Así diseñó Santos la operación financiera a espaldas de España

La ausencia de nuestros país del proyecto del San José puede suponer una pérdida grave de influencia cultural

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España no ha dado la importancia que debía al galeón San José, que dista de ser solo una excavación. El Gobierno ha sido muy ingenuo, a pesar de los avisos desde que se supo que Colombia se preparaba para contratar cazatesoros, o desde el anuncio del hallazgo: el presidente Juan Manuel Santos venía de una visita de Estado en la que España le dio nuevos fondos para su proceso de paz y logró que la UE eliminase el visado a los colombianos, lo que no impidió su discurso antiespañol con el galeón.

Dos legislaciones cambian en Colombia. La ministra de Cultura, Mariana Garcés, promueve la ley de Patrimonio (Ley 1675/2013) que permite contratar cazatesoros y pagarles con la carga rescatada. La otra ley es vital para Santos y de hecho la redacta uno de sus más estrechos colaboradores, Camilo Ospina. Es la norma de contratación o Asociación Público Privada (APP) que también se aplica al San José y permite cubrir con secreto de Estado la licitación, en total opacidad, que ha sido vital para una operación sin competencia.

En Londres se crea la Maritime Archaeology Consultants en 2013, a partir de otra empresa. En 2014 se nombra director a Ross Kevin Hyett, un inversor de la élite financiera de la City londinense. Con ellos ha diseñado todo Santos, los herederos de quienes hundieron el San José se repartirán el botín.

¿Tony Blair también está en la operación, como se ha dicho? El ex primer ministro laborista maneja las inversiones de concesiones mineras colombianas por su amistad con Santos. No hay más indicios. Hyett dirige desde 2016 la rama Maritime Archaoelogy Consultants Switzerland AG, la que figura en el contrato del San José como «originadora». ¿Tiene mar Suiza, o bancos de peces?

Desde entonces la estrategia de Santos se divide, separa la extracción de la financiación. Para la primera trata de contratar arqueólogos, ingenieros y asegura que será científica. En un hotel de la Gran Vía vienen a contratar a especialistas españoles sin que el Ministerio de Cultura lo sepa. Al mando, Cruz Apestegui, ingeniero español que investigó la flota de azogue en República Dominicana, tras su expolio, y que según aparece en el sumario de los falsos ERE, se le vincula con la administración de inversiones de Fortia Vida, una empresa relacionada con el caso.

Los porcentajes de reparto

Al publicarse los contratos de la APP el pasado marzo, todo sale a la luz, incluso los porcentajes. Hasta 500 millones de pesos extraídos, el 45% para la empresa; hasta mil millones, el 40%; hasta 1.5oo millones, el 10%, válidos para los metales preciosos. Las perlas y piedras preciosas tienen más margen para el Gobierno en este caso. Un clásico: Odyssey firmó el mismo tipo de contrato con el Gobierno británico.

Nuestro país en este tiempo, desde 2015, informó a Santos de la postura jurídica contraria a la intervención y escribió una carta ofreciendo colaboración desde el Ministerio de Cultura. No parece muy efectivo. Íñigo Méndez de Vigo ha dicho que «debemos trasladar las buenas relaciones con Colombia al galeón San José». Buena idea, aunque tardía.

A pesar de que lo único aceptable y lógico sería que Colombia y España estudiasen juntos un yacimiento tan importante de su historia común, Santos lleva al menos desde 2012 diseñando este proyecto hasta sus últimos detalles. La industria cazatesoros se ha volcado con él y le presta todo su poder e influencia, porque su mayor objetivo en los siete mares son los galeones españoles y sus tesoros y porque quieren resarcirse de la derrota de Odyssey en los tribunales que supuso un gran varapalo. Les importa muy poco nuestra historia. De hecho, son los agentes contemporáneos de la leyenda negra. Hay una oscura simetría entre los corsarios ingleses de la época moderna con los cazatesoros actuales.

Acostumbrada a trabajar con pequeños Estados como Cabo Verde o Dominicana, el San José es un salto cualitativo para esta industria internacional que no premia ni las buenas prácticas ni el respeto a la ciencia, sino la especulación en bolsa. Lo malo es que hará cundir el ejemplo en el continente. Ya hay países con pecios preparados para seguir el mismo camino si sale bien la apuesta de Santos. Ha sido su plan, su designio calculado y dudoso, y quiere hacerlo realidad antes de abandonar el poder en agosto.

España no lo sabe, pero en el San José se juega su imagen en América además del futuro de los galeones.