DEMENCIA

La mortalidad de los pacientes con demencia está condicionada por el nivel de estrés de sus cuidadores

El riesgo de mortalidad de los pacientes con enfermedades neurodegenerativas es mayor cuando sus cuidadores presentan una mala salud mental

El 40% de los cuidadores familiares de pacientes con demencia sufre ansiedad o depresión
El 40% de los cuidadores familiares de pacientes con demencia sufre ansiedad o depresión - ARCHIVO

Los pacientes con demencia pueden morir antes si sus cuidadores familiares están mentalmente estresados, según revela un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de California en Berkeley (EE.UU.) y publicado en la revista «Proceedings of the National Academy of Sciences». Entre los años 2007 y 2016, los autores analizaron tanto la mortalidad de 176 pacientes con enfermedades neurodegenerativas como la salud mental de sus familiares cuidadores, y de acuerdo con los resultados, los pacientes atendidos por cuidadores con depresión, ansiedad y otros síntomas de enfermedad mental morían antes que aquellos con cuidadores que gozaban de buena salud mental. Por ejemplo, en comparación con los pacientes atendidos por parientes con una salud mental ‘bastante buena’, los pacientes cuidados por familiares con mala salud mental murieron, de promedio, unos 14 meses antes.

Como explica Robert Levenson, director de la investigación, «nuestro hallazgo de una fuerte relación entre la supervivencia de los pacientes y la salud mental de los cuidadores subraya el profundo vínculo entre la vida y el bienestar de los cuidadores y los pacientes mientras participan en una de las relaciones más difíciles e íntimas de la vida».

Así, como apunta Brett Ford, co-autor de la investigación, «nuestros hallazgos ofrecen una evidencia convincente de que ayudar a preservar la salud mental de los cuidadores también puede ayudar a los pacientes que están a su cuidado».

Mortalidad precoz

Los autores evaluaron a un total de 176 parejas de cuidadores-pacientes. Los cuidadores informaron sobre su propia salud y bienestar social y emocional y los pacientes fueron evaluados durante citas anuales de seguimiento y actualizaciones telefónicas.

De los cuidadores, el 85% eran cónyuges, el 8% eran hijos adultos y el 6% eran hermanos. Como refiere Sandy Lwi, co-autora de la investigación, «fuimos capaces de reunir y hablar con una serie de cuidadores, muchos de los cuales hablaron sobre los retos de ver a su cónyuge o amado perdiendo poco a poco su sentido de sí mismo y su capacidad de vivir de forma independiente».

Ayudar a preservar la salud mental de los cuidadores también puede ayudar a los pacientes que están a su cuidadoBrett Ford

La longevidad de un paciente se basó en el número de días desde su evaluación inicial en el Laboratorio Psicofisiológico de Berkeley hasta su muerte o, si no había fallecido, hasta el cierre del estudio en mayo de 2016. De los 176 pacientes, 76 murieron durante el curso de la investigación. En general, los resultados mostraron que el riesgo de mortalidad para los pacientes fue mayor cuando su cuidador sufría de mala salud mental, incluso teniendo en cuenta el sexo, la edad, la gravedad de la enfermedad y la salud mental de los propios pacientes.

Sin embargo, el estudio no proporciona evidencia causal o direccional definitiva de la muerte temprana de pacientes cuyos cuidadores tienen mala salud mental. Pero como indican sus autores, «destaca la influencia mutua que ambos estados mentales y físicos de las partes tienen entre sí, así como las participaciones extraordinariamente altas que están implicadas».

Cuidar al cuidador

Se estima que más de 7 millones de estadounidenses sufren de trastornos neurodegenerativos como el alzhéimer, el párkinson, la esclerosis múltiple, la esclerosis lateral amiotrófica y la enfermedad de Huntington, que conducen a una disminución gradual del funcionamiento cognitivo, emocional y motor.

La progresión implacable de estas enfermedades, con una tasa de supervivencia que oscila entre tres y 10 años tras del diagnóstico inicial, significa que los pacientes son a menudo atendidos en el hogar por parientes o amigos cercanos que no reciben remuneración por su trabajo. Como destaca Robert Levenson, «los miembros de la familia y otras personas que proveen cuidados críticamente necesarios para estos pacientes hacen un trabajo heroico y extremadamente desafiante».

Así, y si bien los cuidadores pueden encontrar ese trabajo gratificante y necesario, el estrés cotidiano puede tener un peaje en su bienestar mental: hasta el 40% de los cuidadores de pacientes con demencia sufren de depresión, así como niveles de ansiedad, aislamiento social y frustración por encima de la media.

El estudio señala que la mala salud mental en los cuidadores puede afectar a las vidas de los pacientes de una variedad de maneras, como, por ejemplo, reducir la calidad del cuidado de los pacientes elevando el riesgo de negligencia o abuso, debilitando el sistema inmunológico del paciente, comprometiendo los lazos sociales entre el cuidador y el paciente o transmitiendo emociones negativas directamente a los pacientes a través de un fenómeno conocido como ‘contagio emocional’, en la que una persona en una relación absorbe las respuestas emocionales del otro.

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