El Español se juega en EE.UU. su valor global
Un momento del debate sobre el valor del español - antonio tanarro

El Español se juega en EE.UU. su valor global

ABC convocó en Segovia a los máximos expertos para analizar la potencialidad del idioma en el desarrollo económico y la creciente influencia internacional

elena jorreto/ J. G. Calero
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El español es uno de los más sólidos valores que compartimos, históricamente, y sobre todo si miramos al futuro. Pero en nuestro país no somos siempre conscientes de la potencialidad de un idioma que nos conecta con más de 500 millones de personas. ABC reunió ayer en el Hay Festival de Segovia a los máximos expertos en esta materia (Víctor García de la Concha, director del Instituto Cervantes; José Manuel Blecua, director de la RAE, y José Luis García Delgado, catedrático y experto en el valor económico del español, moderados por Bieito Rubido), para despejar las dudas y aclarar las estrategias que pueden permitir al español impulsar nuestro desarrollo y prestigio internacional.

«Una vez un periodista catalán entrevistó a un líder vasco. ¿En qué lengua creen que hablaron?» El director de ABC, Bieito Rubido, introdujo el debate con esta anécdota que subraya su convicción de que el español es la «lengua de pacto en España». La conversación reunió a varios cientos de personas que abarrotaban el auditorio, en el que había ingleses, franceses y alemanes, como demostración del interés que despierta «el valor global del español».

Víctor García de la Concha advirtió de que sólo manteniendo la unidad podremos afrontar «el reto de Estados Unidos», donde según el académico «se juega la consolidación» del español. Allí hay más de 40 millones de hispanohablantes y el crecimiento augura más de 100 millones en 2050.

El objetivo es convertirlo en una lengua de comunicación internacional. Un éxito que pasa por consolidarlo en la primera potencia mundial, que a su vez pone trabas a través de la enseñanza bilingüe en los colegios. Ese trabajo desde la fuerza de la unidad también permitiría «conquistar» Canadá, y Brasil -donde el crecimiento va a ser exponencial, según García de la Concha y donde necesitan 22.000 profesores- y China, que son además países emergentes.

La expansión de la segunda lengua más hablada del mundo -con 495 millones de hispanohablantes nativos- permitiría explotar ese «tesoro» que el catedrático de la Universidad Complutense José Luis García Delgado define como un «bien económico sin costes de producción», un valor común que facilita entre quienes lo conocen «el trato y el contrato». Además, aumenta su valor económico conforme más hablantes lo emplean, como demuestran los datos que el economista manejó.

Esas cifras revelan que nuestra lengua ha multiplicado por cuatro los intercambios comerciales entre países hispanohablantes, y por siete los flujos financieros. El español se ha convertido así, según el profesor, en una «pieza fundamental» para la internacionalización de empresas españolas de todos los ámbitos.

Esfuerzo colectivo

Pero no todo es óptimo: se lamentó que todavía no se ha situado al español como lengua de trabajo de la Unión Europea, un estatus del que sí gozan el inglés, el francés y el alemán. Para lograrlo, García Delgado aconseja «huir de la autocomplacencia» y hacer bien las cosas, es decir, ejercer buenas políticas de expansión, considerarlo un bien económico preferente y llevar a cabo una política de Estado y no al albur de los sucesivos gobiernos.

El director del Instituto Cervantes afirmó que al reconocimiento internacional hay que sumar tres condiciones para convertir al español en la segunda lengua franca, tras el inglés: tener un gran número de hablantes (el español los tiene), ser una lengua «trabada» (lo es gracias a la unidad de su ortografía y su gramática que logró el trabajo inmenso y trasatlántico de las Academias) y tener presencia en internet («que la tenemos pero el handicap de las prestigiosas páginas científicas, donde nuestra presencia es mínima» según García de la Concha).

Para el director de la Real Academia Española, José Manuel Blecua, este retraso lingüístico se explica por el hecho de que desde hace décadas «hubo menos preocupación por que las tecnologías tuvieran los recursos oportunos», y porque hay países donde hay «mucho más cuidado por la enseñanza» del idioma que en España. Esa carencia fue también objeto lateral del debate. Para combatirlo, la Academia está integrando recursos digitales sobre la lengua, de manera que académicos e investigadores puedan consultarlos y corregirlos desde cualquier lugar del mundo.

Semejante esfuerzo colectivo es inviable para los españoles solos, ya que sólo constituimos la décima parte de los hispanohablantes. Por eso es necesario aprovechar la comunicación que nos ofrece el idioma para «tender puentes», como recordó Bieito Rubido. Lo hacen las Academias de Iberoamérica y lo hace el Cervantes con otros institutos, tratando de aunar esfuerzos y ahorrar costes. Precisamente, el rumbo contrario al que marca la Argentina de Cristina Fernández Kirchner, que ha publicado en el periódico «Página 12» un disparatado manifiesto por la «soberanía idiomática» y la creación de un «Instituto Borges». «Dicen que España sigue imponiendo la norma de la lengua…», explicó García de la Concha, «pero el español de Murcia está más cerca del latinoamericano que del de Asturias».

Como decía un geólogo gallego, el español es un ciego sentado encima de un tesoro. Un tesoro que está presente «en los lugares más recónditos del globo», según García de la Concha. Si la política sigue los consejos expresados por estos cuatro expertos no se realizará el augurio de García Delgado y Europa no terminará hablando alemán».