Ahmed Naji
Ahmed Naji - REUTERS

Woody Allen, Auster y Pamuk piden la libertad de un escritor egipcio condenado por un pasaje erótico

Más de cien escritores y personalidades de la cultura han firmado una carta dirigida al presidente egipcio, Abdelfatah Al Sisi, solicitando la liberación del novelista Ahmed Naji, condenado a dos años de cárcel por «atentar contra la moral»

ALICIA ALAMILLOS
EL CAIROActualizado:

Más de cien escritores, artistas y otras personalidades de la cultura, entre ellos el director de cine Woody Allen, o los renombrados Paul Auster, Orhan Pamuk y Gay Talese, han firmado una carta abierta al presidente egipcio, Abdelfatah Al Sisi, solicitando la liberación del novelista egipcio Ahmed Naji, condenado a dos años de cárcel por «atentar contra la moral» con un pasaje demasiado erótico.

«Escribir no es un delito», señala la carta escrita por el grupo para la Libertad de Expresión de la organización PEN América, cuya próxima gala –que se celebrará en Nueva York el 16 de mayo- premiará al novelista egipcio en reconocimiento a su lucha y dificultades de ejercer su derecho a expresión en Egipto.

Capítulo seis de «El uso de la vida»: Un par de jóvenes en Zamalek, el «barrio pijo» de El Cairo. Un egipcio, Basam, una joven alemana, Monimi. Un porro, cerveza, un «¿la amo? Claro que la amo, no podría tocar así a una mujer a la que no amara», un largo viaje de la lengua de Basam desde los pies de Monimi hasta su centro. «Bebí mucho esa noche, bebí hasta quedar sediento. Todo un viaje con mi lengua», escribió Naji, y un lector que «sintió enfermo» al leerlo. En Egipto, cualquier persona puede presentar una denuncia si considera que un contenido es inapropiado, para luego ser estudiada por el fiscal.

El pasado enero Naji se enfrentó a un juicio en el que fue declarado inocente, pero una revisión de la sentencia el 20 de febrero lo condenó a dos años de cárcel por «transgredir la moral pública por narrar escenas que describían una relación sexual en una pareja», según señaló el escrito de la acusación. Naji fue inmediatamente detenido mientras que el editor de la revista que publicaba extractos de su novela, Ajbar Al Adab hubo de pagar una multa de 10.000 libras egipcias (unos 1.000 euros).

«El caso de Naji es un exponente de la creciente persecución a la libertad artística en Egipto y de la flagrante indiferencia hacia sus propias protecciones constitucionales, a expensas de la rica tradición cultural del país», declaró la directora ejecutiva de PEN América, Suzanne Nossel, a la agencia AP.

«La incapacidad del Gobierno para cumplir sus promesas de seguridad o de desarrollo económico ha derivado en un ataque del Gobierno contra todas las formas de expresión», señalan por su parte desde el Instituto Tahrir para Políticas de Oriente Medio, para añadir que el Gobierno egipcio «manipula los sentimientos conservadores en la sociedad, al tiempo que se erigen como guardianes de la moral y la religión a expensas de los derechos de sus ciudadanos».

El de Naji no es el único caso. En el último año, el gobierno egipcio ha cerrado centros culturales y galerías de arte en la capital, pero también ha detenido y condenado a un puñado de artistas, entre ellos Fatma Naout, poetisa egipcia que criticó en Facebook una de las fiestas del islam, en la que se sacrifican millones de corderos.