Esqueletos hallados durante las excavaciones
Esqueletos hallados durante las excavaciones - Novetus

Desentierran las fosas comunes de una de las batallas más cruentas de las Guerras Napoleónicas

La contienda de Wagram duró apenas dos días (5 y 6 de julio de 1809), pero se calcula que en ella perecieron 55.000 soldados, muchos de los cuales fueron enterrados allí mismo

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Los días 5 y 6 de julio de 1809 tuvo lugar una de las contiendas más grandes y cruentas de las Guerras Napoleónicas. Se trata de la batalla de Wagram, la pequeña localidad situada al noreste de Viena el ejército de Napoleón Bonaparte se enfrentaba al austriaco del Archiduque Carlos. Se calcula que perdieron la vida unos 55.000 soldados, muchos de los cuales fueron enterrados en el mismo campo de batalla.

Siglos más tarde, las autoridades del país han proyectado una autopista que pasa por esa misma zona. Las leyes marcan que antes de comenzar, un equipo de arqueólogos tiene que buscar cualquier posible resto histórico que se pueda ver en peligro por las obras.

Después de un concurso público, Novetus comenzó con las excavaciones en marzo de 2017. «Siempre supimos que el campo de batalla estaba por esta zona, pero nunca se había planeado una investigación arqueológica», ha afirmado Alexander Stagl, líder del equipo: «Estamos en el centro de la contienda. Esa es la razón por la que creo que estamos encontrando tantos hallazgos». El área a la que hace referencia Stagl es del tamaño de 27 campos de fútbol americanos.

De acuerdo con la revista Live Science, los investigadores están trazando un mapa de estas fosas comunes, las miles de balas de mosquete, munición y cientos de objetos personales que quedaron esparcidos por el campo. Un equipo de bioarqueólogos también están examinando los huesos de los soldados. Los primeros datos obtenidos han puesto de manifiesto que muchos de ellos se encontraban en malas condiciones de salud antes de morir en la guerra.

Slawomir Konik, al frente de las excavaciones, remarca la importancia de uno de los hallazgos: los botones: Muchos de los soldados fueron enterrados completamente vestidos, pero, mientras sus ropas se han ido desintegrando con el tiempo, los botones de metal han permanecido. Y aportan información acerca de las nacionalidades y los rangos de sus dueños.

Asimismo, el equipo está llevando a cabo una investigación antropológica de los esqueletos para conocer cómo vivían. De los cincuenta estudiados hasta el momento, la mayoría correspondía a hombres de entre 16 y 30 años, que muestran signos de escorbuto, debido a la falta de vitamina C; inflamaciones en las articulaciones por realizar largas marchas cargados de peso, e infecciones como la neumonía debido a las condiciones de hacinamiento del campamento militar.

Estas infecciones respiratorias estaban mucho más extendidas entre los soldados de este campo de batalla que en los encontrados en la batalla de Aspern-Essling, que tuvo lugar apenas seis semanas antes. A juicio de los especialistas, este hecho arroja luz sobre las duras condiciones en la que los soldados vivieron durante ese corto periodo de tiempo.