedica mañana sabado la Tercera de ABC.