Bernard Montgomery, George Patton y Omar Nelson Bradley
Bernard Montgomery, George Patton y Omar Nelson Bradley
70 aniversario del día D

Los tres generales del Desembarco de Normandía

Montgomery, el cauto; Patton, el bronco y Bradley, el efectivo. Estos son los hombres que marcaron la diferencia el «Día D»

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El alto mando aliado en Europa SHAEF, dirigido por Eisenhower, «Ike»– tuvo que lidiar con no pocas disensiones y rivalidades pueriles protagonizadas por sus generales de campo al más alto nivel y que, si bien en la mayoría de los casos no pasaron de meras anécdotas, en otras ocasiones provocaron tensiones que se tradujeron en verdaderos terremotos dentro del SHAEF durante la campaña de Normandía y la «Cruzada» por la liberación de Europa Occidental.

MONTGOMERY, EL CAUTO

Por un lado tenemos a Bernard Montgomery, el Vencedor del Alamein y África. Líder indiscutible de los ejércitos británicos. Rodeado de un áurea de infalibilidad y jaleado por la prensa de su país como un «nuevo Wellington» que desembarca en el Continente para lograr la victoria en otro glorioso Waterloo –antes venciendo a Napoleón, ahora a Hitler– en las costas de Normandía… Elegido para mandar las fuerzas aliadas sobre el terreno hasta que Eisenhower pudiera tomar el mando de las operaciones en Francia, su figura será cuestionada desde el mismo seno de la coalición aliada por la conducción de las operaciones, siempre acusado de excesiva cautela. Tras el éxito inicial del desembarco, las fuerzas bajo su mando parecen una ballena varada, inmóviles e incapaces de romper el frente alemán. Las ofensivas planeadas por «Monty» para romper el frente (dijese lo que dijese con posterioridad en sus memorias…) fracasan: los británicos, enfrentados al grueso –y a lo mejor– de las fuerzas alemanas sufren una continua sangría en una serie de batallas de desgaste que no provocan la deseada ruptura, si bien las pérdidas producidas en los ejércitos del Reich habilitarán el éxito estadounidense de la Operación Cobra –que pone fin a la lucha en el infernal bocage normando– y la destrucción del ejército alemán en Falaise. Méritos que no tardará en utilizar Montgomery para justificar –a posteriori– su planificación de las operaciones…

PATTON, EL BRONCO

Los estadounidenses también tienen su «vedette»: El General George Patton. Relegado durante los estadios iniciales del desembarco de Normandía, –apartado del mando al protagonizar un incidente con varios soldados convalecientes en Sicilia– no vuelve al combate hasta la fase final de la campaña al mando del IIIer Ejército, que tras la ruptura en Normandía conducirá hasta la frontera alemana y después cruzando el Reich, hasta Praga... Su forma de llevar las operaciones es radicalmente diferente a la de su colega, aliado y rival británico: Frente a la meticulosidad de Montgomery, Patton contrapone un estilo de mando agresivo e impetuoso. Los alemanes lo consideran el mejor comandante de fuerzas móviles aliado, pero eso es un análisis excesivamente simplista: ambos son fruto de las tradiciones militares y sobre todo, de la disponibilidad de recursos de sus países. «Monty» debe administrar un ejército plurinacional con medios humanos y materiales limitados (como siempre han sido los del Reino Unido en todas sus guerras), de un país y un Imperio que lleva combatiendo desde hace cinco años. Patton, sin embargo, puede permitirse «acaudillar» sus fuerzas, contando con el soporte del mayor gigante industrial de su tiempo y todos los recursos demográficos de los EE.UU.

Ambos comparten muchas características en común, sobre todo, una indisimulada actitud narcisista con una fuerte tendencia a la autopromoción. Sus polémicas y disputas tanto con subordinados como con homólogos –da igual que sean compatriotas o no, el ego no entiende de patrias ni rangos…– pero sobre todo con su superior, Eisenhower, serán mayores de las deseadas…

BRADLEY, EL EFECTIVO

En contraste con la actitud de estas dos «prima donnas» tenemos a Bradley, Comandante en Jefe de las fuerzas de tierra de EE.UU. en la Invasión de Normandía y en Europa Occidental, que se verá envuelto también –¡como no!– en las agrias discusiones sobre la estrategia a seguir: el avance en frente amplio o único… básicamente o Montgomery o Patton. Como también se verá afectado, por la crisis de mando –con Monty revoloteando y Patton encizañando– que sobreviene con la ofensiva alemana de las Ardenas, en la que llega a plantear su dimisión –no aceptada– a Eisenhower. Pero aunque no esté dotado de la agresividad en el mando de Patton, (al cual ha tenido que soportar primero como jefe y después como subordinado), ni sea tan mediático como nuestras dos «estrellas», no cabe duda que la elección del Omar Nelson Bradley como jefe de las fuerzas estadounidenses en Europa fue un acierto, al combinar sus dotes como organizador, logista y estratega, con un sentido del tacto del que otros militares aliados carecían. Pero que además será capaza de liderar el mayor ejército de la historia de los EE.UU. hacia la victoria contra el nazismo. No tan proactivo con los medios de comunicación ni tendente a la autoalabanza como Patton o Montgomery, Omar Bradley es, a pesar de su importancia, uno de los mando menos conocido por el gran público, que ha olvidado sus innegables dotes militares… No siempre el más famoso ha sido el mejor.