Placa en recuerdo de las «Trece rosas» situada en el cementerio de la Almudena
Placa en recuerdo de las «Trece rosas» situada en el cementerio de la Almudena - ABC

El recuerdo de las Trece rosas

Las trece jóvenes mujeres, víctimas de la guerra, que fueron fusiladas el 5 de agosto de 1939 en el cementerio de la Almudena

MadridActualizado:

La Guerra Civil dejó en España miles de víctimas que aun hoy son rememoradas y nos recuerdan el drama que supuso esta guerra fratricida. «Las trece rosas» son unas de esas víctimas, que perecieron la madrugada del cinco de agosto de 1939 en el cementerio de la Almudena en Madrid. Hoy en día una pequeña placa aun recuerda a estas trece mujeres de entre 18 y 29 años en la tapia junto a la que fueron fusiladas.

Carmen Barrero Aguado, Martina Barroso García, Blanca Brissac Vázquez, Pilar Bueno Ibáñez, Julia Conesa Conesa, Adelina García Casillas, Elena Gil Olaya, Virtudes González García, Ana López Gallego, Joaquina López Laffite, Dionisia Manzanero Salas, Victoria Muñoz García y Luisa Rodríguez de la Fuente eran los nombres de estas jóvenes víctimas de la guerra y de la represión que la siguió. El delito por el que fueron condenadas a la pena capital fue el de «adhesión a la rebelión» y por cometer actos delictivos contra el «orden social y jurídico de la nueva España», pero antes de su ejecución ya fueron víctimas de la tortura y de un afinamiento de meses en el centro penitenciario de mujeres de Ventas.

Lo cierto es que al mirar atrás y analizar la condena, trasluce el caos de los primeros meses después de la guerra así como la represión en algunas ocasiones ciega que ejercía el bando vencedor. Algunas de las «rosas» eran mujeres inocentes acusadas de cargos que no quedaron aclarados. Incluso existen teorías que defienden que uno de los delitos por los que se las acusaba -el asesinato del Comandante Isaac Gabaldón- era imposible que lo hubiesen ejecutado ellas, ya que en ese momento se encontraban retenidas por el ejército alcista.

Sea como sea, a lo largo de los años han quedado en el ideario colectivo como símbolo de todas aquellas víctimas de la represión que siguió a la guerra. En las últimas décadas estas mujeres han sido recordadas por periodistas como Carlos Fonseca que recuperó su historia en el libro «Trece rosas rojas». Emilio Martínez Lázaro dirigió en 2007 la película «Las trece rosas» con Pilar López de Ayala, Verónica Sánchez y Marta Etura entre las protagonistas y que fue galardonada con cuatro premios Goya.

Uno de los mayores testimonios que nos quedan de ellas y que es importante recordar es la carta que horas antes de morir, siendo consciente de cual iba a ser su suerte, Blanca Brisac Vázquez le dirigía a a su hijo: «Voy a morir con la cabeza alta sólo te pido que quieras a todos y que no guardes nunca rencor a los que dieron muerte a tus padres, eso nunca. Las personas buenas no guardan rencor Enrique. Que te hagan hacer la comunión, pero bien preparado, tan bien cimentada la religión como me la cimentaron a mí, hijo. Hasta la eternidad».