Imagen de cómo cree la ESA que ha quedado Philae sobre el cometa
Imagen de cómo cree la ESA que ha quedado Philae sobre el cometa - ESA

Philae rebotó dos veces y aterrizó a un kilómetro de su destino

La Agencia Espacial Europa intenta corregir la posición del módulo, anclado solo con dos patas, y trabaja para conocer dónde se encuentra exactamente

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Cuando los rostros de los responsables de la misión Rosetta se tornaron graves el miércoles después de anunciar en un estallido de alegría el esperado aterrizaje de la sonda Philae en el cometa 67/P Churyumov-Gerasimenko, toda una hazaña nunca antes lograda, había una razón de peso que, entonces, solo sospechaban. En efecto, la sonda había alcanzado con éxito la roca después de un descenso de vértigo de siete horas tras ser liberada por la nave Rosetta, pero el aterrizaje no fue todo lo cómodo que se esperaba. Los fallos en dos de sus sistemas de anclaje, el motor de empuje y los dos arpones, que no funcionaron, provocaron que el módulo rebotara dos veces tras la primera toma de contacto con la superficie, hasta el punto de que, según ha anunciado esta tarde la Agencia Espacial Europea (ESA), ha podido desplazarse un kilómetro del destino elegido hasta un lugar que los técnicos todavía tienen que precisar. Además, solo está anclado al suelo con los tornillos de dos de sus patas, mientras que la tercera se mantiene en el espacio.

Philae aterrizó «con gran precisión» sobre las 16.33 hora peninsular española en Agilkia, el punto del cometa elegido por su potencial científico y por reunir una serie de condiciones que minimizaban el riesgo de la operación, pero no se quedó allí. El instrumento rebotó dos veces, debido a la falta de gravedad, que en el cometa es 100.000 veces menor que en la Tierra. El primero de los saltos duró una hora y 50 minutos, tiempo durante el cual el aterrizador se desplazó a 38 centímetros por segundo. El segundo duró mucho menos, 7 minutos, a 3 cm por segundo.

El resultado es que Philae fue a parar a algún punto todavía por precisar a un kilómetro de su destino. El astrofísico Jean Pierre Bibring, uno de los científicos responsables de la operación, ha señalado en rueda de prensa que Philae «no está lejos del sitio adónde queríamos llegar», aunque lo cierto es que el equipo todavía trabaja para saber exactamente dónde se encuentra. «Es difícil saber dónde está ahora mismo», ha reconocido igualmente en su intervención Stephan Ulamec, jefe del aterrizaje en el Centro Aeroespacial Alemán (DLR).

Acrobacias en un cometa

La accidentada aventura no solo provocó el desplazamiento de Philae, sino también que quedara en un posición bastante extraña, como si hiciera acrobacias, con una de sus tres patas apuntando al espacio y el resto sujetas a la superficie con tornillos, la tercera fórmula de anclaje y la única que funcionó. El equipo trabaja ahora para intentar cambiar la posición de la sonda -puede hacerlo hasta 8 grados- y colocarla paralela a la superficie, lo que aumentaría no solo su estabilidad, sino también la obtención de energía a través de sus paneles solares para poder llevar a cabo su trabajo científico.

La ESA esperaba que Philae recibiera siete horas de luz, pero en el nuevo lugar en el que se encuentra solo cuenta con una y media, una diferencia significativa. Cambiar la orientación podía suponer más iluminación y por lo tanto más energía, indispensable para que el módulo pueda realizar su trabajo científico.

Primeras fotografías

Pese a los problemas, los investigadores están más que satisfechos con el rendimiento de Philae, hasta el punto de que un par de ellos se emocionaron durante la rueda de prensa hasta las lágrimas, de alegría. El módulo opera con «normalidad», las comunicaciones son buenas y ya se han obtenido los primeros datos, las primeras y esperadísimas fotografías realizadas a 500 millones de km de la Tierra. Philae ha captado el terreno polvoriento que hay bajo sus pies, y el horizonte. «Es la primera fotografía sacada desde un cometa», ha recordado Ulamec. Otras, más espectaculares, han sido tomadas por Rosetta, mostrando a Philae sobre la roca. «Las condiciones no son las ideales, pero todos los instrumentos funcionan y muchas mediciones están en desarrollo», han dicho desde la ESA. Muchas más imágenes se obtendrán en las próximas horas.

Taladro peligroso

Las fotografías, con una «calidad increíble», según se ha felicitado la ESA, han ofrecido también los primeros datos científicos, como que la superficie del cometa, al menos en el lugar del aterrizaje, es polvorienta. Ahora los científicos estudian de dónde proceden esas partículas. Las investigaciones no han hecho más que empezar, pero debido a la escasa capacidad de agarre del módulo tendrán que enfrentarse a ciertas dificultades. Por ejemplo, la herramienta para taladrar la superficie no se activará en las próximas horas. «Hay que ser muy cuidadosos con cualquier actuación mecánica. El taladro sin agarre es peligroso», dicen los investigadores. Veremos si Philae puede llevar a cabo la misión que le ha sido encomendada.