Jerry González durante una actuación en el Café Berlín
Jerry González durante una actuación en el Café Berlín - ERNESTO AGUDO
Jerry González (1949-2018)

«Blowing in the wind»

El extraordinario trompetista neoyorquino Jerry González vivía desde 2000 en Madrid

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Qué difícil resulta escribir a la memoria de nuestro hermano mayor. Aquí estamos con Alberto en silencio. Recordando aquel día que yo llegaba con un teclado recién comprado en El Corte Inglés. Alberto y Jerry me esperaban sentados en la escalera. Ese día quedamos hermanos, grabamos, tocamos y fumamos. Jerry González es el hermano mayor de muchos músicos en Madrid y Nueva York que le amamos. Estoy vacío. Sin palabras. Recordando hasta los olvidos que no podría contar, nuestros secretos, días y noches interminables tocando y hablando de música.

Aquella Navidad terrible, con parada en casa de Jerry y conmigo durmiendo en las escaleras. Aquella oficina que alquilaba para grabar infinitas horas con Jerry y Guido. Cada encuentro divino. Aquella mañana al final de una noche en el Berlín, con Enrique Morente en la Gran Vía, a punto de convertirnos en cenizas o estatuas de sal, cuando regalé mi pañuelo de seda a Morente para seguir nuestro camino interminable con González a mi guarida de nocturnidad alevosa y música siempre. Tantas historias contadas, tantas anécdotas, juntos y tristes recordando a Pastorius y Jorge Dalto, la historia de un ensayo con McCoy Tyner, «a ponerle moco a ese violín», con Dizzie, con Chet Baker, con Beach Boys…

Muchas cosas demasiado privadas, como fue nuestra amistad, tan nutrida de códigos que no pienso romper ahora. Tantas historias poseía Jerry como soniquete y categoría musical (seguramente el músico más genial que yo, y tanto otros, hayamos conocido). Lo que grabamos en los discos, pero también las miles de horas que grabamos en mis estudios domésticos, llevando la música y la amistad hacia los límites de lo posible. Mucho de lo que viví con González, que fue muchísimo, lo tengo encerrado en al baúl de los olvidos. Cuando fuimos con Jorge a Canarias para acompañar a Jerry, Caramelo, Dantas y Alain… Caminando por la ciudad desierta hasta encontrar un sitio de tragos y fulanas, siempre en el radar del maestro Caramelo de Cuba. La de música que aprendí, los discos que me prestaba y todavía tengo, aquel estuche doble para flughel y trompeta, la grabación de las palabras de su padre que prometí pasar de cinta a CD...

Ya pasaron varios años, pero pasé un tiempo viviendo en un local de ensayos con la puerta abierta. Creo que llegué al fondo de mí mismo allí. En aquella sala atendí algunos ensayos de Jerry y los músicos que, hoy, le deben estar echando tanto de menos. Debo tener miles de horas grabadas con lo más experimental de nosotros, y con bolero y con algún estándar.

Alberto me recuerda una vez que fui a Valencia con el Diego y con Jerry para unos conciertos de ellos. Creo que lo filmé con estupendo sonido e imagen. La historia musical de Jerry es profunda y muy importante, tan apreciado en los Estados Unidos como honorable hijo adoptivo de Madrid. Es complicado resumir su andadura como maestro conguero y trompetista grande. El descubrimiento del Jazz Latino con mayúsculas, el side man de Tito Puente, Palmieri, Pastorius, Gillespie y Mc Coy Tyner. Los Hermanos González tocan en cientos de discos de la Salsa genuina, y luego el Grupo Folklorico Experimental Nuevayorquino, Conjunto Libre y Fort Apache. Y los años en Madrid, bendita por la categoría y el carisma de este querido hermano, que era un genio genuino de los universos musicales, en la vanguardia de la música latina, el jazz, el flamenco futurista y, a su pesar, el rock experimental, que grabábamos juntos durante interminables horas.

Me fui hasta el Sur del Bronx para caminar las calles originales de Jerry. Teníamos tantas historias juntos que era imposible no mirarse a los ojos sin reírnos. La última vez que nos vimos (éramos primos) y hablamos de Kenny Dorham.