Madrid

Así fue el «caso Neira»

Este profesor de teoría política se hizo célebre por intentar impedir la agresión de Antonio Puerta a su pareja

Jesús Neira y el padre de la agredida, Violeta Santander
Jesús Neira y el padre de la agredida, Violeta Santander - Jaime García
JULIO TOVAR - Madrid - Actualizado: Guardado en: Madrid

El 2 de agosto de 2008 la vida del profesor Jesús Neira Rodríguez cambió por completo. Contaba con 55 años, una vida vinculada a la universidad y la judicatura, y se encontraba en el polígono El Carralero, junto a su hijo de Alejandro de 13 años. Pararon en una cafetería que hay cerca de una gasolinera, con la intención de tomar un refresco.

Fue, en ese momento, cuando el docente por la Universidad Camilo José Cela observó una agresión de un hombre a una mujer. Él se llamaba Antonio Puerta, tenía 44 años, y ella Violeta Santander, una mujer entrando en la treintena. El suceso fue descrito de manera precisa por el profesor en «Diario de Jesús Neira: el hombre que dijo basta» que publicó Temas de Hoy. Todo empezó por una discusión por una llamada de teléfono, iniciada por los celos de Puerta ante su novia Violeta. Poco después la trifulca acabó en golpes, y Antonio Puerta acabó cogiendo a su novia de los pelos, para empezar con los puñetazos. El profesor, ante este suceso, no hizo la vista gorda y se encaró con Puerta afirmando, según su libro autobiográfico, «¿Cómo te atreves a golpear a la mujer?». El agresor, entonces, enunció la frase que precedió a la violencia contra Neira: «No te metas en mis asuntos».

El profesor amenazó con «llamar a la Guardia Civil», ante lo que Puerta decidió actuar: le persiguió hasta la entrada del hotel. Allí le golpeó en la cabeza, lo que le hizo caer el suelo, y entonces continuó con patadas al abdomen. La acción fue grabada por las cámaras, y estuvo a punto de venderse a televisión, lo cual impidió por iniciativa jurídica la familia de Jesús Neira.

El resultado fue letal para el profesor: acabó con derrame cerebral y los pulmones encharcados. Cuatro días después entró en coma en el Hospital Puerta de Hierro. Su recuperación fue larga y le dejó secuelas profundas. No pudo volver a ejercer con normalidad, y afirmaba:

«Estoy alejado de la Universidad no sé cuando podré volver a dar clase. Mi cerebro no está preparado. Todo está siendo demasiado lento y desesperante»

Ante estas secuelas, llegó a denunciar a los médicos que le atendieron por «mala praxis». De hecho, siempre consideró que le habían atendido mal en primera instancia.

El circo mediático

El agresor, Antonio Puerta, se rompió un dedo en la paliza y, luego de la detención, la Guardia Civil le encontró restos de cocaína. La agredida Violeta Santander le defendió siempre y su padre llegó a afirmar en televisión que su «hija tenía derecho a quererle. Antonio no era tan malo, también podía ser un caballero». Fue encarcelado por la agresión y pasaría apenas un año medio entre barrotes.

Los plató serían ahora el nuevo lugar del juicio mediático: la familia de la agredida y los Neira vendieron la historia en programas como «La Noria» o «El Programa de Ana Rosa» en estos años. En medio del vendaval de cámaras y focos, Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, le dio a Jesús Neira la presidencia en el Consejo Asesor del Observatorio contra la Violencia de Género de la Comunidad de Madrid. Neira rentabilizó su experiencia y publicó muchos testimonios en los periódicos. Llegó a escribir un libro en el 2010 donde clamaba que España tenía una «mala calidad democrática».

A finales de este año, en septiembre, fue imputado por conducir ebrio en la M40. La polémica le obligó a cesar de todos sus cargos poco después. Un mes más tarde, tuvo su segundo derrame cerebral. Su agresor, Antonio Puerta, murió de sobredosis dos días antes de este derrame, el 13 de octubre de 2010: apenas había salido de la cárcel. Su pareja, incluso luego del maltrato, le estuvo manteniendo económicamente. Ella acabó en un psiquiátrico a finales de este año, luego de haber pasado por todos los plató acusando a Neira de «soberbia» y defendiendo la «inocencia» de su agresor.

Los últimos años de Neira, alejados de las cámaras, fueron también dramáticos: afirmó con honestidad en los diarios estar incapacitado para cualquier actividad intelectual. Hoy 29 de agosto ha fallecido víctima de un derrame cerebral.

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