El día en que Gabriel García Márquez perdió el sentido del rídiculo
«Caí en la cuenta de que estaba convertido en un hincha intempestivo», escribió García Márquez - afp

El día en que Gabriel García Márquez perdió el sentido del rídiculo

Ocurrió en el año 1950, cuando pisó por primera vez un estadio de fútbol, tal y como él mismo confesó en su primera y única crónica deportiva

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Gabriel García Márquez, premio Nobel de literatura fallecido ayer, confesó en cierta ocasión que una visita a un partido de fútbol le ayudó a perder «el sentido del rídiculo» y a mirar la vida desde otra óptica. El 14 de junio de 1950, 'Gabo' pisó por primera vez un estadio de fútbol gracias a la insistencia de dos amigos que lograron arrastrarlo a un partido de la liga colombiana entre el Junior de Barranquilla y el Millonarios. Esta experiencia la plasmó en la que es probablemente la única crónica deportiva en toda su obra escrita, descrita para el diario 'El Universal' bajo el título 'El Juramento'.

«Alfonso y Germán no tomaron nunca la iniciativa de convertirme a esa religión dominical del fútbol, con todo y que ellos debieron sospechar que alguna vez me iba a convertir en ese energúmeno, limpio de cualquier barniz que pueda ser considerado como el último rastro de civilización, que fui ayer en las graderías del municipal. El primer instante de lucidez en que caí en la cuenta de que estaba convertido en un hincha intempestivo, fue cuando advertí que durante toda mi vida había tenido algo de que muchas veces me había ufanado y que ayer me estorbaba de una manera inaceptable: el sentido del ridículo».

Desde entonces, el autor de «Cien Años de soledad»se convirtió en hincha apasionado del Junior, y en varias ocasiones, a su paso por Colombia visitó la cueva del equipo «Tiburón». Ese día el Junior derrotó 2-1 al poderoso Millonarios, bautizado como los 'Dorados' por contar con varios de los mejores jugadores del planeta, como los argentinos Alfredo Di Stéfano, Adolfo 'El Maestro' Pedernera, Néstor Rossi y Julio Cozzi.

Observador agudo, el 'Gabo' le tentó el pulso al partido pese a confesar años después que su conocimiento del fútbol entonces era bien escaso. «En primer término, me pareció que el Junior dominó a Millonarios desde el primer momento. Si la línea blanca que divide la cancha en dos mitades significa algo, mi afirmación anterior es cierta, puesto que muy pocas veces pudo estar la bola, en el primer tiempo, dentro de la mitad correspondiente a la portería del Junior. (¿Qué tal va mi debut como comentarista de fútbol?)», apuntó el escritor colombiano en su poco conocida crónica.

Comenzó a ver el mundo como un hincha

Aquella visita, cuando perdió «el sentido del ridículo» y comenzó a ver el mundo con la óptica de un hincha ajeno a los disparates del deporte, marcó el estilo del incipiente escritor y le nutrió con las salvas imaginativas de sus novelas [Aquí puedes leer los geniales arranques de sus libros]. «No creo haber perdido nada con este irrevocable ingreso que hoy hago 'públicamente' a la santa hermandad de los hinchas», escribió en su crónica.

'Gabo' no fue nunca un practicante activo del deporte. De hecho, en el Instituto San José, de Barranquilla, al que ingresó con 10 años, sus compañeros le bautizaron como 'El Viejo', por su seriedad y su firme renuencia a practicar deportes. Ni su gran amigo Fidel Castro, con todo poder de convencimiento, fue capaz de arrastrarlo a un partido de béisbol en el estadio Latinoamericano, el templo de ese deporte en Cuba. Lo más que consiguió, según testigos, fue llevarlo a una que otra pesquería en los cayos cubanos.

Pero el 'Gabo', en vez de carrete, anzuelos y carnadas, disfrutaba más «pescando» las palabras de Castro, o armando el entramado de alguna jugada política, como hacer de mensajero personal del Comandante al presidente Bill Clinton y al líder panameño Omar Torrijos.