Desde 1909 ocupa el número 121 de la calle Alcalá y mantiene la decoració original
Desde 1909 ocupa el número 121 de la calle Alcalá y mantiene la decoració original - BELÉN RODRIGO

La centenaria peluquería de Lerroux, Ortega y los Bardem

En los sillones de esta barbería donde se han sentado ilustres personajes, siguen afeitando a sus clientes, recortando el bigote y la barba y están especalizada en el corte a navaja

MadridActualizado:

Portugués, de la pequeña localidad Freixo de Espada à Cinta, Joaquim Maria de Brito e Mesquita vino a parar a Madrid. Barbero y «sacamuelas», abrió en 1881 una barbería en la calle Jorge Juan 51. Pocos años después el negocio pasó a la calle Alcalá 121 porque unas fiebres tifoideas asolaron el primer local. Su bisnieto, Alfonso de Brito Ramírez, sigue al frente de este negocio familiar hoy conocido como Peluquería Moderna.

Joaquim se libró de ir a la Guerra de Cuba gracias a su doble nacionalidad y se centró en el negocio que ha ido pasando de padres a hijos. Tuvo mucha descendencia, doce hijos, pero sería el pequeño de ellos, Alfonso de Brito Sánchez, quien se hizo cargo de la barbería y se convirtió en todo un artista del oficio. «Tenía muy buena mano para arreglar los bigotes, que en principio de siglo XX eran muy habituales», cuenta a ABC Alfonso de Brito Ramírez, bisnieto del fundador y actual dueño del negocio. En los años de la Guerra Civil la barbería quedó incautada por el Frente y Alfonso se fue a trabajar a otra barbería para garantizar toda la recaudación. Otro barbero se ocupó del local de la familia de Brito.

Además de la buena fama por la buena mano de Alfonso con la navaja y la tijera, la barbería se fue convirtiendo en lugar de encuentro y de tertulia taurina, gracias en parte a la familia Bienvenida, clientes asiduos, que vivían muy cerca. Manuel Mejías Rapela «Bienvenida», conocido como el «Papa Negro», era uno de ellos. Entre su ilustre clientela estaba también Alejandro Lerroux, presidente del gobierno, y el filósofo José Ortega y Gasset. Por aquellos años algunos clientes iban a la barbería a afeitarse todos los días y realizar fricciones de colonia con paños calientes.

Tal y como lo normal en la época, el hijo mayor de la familia era quien estudiaba y en quien los padres proyectaban todos sus sueños. Estudió ingeniería aeronáutica pero se fue con el bando republicano a Moscú y allí desapareció en avión en el que iba. «Cuando dieron la noticia a la familia mi abuelo se quedó sin habla y murió poco después de cáncer. Y mi abuela también se quedó mal, falleciendo posteriormente», recuerda Alfonso. «Al fallecer el hijo mayor mi padre fue quien pudo estudiar la carrera de enfermería y mis tíos se quedaron trabajando», añade.

Cuarta generación

Alfonso de Brito Ramírez acabó la mili en el 86 y quiso seguir los pasos de la familia. «Pero este salón es muy exigente y aunque fuera de la familia no me dejaban aprender aquí. Así que fui trabajando en otros lugares hasta que pude demostrar mi valía», confiesa a ABC. La vida y las costumbres en la capital ha cambiado mucho desde que su bisabuelo abriese el negocio «pero todavía hoy hay quien venga a afeitarse aquí, no todos los días pero sí una o dos veces al mes o se arregla la barba todas las semanas». Por este local pasa gente del barrio, de fuera de Madrid e incluso muchos turistas. Durante la Feria de San Isidro, es habitual encontrar a toreros y ganaderos, y cuando es la Feria del Libro, a escritores. Antonio Muñoz Molina es cliente habitual e incluso hizo una referencia de la peluquería Moderna en uno de sus libros. «Trabajamos también para la figuración y los actores de algunas películas. Por ejemplo, durante el rodaje de La mala educación de Almodóvar tuvimos que afeitar todos los días a Gael García». Por los sillones de esta peluquería también han pasado Javier Bardem, Torrente o Loquillo.

Fachada de la Peluquería Moderna
Fachada de la Peluquería Moderna - BELÉN RODRIGO

Una de las cosas que más llaman la atención en la peluquería Moderna es su decoración. Han logrado crear un ambiente acogedor manteniendo mobiliario del pasado, como los sillones o las vitrinas con colonias antiguas que todavía siguen buscando algunos clientes. Los cinco trabajadores van vestidos con pajarita y tirantes (la única mujer que allí trabaja usa únicamente la pajarita), «me gusta mantener una buena imagen», resalta el dueño. Trabajan sobre todo el corte de pelo clásico. «Los profesionales que tenemos son muy buenos y están a la última, capaces de responder a cualquier pedido», destaca Alfonso. Para el corte del pelo utilizan maquinilla, tijeras y navaja. «Estamos especializados en el corte a navaja que además de técnica requiere mucho pulso. Practican precios muy acordes con el mercado: 15,5 euros el corte, 15,5 euros el afeitado y el precio por arreglar o cortar la barba oscila entre los 11,5 y los 15,5 euros.

La Peluquería Moderna cuenta con una sucursal en la calle Ortega y Gasset y otra en Las Rozas, «la única que atiende a las mujeres». Alfonso tiene un hijo y una hija que por el momento están estudiando pero confía que en un futuro quieran mantener el negocio por el que su familia ha luchado tanto.