Nicholas Reeves examina junto a Mamduh al Damati y expertos del ministerio egipcio de Antigüedades la tumba de Tutankamón
Nicholas Reeves examina junto a Mamduh al Damati y expertos del ministerio egipcio de Antigüedades la tumba de Tutankamón - efe

Egipto ve posible un nuevo hallazgo en la tumba de Tutankamón

La teoría de Reeves de que existen otras cámaras ocultas en el mausoleo del «faraón niño» cobra fuerza

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La inspección preliminar de la tumba de Tutankamón ha dado nuevas alas a la teoría del egiptólogo británico Nicholas Reeves. El ministro egipcio de Antigüedades, Mamduh al Damati, que examinó estos días con Reeves la cripta del llamado «faraón niño», señaló ayer la posibilidad de un nuevo descubrimiento arqueológico en este sepulcro del Valle de los Reyes.

«Coincido con él en que probablemente exista algo detrás de estos muros», señaló ayer el ministro al Damaty tras recorrer el mausoleo. Probablemente al menos una cámara secreta.

Esta inspección en el sepulcro es el primer paso para comprobar la veracidad de la teoría de Reeves, que en agosto pasado reveló que en esa cámara funeraria podría hallarse también el sepulcro de la reina Nefertiti.

El ministro piensa, sin embargo, que lo más probable es que en esa cámara oculta se encuentre la momia de la considerada por muchos como la madre del faraón, la reina Kiya, y no la de Nefertiti.

Al Damati argumentó su tesis recordando que hay inscripciones halladas en la ciudad faraónica de Tel Amarna (provincia de Minia) que revelan que el faraón Akenatón y su esposa Nefertiti trasladaron su residencia de la antigua capital Tebas (actual Luxor) a Tel Amarna.

Por su parte, Reeves, insistió ayer en que tiene evidencias y bases científicas que confirman su teoría de que el sepulcro de Nefertiti está dentro del mausoleo de Tutankamón.

Esta tumba quedará cerrada a las visitas turísticas a partir del 1 de octubre para ser sometida a labores de restauración.

Tutankamón murió joven, tras un breve reinado entre 1332 y 1323 a.C. aproximadamente. El descubrimiento de sus tesoros intactos hizo que se desatara una fiebre por la egiptología.