Joan Miró, el nuevo inquilino del Paseo del Arte en Madrid

La Fundación Mapfre le dedica un espacio con 65 obras, cedidas en depósito por los herederos del artista

MadridActualizado:

Tras un año de negociaciones, la Fundación Mapfre abre en su sede del número 23 del Paseo de Recoletos de Madrid el Espacio Miró. Las salas de la antigua tienda y el semisótano del edificio se han habilitado para acoger 65 obras de Joan Miró, cedidas en depósito por cinco años, renovable, y con voluntad de que sea de forma indefinida. Las obras, aseguradas en 45 millones de euros, tendrían hoy en el mercado un valor de unos 150 millones de euros, según Pablo Jiménez Burillo, director de Cultura de la Fundación Mapfre.

Aunque durante la presentación se mantuvo el anonimato de las colecciones privadas propietarias de las obras, a la Fundación Mapfre, que atesora tres dibujos del artista, se suman los fondos de cuatro de los herederos del pintor. En total, 65 obras de Miró más en la capital, que se unen a las 583 de la colección del Museo Reina Sofía (tras la muerte de Miró en 1983, sus herederos pagaron con obras suyas los impuestos de sucesión) y el gran mural del Palacio de Exposiciones y Congresos de Madrid.

Su sueño: una España unida

Joan Punyet Miró, nieto del creador y portavoz de la Sucesión Miró, comenta a ABC que su abuelo fue «un pintor catalán, español y universal. Vivió la Guerra Civil, el exilio y el franquismo, pero trabajó para que hubiera una España unida, que conviviera en concordia y unidad y no fuese un reino de taifas. Le preocupaba mucho el futuro de España». No es el primer depósito que hace la familia: hubo otros antes al Reina Sofía y las fundaciones Miró de Barcelona y Palma de Mallorca.

Jiménez Burillo aclara que el depósito es gratuito; no hay contraprestación económica alguna. Tan solo el compromiso de la Fundación Mapfre de cuidar, investigar y difundir la obra de Miró y organizar exposiciones en torno a la colección. Aspira a convertirse en lugar de referencia para el estudio del trabajo del artista. La fundación adquiere el derecho a gestionar la colección como si fuera propia: puede hacer préstamos para otras exposiciones. Los dueños de las obras, por su parte, se ahorran pagar los correspondientes seguros e impuestos de Patrimonio.

El asesinato de la pintura

La mayoría de las piezas (lienzos, dibujos, arpilleras, tablas, zinc...) son de los 60 y 70, aunque las hay de otros periodos. Muchas no se han expuesto nunca. Es un Miró divertido e irreverente, lleno de vitalidad, con ganas de experimentar. Pero también, como apunta Robert Lubar, reconocido mironiano, «un Miró violento, salvaje, brutal», un antipintor que emula el expresionismo abstracto norteamericano, violando y asesinando la pintura, rasgando las telas, pintando encima de obras que adquiría en mercadillos. No faltan buenos ejemplos de su poética santísima trinidad: mujeres-pájaros-estrellas. Además, se exhiben 5 obras de Alexander Calder (tres móviles, un retrato en alambre de Miró y otro, óleo sobre lienzo, de su esposa, Pilar Juncosa), que regaló al artista español. Fueron grandes amigos y solían intercambiarse trabajos.