Un satélite de SpaceX, a punto de provocar una gran colisión espacial

La Agencia Espacial Europea ha informado de este incidente, del que la compañía de Elon Musk no ha dado demasiadas explicaciones

MadridActualizado:

Por primera vez, la Agencia Espacial Europea (ESA) ha tenido que sortear otro satélite operativo ante el riesgo de colisión entre ambos. Fue la propia agencia espacial la que a través de Twitter informó de lo ocurrido. «Por primera vez en la historia, la ESA ha tenido que realizar una maniobra para evitar la colisión contra una "megaconstelación"», escribía. Se trata del tren de 60 satélites enviados por SpaceX para crear su propia red de internet. El incidente tuvo lugar a 320 kilómetros sobre la Tierra, cuando la ruta del satélite de observación Aeolus y el «Starlink 44» se interceptaron entre sí.

Riesgo diez veces mayor del umbral

Según afirma para Forbes Holger Krag, jefe de la Oficina de Desechos Espaciales de la ESA, el riesgo de colisión entre los dos satélites era de 1 en 1.000, diez veces más alto que el umbral que requiere una maniobra para evitar colisiones. Sin embargo, a pesar de que Aeolus ocupaba esta región del espacio nueve meses antes de Starlink 44, SpaceX declinó mover su satélite después de que los dos fueran alertados del riesgo de impacto por el ejército de EE. UU., que «controla» el tráfico espacial. Según Krag, desde la empresa creada por Elon Musk se les informó vía email que no pensaban tomar medidas en el asunto, por lo que la ESA tuvo que ponerse en marcha.

El responsable de la Agencia Espacial Europea cree que tal vez los motores de la constelación de SpaceX no son tan rápidos como los del Aeolus, aunque según han declarado desde la empresa espacial privada, aún se están investigando los hechos -señalando que hubo un posible error en la estimación del peligro-.

Los satélites espaciales en funcionamiento a menudo tienen que sortear la chatarra que vaga sobre nuestras cabezas: el último recuento describe más de 19.500 objetos a cientos de kilómetros que además vagan sin control, porque allí no hay normas que ordenden el tráfico. Esto provoca que los satélites útiles tengan que sortear algunos obstáculos. Por ejemplo, en 2018, la ESA tuvo que ejecutar un total de 28 maniobras para evitar colisiones con diferentes cuerpos, pero siempre fueron restos ya inútiles.

Polémica con los futuros satélites

Cuando Elon Musk puso en el cielo su tren de satélites Starlink, muchas voces críticas se alzaron. Más aún cuando la intención de SpaceX es poner en órbita un total de 12.000 más, lo que podría afectar no solo al tráfico espacial, sino también a las mediciones y observaciones que se hacen del espacio desde la Tierra.

Uno de los primeros organismos en manifestarse fue la American Astronomy Society (AAS), que emitió un comunicado advirtiendo de estos y otros peligros si siguen en marcha los ambiciosos proyectos de muchas compañías de poner miles de satélites en órbita en los próximos años. «La ASS observa con preocupación el inminente despliegue de constelaciones muy grandes de satélites en la órbita de la Tierra (...) Estos podrían incluir una interrupción significativa de las observaciones ópticas e infrarrojas cercanas mediante la detección directa de satélites en la luz reflejada y emitida; contaminación de las observaciones radioastronómicas por radiación electromagnética en las bandas de comunicación por satélite; y colisión con observatorios espaciales», escribían en la misiva. ¿Pueden estos temores de la comunidad científica estar convirtiéndose en realidad?