Detalle de las obras de Yonamine expuestas en ARCO en el estand de Cristina Guerra, galería lisboeta
Detalle de las obras de Yonamine expuestas en ARCO en el estand de Cristina Guerra, galería lisboeta - ESTHER BLANCO
ARCO 2016

Un paso hacia el futuro con parada en Lisboa

Tras años de intentos y proyectos, ARCO abre su primera sucursal en el extranjero. El elegido, desde mayo, será el país vecino

MadridActualizado:

El año del 35 aniversario de ARCOmadrid va a ser recordado porque, además de estar de celebración, en 2016 llega la anhelada nueva sede internacional. Durante mucho tiempo, el deseo de expansión ha sido solo eso, una aspiración. La asignatura pendiente para una feria que, entre proyectos fallidos e ilusiones, ha perdido terreno frente a otras citas como Art Basel, que además de en Suiza recala en Miami y Hong Kong, o Frieze, con sede en Londres y, después, Nueva York. Ahora, con Carlos Urroz al frente de la feria, el sueño de dar el salto internacional se convierte en una realidad, y el próximo mes de mayo ARCOlisboa abrirá sus puertas.

Sin embargo, la capital lusa no ha sido el único nombre que durante la historia de ARCO se ha barajado para traspasar nuestras fronteras. Rosina Gómez-Baeza, directora de la feria entre 1986 y 2006, quiso hacer un ARCO en Miami, una ciudad de capital importancia para el público latino en América. Al final fue la de Basilea la que en 2001 abrió su propia sucursal y puso en marcha Art Basel Miami. Años después, en 2010 y bajo la dirección de Lourdes Fernández, Sao Paulo aspiró a convertirse en el segundo hogar de ARCOmadrid, pero Ifema echó el proyecto atrás y lo cambió por otro radicalmente diferente: apostar por Oriente Medio y abrir sede en Dubai, algo que nunca llegó a ocurrir.

ARCOmadrid, una cita ineludible

Así, después de años, Lisboa ha sido la ciudad elegida para acoger a la «hermana pequeña» de la feria, y primera franquicia fuera de territorio español. Una cita que se presenta como un proyecto diferente al original aunque con un espíritu complementario a la muestra madrileña, y en el que tan solo 40 galerías serán las que ocupen la Fábrica Nacional da Cordoaria, sede de ARCOlisboa.

Un encuentro en el que el carácter ibérico va a ser seña de identidad, cuestión que también se puede sentir durante estos días en los pabellones 7 y 9 de Ifema. Este año, once galerías portuguesas tienen estand en ARCO. Muchas son veteranas y otras recién llegadas, pero todas tienen la última semana de febrero reservada para la feria de Madrid, que les resulta atractiva por su cercanía, por su estabilidad y por su modo de hacer las cosas. La presencia portuguesa en la cita no es otra cosa que el reflejo de dos países que crean vínculos entre sí. Una sinergia que, según Joao Azinheiro, de la galería Kubik, es uno de los motivos de que la feria recale en territorio luso. «Los portugueses somos muy fieles a ARCO. Tradicionalmente muchos hemos acudido a la cita, aunque últimamente no ha sido así. Por eso abrir una nueva feria en Lisboa va a ser una oportunidad para activar nuevas inversiones y nuevos públicos», matiza este galerista portuense que visita el salón madrileño por segunda vez con un «solo project» del artista brasileño Felipe Cohen.

La ausencia de ferias de referencia en Portugal es otro factor que hará de ARCOlisboa un encuentro único. «No han sabido modernizarse, ni adaptarse a los tiempos. Algo que aquí en Madrid sí ha pasado, y por eso creo que puede hacer frente a nuevos retos. Este equipo sabe muy bien lo que hace», concreta.

ARCOlisboa, una feria ibérica

Desde la galería Filomena Soares –que acude a ARCOmadrid desde el año 2000– ven la apertura de la sede en Lisboa como una oportunidad de atraer coleccionistas internacionales para conocer el trabajo de artistas portugueses, y a los coleccionistas locales la producción extranjera. En este sentido, reconocen que el potencial creativo luso no se ha visto mermado por la crisis y ahora más que nunca hay espacios nuevos dedicados al arte.

Vera Cortês, galerista lisboeta y miembro del Comité de ARCO'17
Vera Cortês, galerista lisboeta y miembro del Comité de ARCO'17- ESTHER BLANCO

Otra de las veteranas es Vera Cortês. Galerista de Lisboa que, además, ha sido elegida para formar parte del Comité Organizador de ARCO’17. Este año en Madrid combina artistas portugueses con internacionales en una selección de obras que abarcan escultura, dibujo, pintura o fotografía, entre otros, y cuya presencia en ARCOlisboa está más que asegurada porque su candidatura acaba de ser aceptada por la feria. «ARCO llega a Portugal con una estructura eficiente y madura. No va a ser un experimento, pero tampoco una copia. Las sinergias que se van a crear van a ser buenas para la ciudad y para la marca. Una forma de mostrar a nuevos públicos el arte portugués, que ya cuenta con una gran representación gracias a artistas muy buenos», afirma. Su galería, como otras muchas, tendrá la oportunidad entre el 26 y 29 de mayo de programar actividades para atraer al público al corazón de Lisboa y crear un evento que se integre con la ciudad. También afronta el encuentro como una nueva oportunidad para estimular la creación de nuevos coleccionistas.

No muy lejos de su estand, otro de los nombres fuertes del país vecino expone sus obras en ARCO. Con esta edición, Cristina Guerra, que pasó por el Comité de la muestra madrileña, acumula catorce visitas a la feria, lo que la convierte en un referente. Además, ahora forma parte del de ARCOlisboa, y no duda en afirmar que la elección le parece muy interesante. «Es muy útil para la Península. Espero que ambas ferias se complementen. ARCO aquí es una marca; allí vamos a ver qué pasa», aclara. Además de la influencia artística, Guerra ve en la feria lusa una oportunidad para crear un mercado ibérico. «Tenemos mucha dificultad en la internacionalización de artistas portugueses y españoles cuando con América del Sur y África tenemos mucho en común, en especial, la lengua. Es el momento para que surja un bloque que se complemente entre sí y haga frente al mercado de países del norte que es muy fuerte», especifica. Así, ARCOlisboa se dibuja como un proyecto que, debido a sus características, busca la mayor calidad posible y en el que el arte, en concreto el portugués, ocupe un lugar privilegiado. «Para un país como Portugal es muy importante esta feria porque cada artista tiene su identidad. En este caso va a impulsar y divulgar nuestra cultura, artistas y museos», concluye. En definitiva, un evento que abre sus puertas en unos meses, pero que ambiciona crecer.