Siete monstruos del verano desmontados por la ciencia

Serpientes marinas, el Yeti, el alienígena de Atacama... El ADN y otras técnicas de investigación desvelan su auténtica identidad

MadridActualizado:

Fotos borrosas en las que una enorme figura parece huir entre los árboles, un largo cuello que sale de las aguas, carcasas de animales imposibles de identificar, momias que no parecen humanas... Estos son los monstruos cuyas historias han resurgido una y otra vez, especialmente en la tranquila época estival, durante mucho tiempo, pero que han perdido toda vigencia a la luz de la razón. La ciencia explica qué hay detrás del abominable hombre de las nieves, el monstruo del lago Ness, el alienígena de Atacama o las serpientes marinas.

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  1. La auténtica identidad del Yeti

    Supuesta imagen del Yeti
    Supuesta imagen del Yeti - Archivo

    El Yeti, una criatura antropofórmica que la leyenda sitúa en las montañas de Asia, tiene ya poco de misteriosa. Después de que un equipo internacional de investigadores analizara el ADN de restos de nueve supuestos especímenes del «abominable hombre de las nieves», solo los muy crédulos pueden seguir creyendo en su existencia. Los huesos, dientes, piel, pelo e incluso heces recolectadas en el Himalaya y la meseta tibetana pertenecen en realidad a osos negros asiáticos, osos pardos del Himalaya u osos pardos tibetanos. Un resto era de un perro. Nada de criaturas desconocidas para la Ciencia.

  2. ¿Dónde está Nessie?

    La típica foto borrosa del monstruo del lago Ness
    La típica foto borrosa del monstruo del lago Ness - Archivo

    Aparte de fotografías borrosas que nadie en su sano juicio tomaría en serio y declaraciones de avistamientos que podrían ser cualquier cosa que flota en el agua, ¿hay alguna evidencia de la existencia del monstruo del Lago Ness? Ninguna. La criatura escocesa es apenas un reclamo turístico. Ahora, un estudio impulsado por científicos de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda) pueden zanjar para siempre el lago, y quizás en los del monstruo. Neil Gemmell acaba de comenzar una campaña de recogida de muestras de agua con el objetivo de hacer un masivo estudio de ADN con el que averiguar qué criaturas, sobre todo microorganismos, viven en las profundidades. Los investigadores sí esperan encontrar nuevas especies... de bacterias.

  3. El alienígena de Atacama

    El alienígena de Atacama
    El alienígena de Atacama - Bhattacharya S. et al

    Los restos momificados de esta criatura de 15 cm de longitud y una extraña cabeza cónica fueron encontrados hace quince años dentro de una bolsa de cuero en la trasera de una iglesia abandonada en el desierto de Atacama, en Chile. El curioso espécimen fue incluso tomado por un visitante extraterrestre, pero su auténtica naturaleza es humana. El análisis forense del genoma realizado por científicos de la Universidad de Stanford y la de California en San Francisco ha desvelado que se trata de una niña que falleció poco antes o después del nacimiento. Su extraña apariencia se puede explicar por un puñado de mutaciones genéticas raras relacionadas con el enanismo y otros trastornos óseos y del crecimiento.

  4. La serpiente marina

    Instructores y alumnos del Catalina Island Marine Institute, con su gigantesco trofeo
    Instructores y alumnos del Catalina Island Marine Institute, con su gigantesco trofeo - Reuters

    Desde que el hombre ha surcado los mares, muchas son las leyendas de monstruos marinos, algunas producto de la exageración y la fantasía; otras ciertas, especies gigantescas de apariencia grotesca o misteriosa que pueblan los océanos y que tienen su hueco en el árbol de la ciencia. Uno de esos monstruos reales es esta descomunal criatura de cinco metros y medio de longitud, localizada en aguas del sur de California en 2013. Toda una sensación, se trata de un pez remo hallado muerto por una buceadora. Quince personas hicieron falta para sacarlo del agua.

  5. La criatura de Namibia

    Aspecto del animal varado cuando fue encontrado por los científicos
    Aspecto del animal varado cuando fue encontrado por los científicos - Namibian Dolphin Project/Caters News

    Este extraño animal marino apareció varado en juni0 en una playa del parque Nacional Dorob, en Namibia. Tiene casi seis metros de largo y el cuerpo estaba tan descompuesto que, en un principio, nadie pudo decir si se trataba de un delfín, de una ballena o de una especie aún desconocida. Tras estudiar durante varios días la carcasa y medirla a conciencia, los investigadores se dieron cuenta de que se trataba de un ejemplar de ballenato de Cuvier (Zipius cavirostris), una criatura que no ha sido vista en ese país africano por lo menos desde el año 2000.

  6. El «Cthulhu» de Lovecraft

    El Cthulhu de ficción
    El Cthulhu de ficción - Wikipedia

    Un vídeo desató los rumores sobre la existencia de un sorprendente ser subacuático, aunque en realidad la supuesta criatura está catalogada desde 1967. Se trataba de una Deepstaria enigmática, una especie de medusa de unos 60 centímetros de diámetro que vive en las profundidades marinas. Tan raro es su aspecto y tana impresión causó que hubo quién la relacionó con «Cthulhu», una especie de semidios proveniente de un universo paralelo extraído de la literatura de H.P. Lovecraft.

  7. «El Feo», otro monstruo lacustre

    El animal aparecido en Ontario, Canadá
    El animal aparecido en Ontario, Canadá - Archivo

    Hallado por el perro de unas turistas en las aguas de un lago en Ontario (Canadá), este ser de cuerpo oscuro de unos 30 cm. y cara monstruosa, blanca, sin pelo, ojos sin color y colmillos de considerables dimensiones, ha sido incluso tomado por la cría de un auténtico monstruo lacustre, quizá del tipo que mencionan las viejas leyendas de los indios americanos. «Nadie sabe qué es pero nuestros antepasados lo llamaban ‘El Feo’», decía el comentario en internet de un anciano de la zona, que además añadía: «Casi nunca se le ve, pero cuando aparece es un mal augurio. Algo malo va a pasar según nuestros antepasados». Seguro que sí, las cosas malas pasan de vez en cuando de forma inevitable. Un investigador señaló días más tarde que se trataba probablemente de un visón.