El Príncipe ensalza el libro como nexo de unión entre España y el Nuevo Mundo
Don Felipe lee su discurso en presencia del director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha; el presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, y el director de la RAE, José Manuel Blecua (de izda a dcha) - EFE

El Príncipe ensalza el libro como nexo de unión entre España y el Nuevo Mundo

Don Felipe inauguró en Panamá el VI Congreso Internacional de la Lengua Española: «Un buen lector dialoga mejor en la cosa pública», subrayó

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El Príncipe protagonizó ayer dos actos en Ciudad de Panamá en representación del Rey, con un contenido muy simbólico en las relaciones históricas y culturales entre España e Hispanoamérica: la conmemoración del V Centenario del Descubrimiento del Océano Pacífico por Núñez de Balboa y la inauguración del VI Congreso Internacional de la Lengua Española, bajo el título «El español en el libro: del Atlántico al Mar del Sur».

Don Felipe transmitió el saludo de los Reyes, que «lamentan profundamente» no poder estar en Panamá junto a su presidente, Ricardo Martinelli, y su esposa. El mandatario panameño, a su vez, envió un caluroso saludo al Rey: «Lo queremos mucho y estamos muy pendientes de su salud, y estoy convencido de que muy pronto estará recuperado».

Derechos de autor, propiedad intelectual

El Príncipe elogió el papel que ha tenido la lengua española y los libros en la estrecha unión que mantienen España con Hispanoamérica: «Hoy nos reunimos en esta Ciudad de Panamá -que día a día, llena de vigor, ensancha sus canales- para reflexionar y debatir sobre el libro: sobre la historia que el ir y venir de los libros tejió uniendo dos mundos», comentó en el acto sobre la Lengua Española, que acoge a más de mil profesores de educación secundaria.

El programa del Congreso, señaló el Heredero, plantea cuestiones de palpitante actualidad en torno al libro: el binomio de creación y comunicación como propósitos de la escritura, la propiedad intelectual y los derechos de autor, la cadena del libro desde su edición y distribución a su presencia en las librerías y bibliotecas... «Pero al fondo de todo -subrayó- se perfila la figura del lector, de un buen lector».

La formación de los lectores

El Príncipe de Asturias comentó que la tarea fundamental de todo proceso educativo es la formación de lectores, «básica para cualquier estudio, y fundamento de la creación de buenos ciudadanos», y explicó que la lectura mejora el diálogo y la discusión pública: «Un buen lector es alguien dispuesto a dialogar y, en consecuencia, abierto y preparado para la discusión razonada de la cosa pública y de los problemas sociales».

Don Felipe defendió que, en el ámbito estrictamente individual, «en el plano de la realización de la persona, un buen lector es un hombre capaz de “vivir reviviéndose” de continuo, ya que, como decía Goethe: cuando se lee, se aprende algo; se convierte uno en algo». Don Felipe recordó cómo llegaron y se expandieron las letras españolas por las Indias, y el papel fundamental que tuvo Núñez de Balboa, cuando hace 500 años, con un puñado de españoles y rodeado de cientos de indígenas, en busca de un mar que bañaba tierras rebosantes de oro, lo avistó y tomó posesión de él, impulsando la primera globalización.

Don Quijote en el Nuevo Mundo

«En 1513 se constituía como primera diócesis continental Santa María de la Antigua del Darién. Echaba a andar la evangelización al tiempo que se propagaban nuevas ideas y valores, los de la civilización occidental, heredera de Grecia y Roma, cristianizados y abiertos al mestizaje», explicó el Príncipe. «Poco después la ciudad de Panamá se constituía en capital de la Castilla del Oro, ribereña del Pacífico. Iban y venían los galeones cargados de oro, riqueza, de sueños, de trofeos de victorias y heridas de batallas. Venía la palabra».

Don Felipe relató cómo «entró» Don Quijote en el Nuevo Mundo: «La llegada de los barcos suponía una fiesta en la pequeña población. Allí estaba el hijo de Juan de Sarriá, un mozo veinteañero que se encargó de vigilar el transporte de los bultos por tierra hasta la ciudad de Panamá; luego hasta el Callao, puerta de entrada del Perú, y finalmente entregado, en Lima. Así que en mulas que debían ser guiadas para que no se despeñaran por los barrancos, invadieron pacíficamente don Quijote y Sancho las Indias españolas, justo por estas tierras». El Príncipe concluyó su discurso con «el regalo de unos versos de Pablo Neruda»: «Un libro / sin soledad, con hombres / y herramientas, / un libro / es la victoria».

Homenaje a Núñez de Balboa

Don Felipe presidió además el acto de conmemoración del V Centenario del Descubrimiento del Pacífico, junto al monumento de Núñez de Balboa que su bisabuelo, Alfonso XIII, donó a Panamá en su IV Centenario. Ayer, el presidente de este país y su esposa regalaron al Príncipe una réplica alegórica, en madera y plata, del monumento. Don Felipe recordó otros nombres «imborrables» de marinos y estrategas como Elcano y Magallanes, Legazpi y Urdaneta, Álvaro de Mendaña e Isabel Barreto, Fernández de Quirós y Váez de Torres, o Gabriel de Castilla, Ortiz de Retes, López de Villalobos, Esteban Martínez, Bodega y Quadra, Malaspina y tantos otros que han dado motivos a la historiografía internacional para sostener que, durante 300 años, el Océano Pacífico fue «el lago o el mar español».