ENTREVISTA

Jaume Plensa: «Parecía que la escultura pública era para decorar rotondas; no es así»

El sábado se inaugura en el Yorkshire Sculpture Park (Inglaterra) una de sus exposiciones más ambiciosas. Su carrera sigue imparable

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Lleva muchos años instalando sus bellas e hipnóticas esculturas en espacios públicos por todo el mundo. «Se ha convertido en algo muy importante en mi carrera. He defendido la intervención del artista en el espacio público desde hace muchos años. Había un malentendido con la escultura pública: parecía que era para decorar rotondas y esto no es exactamente así. La escultura en el espacio público tiene esa intención de salir del museo, de acercarse a la gente, de introducir belleza en su vida cotidiana. Otra función es la de regenerar el espacio. Hace años que insisto en ello». Jaume Plensa nos atiende telefónicamente desde Wakefield (West Yorkshire, Inglaterra), donde el sábado inaugura una de las mayores exposiciones de su ya prolífica carrera en el Yorkshire Sculpture Park, con más de 40 obras (distribuidas por el museo y el parque). Mostrará varias familias de su trabajo: gongs, cabezas de alabastro, paredes de luz, los autorretratos que abrazan árboles... Ha hecho para la ocasión una espectacular cortina de letras de 58 metros. «Esta muestra ofrece una posibilidad muy grande al visitante de entender todos los registros de mi trabajo», advierte el escultor. Patrocinada por Mango, permanecerá abierta hasta el 4 de septiembre. Plensa estará en buena compañía. También exhibe en este espacio Henry Moore, que nació cerca de allí. «Es un hombre muy querido en esta región. Para mí es un honor este diálogo con el paisaje y la tradición de Henry Moore».

Considera un error hablar de arte público —«el arte siempre es público»— y advierte que «falta aún un poco de cultura: muchas veces se escogen mal a los artistas, los políticos no acaban de tomar las decisiones más adecuadas... y parece que el arte en espacio público está en una segunda división por este problema. El espacio público es un territorio extraordinario en el que el arte y la comunidad pueden compartir cosas muy próximas. Creo mucho en el arte acercándose a la gente».

Hace dos años ya tuvo un proyecto de gran calado en Gran Bretaña. Le encargaron una pieza para regenerar una antigua mina de carbón en St. Helens en un parque público. «Tuvo un enorme impacto», dice. «Dream» mide 20 metros de alto. Resultan paradójicos la monumentalidad de algunos de sus proyectos y la intimidad de sus ideas. «Una pieza pública no necesariamente ha de ser grande. Ha de estar en la escala adecuada para el lugar donde se instala. Esa pieza tiene 20 metros y no se ve grande. El lugar pedía este tamaño. La idea no es monumental. El tamaño puede variar, lo importante es la idea que hay detrás. Fue una experiencia maravillosa trabajar con los ex mineros. El título viene de la conversación con uno de ellos, con quien charlaba en un pub del pueblo. Me dijo: “Jaume, si pudieras imaginar la oscuridad tan profunda que hay tras un túnel... Es tan profunda que hasta la oscuridad se convierte en un sueño”». Las figuras de sus esculturas suelen tener los ojos cerrados. ¿Por qué? «Cuando hice la escultura-fuente en Chicago, donde sale agua de las bocas de las personas, les pedí que cerraran los ojos. Siempre estoy intentando dar énfasis al mundo interior que llevamos oculto. Y mis figuras suelen aparecer en posición fetal: todo sucede dentro».

Chillida-Leku, gran pérdida

Arte y política, un binomio mal avenido. Le preguntamos a Plensa por el cierre de Chillida-Leku: «Lo conocí y lo admiro mucho. Era un hombre de una gran generosidad. Me duele profundamente lo ocurrido. A lo privado y lo oficial aún les cuesta ir de la mano en nuestro país. En Europa tenemos muchas asignaturas pendientes. Creo que la cultura debe estar basada en lo privado. El cierre de Chillida-Leku es una pérdida para nuestro país. Chillida es el gran escultor de los últimos años en este país y no se puede dejar perder su legado de esta manera». España, dice, «siempre ha sido un país con un gran potencial de creación y, si los gobernantes deciden ayudar un poquito a que este barco avance hacia adelante, bienvenido sea. Me siento profundamente mediterráneo en mi forma de entender la realidad. Un artista nunca debe intentar ser mantenido por nadie, porque peligra su libertad en la creación. Yo siempre he sido autónomo, pero nunca he renunciado a mis orígenes y eso me ha hecho más internacional».