El visionario empresario catalán, cabeza de una de las marcas españolas más internacionales, falleció ayer a los ochenta y cinco años en la barcelonesa clínica Teknon a causa de un cáncer
Adiós, Armand Basi, adiós
Armand Bassi, durante su desfile de modelos en la Pasarela Gaudí de 2003
David Delfín querrá desfilar en Nueva York, Amaya Arzuaga lo habrá hecho en Londres, Josep Font formará parte de las pasarelas París (como también Loewe), pero Armand Basi tiene su nombre preinscrito tanto en Londres como en París. En la «fashion week» de la capital británica para la moda de mujer (bajo la direccion de Markus Lupfer) y en la de la francesa para la moda de hombre (con los diseños de Josep Abril).
Armand Basi, un empresario valiente con una acusada cultura de la moda, convirtió su firma en una de las más (y de las pocas) representativas del «made in Spain». Desde 1994, Armand Basi se comercializa en Europa, América del Norte y Asia, específicamente en España, Gran Bretaña, Irlanda, Bélgica, Holanda, Islandia, Rusia, Estados Unidos, Canadá, Singapur y Japón.
La trayectoria de la familia Basi en la industria textil se remonta a 1948, cuando Basi y su hermano Josep (fallecido en diciembre de 2007) fundaron un primer taller en Barcelona especializado en género de punto, continuando el trabajo de su madre, Mercé Sabi, que confeccionaba jerséis de hilo. En 1958 inauguraron la nueva fábrica en la calle de Balcells de Barcelona y en 1961 las familias Basi y Lacoste establecieron un acuerdo de fabricación en España de las prendas del cocodrilo.
En 1987 nace la marca Armand Basi, a la que se incorporó Lluís Juste de Nin, primo de los hermanos Armand y Josep Basi, y que con los años se convertiría en director creativo. Por la marca, con una clara vocación internacional y siempre con diseños de vanguardia, ha pasado también la diseñadora Mirian Ocariz. En la actualidad, la firma, además de con su director creativo, Juste de Nin, cuenta con el alemán Markus Lupfer y con el catalán Josep Abril, que encabezan el equipo de diseño de sus colecciones de mujer y de hombre,
1998 es un año importante para Armand Basi, ya que es el de la inauguración de nuevas tiendas dentro y fuera de España y también el de la ampliación del sistema de distribución conocido como «shop in shop». Desde ese año la firma desfila dos veces al año en París dentro del calendario de la pasarela «prêt-à-porter» masculina.
Prueba de la importancia de la marca (y de su equiparación a las grandes del sector de la moda) es que a partir de 1999 se introduce en el mercado de los perfumes con el lanzamiento de Armand Basi Hombre y Mujer. A lo que hay que añadir líneas de gafas, cinturones, joyas, relojes y zapatos. Y esta Navidad presentó, junto a Bodegas Torres, una botella de vino en cueros, única, singular y en edición limitada.
Al respecto de los zapatos, recordar que los de Armand Basi de asta de toro a los que se encaramó la Princesa de Asturas este verano en Palma fueron elegidos en «¡Hola!», en una decisión un poco discutible, como el complemento del año 2008. Lo que quizá no se pueda discutir es que sí fueron los zapatos o sandalias más comentados del verano (pero de eso no hay categoría). Durante la clausura de la Regata Breitling y en el Castillo de San Carlos, Doña Letizia sorprendió con un aspecto más juvenil del acostumbrado, con un vestido cóctel negro, de la línea saco de Markus Lupfer para Armand Basi. Y con aquellos taconazos sobre los que bromeaba.

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