La escritora vasca posa al lado de su nueva fragancia
La escritora vasca posa al lado de su nueva fragancia - ABC

Espido Freire lanza un perfume: «Kafka huele a cedro»

La escritora vasca celebra el veinte aniversario de su quehacer literario con una nueva fragancia. Hablamos con ella de olores y escritores

MadridActualizado:

Espido Freire cumple 20 años como escritora profesional y lo ha querido celebrar con un relato pero también con una extrafragancia: un perfume. La vasca, que fue la ganadora del Premio Planeta más joven de la historia, con 25 años, con sus «Melocotones helados», quería festejar este aniversario de una manera especial: «Desde luego, con un texto, pero también con algo que representara el trabajo que he realizado contando historias en otros formatos... y un regalo. Un perfume que completara la historia me pareció original y un complemento perfecto».

«Floral» es como se titula esta obra olfativa «cuyas notas de salida brotan con la Mandarina, el exuberante frescor de la Bergamota de Calabria, el jugoso elixir de frutas de Ciruela y un aterciopelado Melocotón, con notas de las Orquídeas, Fresias, la majestuosidad del Jazmín, la sofisticación de la Violeta y la feminidad de la Magnolia, que termina con notas de fondo propias de una cremosidad y calidez del Sándalo envuelto entre un halo de Cedro y Almizcle Blanco», reza la hoja promocional. Hemos aprovechado la ocasión para hablar con Freire de olores y escritores.

¿Cuál fue su aportación a la fragancia?

Desde el primer momento hablé con Agustí Vidal, el nariz, sobre ello: qué olores me gustaban y qué perfumes había usado, qué quería narrar en la historia y cómo quería que oliera. Nos entendimos muy bien desde el principio, y tradujo muy fielmente lo que se encontraba en mi cabeza. Tenía claro que la flor blanca sería el centro de la fragancia, y el guiño sutil al melocotón y al cedro deberían aparecer. Junto con la historia se construyó el perfume, y según el perfume avanzaba, la novela corta añadía matices.

(Así ha definido la propia Freire el olor de «Floral»: «No puedo imaginar un perfume que se asocie más a la feminidad que el de las flores blancas: contundente, sensual, floral, evocador e inolvidable. Si algo tenía claro para “Floral” era que esa esencia debía perdurar en el tiempo y la memoria, como una buena historia, como el jardín donde fuimos una vez felices».)

¿Considera que feminidad y sensualidad van de la mano?

No, la feminidad es compleja y con mil variantes, y quizás el identificarla con la sensualidad sea una manera de reducirla a una etiqueta. Pero aprecio esa capacidad en todas las personas, quizás porque mi trabajo sea intelectual.

¿Han cuidado los clichés a la hora de crear esta fragancia?

Quiero creer que siempre cuido los clichés. Otra cosa es que casi todos funcionemos por clichés y sea más sencillo aplicarlos a lo que no conocemos.

¿Cómo huele su masculinidad favorita?

A papel y a madera.

¿Por qué perfumarse?

En mi caso porque me parece una manera de mandar un mensaje, como la ropa, y porque me siento particularmente bien con ese aroma.

¿Qué aporta un buen perfume para ir a una fiesta?

Un estado de ánimo, una manera festiva de acercarse a la vida, y el cuidado por los detalles.

¿A qué debe oler una buena historia? Y es mejor que no huela demasiado y sea algo sutil y misterioso, ¿verdad?

Debe oler misterio, a sorpresa, a la complicidad entre el lector y el autor... Eso es lo que siempre he defendido, y lo que no parece ser ahora demasiado popular. Vivimos en la dictadura de lo obvio, y el desprecio por los matices.

Para finalizar, vamos a hacer un juego. Le lanzaremos una retahíla de colegas, y nos dirá a qué olor le remiten. Empezamos por Kafka.

Cedro. Y un poco de metal.

Almundena Grandes.

Un desayuno. Café caliente, una magdalena que se abre humeante, la mañana fría fuera.

Rafael Sánchez Ferlosio.

Abedul blanco, madreselva, vainilla, roble.

Amélie Nothomb.

¿Amélie? Flor de algodón y algalia.

Federico García Lorca.

Él lo dice: nardo y azahar, humo y almizcle.

Mario Vargas Llosa

Chocolate, mango y maderas. Un poco de vetiver también.

Leopoldo María Panero

Citricos y humo a cigarrillo.