Antonio Muñoz Molina
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Muñoz Molina, sobre Pokémon: «En cada generación hay un fantasma apocalíptico que va a acabar con la cultura»

El escritor, optimista, cree que en España el público lector siempre ha sido «fuerte y variado»

Santander Actualizado: Guardar
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En un país en el que «el literato, el crítico, la persona que sabe o que investiga son despreciados, por el poder público y por la sociedad», Antonio Muñoz Molina se muestra escéptico con estadísticas sobre el interés que despierta la literatura en los españoles (casi un 40% reconoce no haber leído un solo libro durante el último año, según el CIS) y los fenómenos que traen consigo las modas como, a día de hoy, Pokémon. «Siempre ha habido cosas de esas. En cada generación hay un fantasma apocalíptico que va a acabar con la cultura».

Sin embargo, el escritor y académico de la Real Academia Española no vislumbra ese final ahora mismo. «Tendemos a favorecer cualquier estadística que nos parezca apocalíptica», declaró en su paso por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, con motivo de los cursos de verano en Santander. A su juicio, en España «el público lector es fuerte y variado», aunque no mayoritario («nunca lo ha sido»). Por ello, ser pesimista y creer lo contrario es, en su opinión, «seguirle el juego a los que quieren dañar la difusión de la cultura en España».

Muñoz Molina transmite seguridad y confianza en su argumento en defensa a la lectura: «Necesitamos historias para comprender el mundo, para orientarnos en el tiempo». Algo «comprensible». No obstante, el dos veces galardonado con el Premio Nacional de Narrativa lanza una reflexión, un «misterio»: «¿Por qué necesitamos ficción?»

Precisamente, tantas eran las historias de las que estaba enamorado Don Quijote, «que no supo distinguir entre la realidad y la ficción». Este es el peligro que advierte Muñoz Molina, y que Cervantes ya «estaba avisando» allá por el siglo XVII: «Lo peligroso que es no diferenciar ambas cosas».

La respuesta del novelista a su propia pregunta sobre por qué se construye ficción alude a una constatación histórica: «No hay ninguna sociedad que no haya tenido construcciones de ficción. Ninguna que no haya creado cuento, fantasía. La ficción es una cosa tan necesaria y tan común que está en todas partes. Segregamos ficción igual que segregamos otras sustancias. Ese es el sentido».