Libro inédito de Nicanor Parra en su centenario

Se publica por primera vez «Temporal», un largo poema escrito en 1987 y que estaba perdido, en el que la antipoesía se dio de bruces con la realidad chilena

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El 13 de julio de 1987 la lluvia comenzó a caer en Chile. Fueron tres días en los que el cielo descargó toda su furia contra campos, carreteras y aldeas, hasta que se desbordó el río Mapocho y la hambruna comenzó a anegar la población, maniatada ya por la dictadura de Pinochet. Al poco tiempo, Nicanor Parra (San Fabián, 1914) sintió la necesidad de escribir sobre la tragedia. En un ataque de lírica furia, el chileno concibió un poema largo, dividido en 29 unidades. Iba a llamarse «Inundaciones», pero decidió titularlo «Temporal» porque creyó que era más «impactante».

Como contagiado del caos reinante en los días en que fue escrito, «Temporal» se perdió antes de ser editado, pero este año, justo el del centenario de su creador (Nicanor Parra cumple hoy cien años), ha visto la luz gracias a Ediciones Universidad Diego Portales (UDP). Hace apenas dos meses el inédito del premio Cervantes fue publicado en Chile y estos días ha comenzado a ser distribuido en España gracias a los esfuerzos de Matías Rivas, editor de UDP y confidente de Nicanor Parra.

Grabado en una cinta

Pero, ¿cómo llegó el poema a manos de Portales? La historia comienza, también, en 1987. Aquel año, Cátedra le encargó a René de Costa, catedrático de la Universidad de Chicago, una edición de los poemas de Nicanor Parra. «En ese momento pensé que sería conveniente colaborar con él», confiesa De Costa al otro lado del hilo telefónico desde su domicilio de Barcelona, donde vive a caballo entre Valencia y Chicago.

Entonces, el catedrático dirigía el Centro de Estudios de América Latina de la mencionada universidad estadounidense y disponía de presupuesto, «por lo que pensé en invitar un mes a Nicanor Parra». Previamente, los alumnos habían pasado también un mes estudiando la poesía del chileno y habían quedado «impresionados».

En Chicago, Nicanor Parra no tenía más amigos que René de Costa, por lo que acudía con frecuencia a su domicilio y ambos salían a comer o cenar, pero, sobre todo, mantenían largas charlas. «Se me ocurrió grabar nuestras conversaciones, que quedaron archivadas en doce cintas. En una de las sesiones, Parra sacó un manuscrito inédito y lo leyó a modo de arenga, imitando a un predicador». Era «Temporal».

Durante mucho tiempo, el poema quedó olvidado en un cajón, donde las cintas acumulaban polvo sin que De Costa las prestara mucha atención. «Hasta que hace cuatro o cinco años, vino un amigo editor chileno a mi casa en Barcelona y me preguntó si tenía algo de Nicanor Parra, algún recuerdo, escritos o papeles». El «amigo editor» de René de Costa era Adán Méndez, responsable de las Obras Completas de Nicanor Parra en Galaxia Gutenberg y que había conocido al poeta en 1992. «Me acordé de las cintas, pero estaban en Chicago, así que después se las envié para que las valorara».

Lucidez frente a la dictadura

Méndez transcribió las doce cintas y «quedó sorprendido por el alto nivel de las conversaciones» y la lucidez de Nicanor. Así nació la decisión de publicar el poema inédito (algo a lo que Nicanor Parra accedió «de inmediato», en parte debido a la confianza que tiene en Matías Rivas, su editor durante los últimos diez años) y el proyecto de «Conversaciones con Parra», escrito por el propio René de Costa y que en breve aparecerá en Ediciones Tácitas en Chile. «’Temporal’ es un texto buenísimo, escrito con el calor del momento. Tienes que leerlo en voz alta, como gritando al público, es una arenga», explica De Costa. No obstante, a su juicio «todos los textos de Nicanor Parra son alucinantes, pese a su sencillez y simpleza».

Una sencillez que en este «Temporal» terminó convertida en el primer Discurso de Sobremesa de Nicanor Parra y abrió un nuevo horizonte a la poesía. El propio Parra, hoy centenario, solía hablar del poema como uno de los trabajos más importantes que escribió durante la Dictadura, contra la que manifestó toda su rabia en esos versos. Y es que, como el poeta reconoce en un breve texto en el libro, «en último término, lo que me interesa a mí es la crítica sHoy cumple 100 años el poeta y estos versos rabiosos se publicaron en Chileocial». Como si de ráfagas radiofónicas se tratase, las 29 unidades salpican las páginas hasta dejar al lector sin aliento, pero sin abandonar nunca la inteligente ironía del discurso de Parra, que tenía la sensación de estar «aterrizando por primera vez» en la «realidad real».

Esa realidad, la chilena, que estos días rinde homenaje a su «poeta universal». En palabras de Daniella González, agregada cultural de Chile en España, «lo bonito es que está siendo a nivel nacional y este natalicio ha servido para mostrar cómo el país se une y estamos todos celebrando a nuestro poeta». «Más que nada tiene que ver con la identificación que los chilenos sentimos respecto de su trabajo, esa antipoesía que encarna», asegura González en conversación telefónica desde la Embajada de Chile en España.

Pese a los cien años que cumple hoy, Nicanor Parra «se niega a envejecer y su misma poesía lo dice. Por eso le divierte conocer palabras nuevas, los giros lingüísticos, y pese a su «supuesto aislamiento» en Las Cruces está siempre informado, gracias en parte a su nieto. Y sigue siendo el poeta libre y honesto al que Roberto Bolaño dijo deberle todo. La lengua está de enhorabuena: el mayor poeta vivo que hoy escribe en español sigue cumpliendo años.