Augusto Ferrer-Dalmau
Augusto Ferrer-Dalmau - Vanessa Gómez

Las glorias y desventuras militares españolas, a través de los bocetos de Ferrer Dalmau

El pintor recorre en un nuevo libro la evolución militar de nuestro país a través de sus esbozos más desconocidos

MadridActualizado:

Para un artista, los primeros trazos que se dan sobre un papel en blanco son la base sobre la que se asentará su cuadro. Se convierten en las columnas que soportarán el edificio que, tras meses de trabajo, todo el mundo disfrutará. Augusto Ferrer-Dalmau, el pintor de batallas, los define a ABC como un «making of». «Son la parte más importante, porque de ellos nace todo», sentencia. Es por ello que ha decidido reunir sus esbozos más destacados en «Bocetos para la historia» (Espasa, 2018), un nuevo libro con el que quiere dar a conocer esta «parte íntima y desconocida» de su trabajo. «Muchos son inéditos, bosquejos que me había guardado y que he decidido dar a conocer», completa.

Al igual que sus cuadros, los bocetos narran las glorias y desventuras militares de este país. Episodios olvidados que forman la columna vertebral de nuestra historia, pero que hasta ahora habían sido dados de lado porque carecían de cuadros que los rememoraran. «No podemos dejar ni una batalla española huérfana de imagen. Así pasan desapercibidas y es como si no existieran», añade. Ferrer-Dalmau lucha contra esta desmemoria con cada pincelada. Y su trabajo no es en balde, pues ya ha logrado dar vida a gestas como la derrota de los Tercios en Rocroi allá por 1643 (donde los soldados se negaron a rendirse a pesar de ser superados en número por los franceses) o la carga de los jinetes del Alcántara para salvar a sus compañeros de una muerte segura en 1921.

Portada del libro de Ferrer-Dalmau
Portada del libro de Ferrer-Dalmau

Además, alrededor de todos estos bocetos Ferrer-Dalmau consigue explicar, con la colaboración de la doctora en Historia María Fidalgo Casares, el pasado de España a través de sus grandes hitos militares y de sus soldados más destacados. El camino comienza en los albores de la nación, con los almogávares, combatientes temidos en el siglo XIII y que el pintor define como «uno de los grandes aportes catalanes» al país. La siguiente parada de importancia la hace en los Tercios, considerados la mejor infantería de la época por su dominio de la pica y del arcabuz. «Fueron los amos de los campos de batalla durante tres siglos. Ese es un hito del que no puede presumir ningún país», explica. De hecho, no duda en equipararlos a las legiones romanas.

El texto y los bocetos trasladan también al lector hasta el Nuevo Mundo, donde conquistadores como Hernán Cortés lograron llegar hasta Tenochtitlan en el siglo XVII y, más de doscientos años después, un «cuerpo especial» de jinetes conocido como los Dragones de Cuera defendió los ranchos hispanos de los ataques de indios apaches, comanches o sioux. «La estética de los cowboys nació gracias a ellos porque iban equipados con sillas de montar y sombreros de ala. Tomaban su nombre de las chaquetas de cuero que llevaban para protegerse de las flechas», desvela.

El pintor de batallas no se olvida tampoco de la Guardia Civil, un cuerpo «siempre fiel al gobierno» e ideado en 1844 para acabar con las partidas de bandoleros tan habituales en las zonas rurales. Por las páginas pasan también desde la Guardia Real, hasta los ya mencionados jinetes del Alcántara. Y, como no podía ser de otra forma, los jinetes carlistas. «Me gusta definirlos como los cosacos españoles. Eran montañeros que sabían cabalgar y cuya estética es muy propicia para la pintura», completa. Tampoco falta una referencia a los voluntarios de Cataluña que participaron en las campañas de África junto al general Juan Prim. «En aquella época los catalanes fueron a la guerra para demostrar que eran los más españoles», señala. Con todo, los dibujos que mejor sabor de boca han dejado a Ferrer-Dalmau son los que representan al ejército actual. «Tener el privilegio de viajar con nuestros soldados es de las mejores cosas que he hecho en mi vida», finaliza.