El Rey Abdica

Andrés Calamaro proclama «¡Viva el Rey!»

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Cuando a Andrés Calamaro le fue concedida la nacionalidad española, juró lealtad a la Constitución y al Rey. Y ayer superó con gestos lo dicho en palabras. «¡Viva el Rey! Lo grite pudorosamente ayer tarde y lo repito hoy. Si el rock tiene reyes y la tauromaquia los tiene, España tiene uno en tránsito hacia una jubilación real», ha dejado escrito en su página web.

Pero el amor a España del cantante argentino venía de antes, de mucho antes, incluso es anterior a su desembarco en los «tablaos» patrios junto a Ariel Rot, allá por 1990. Y gran parte de culpa lo tiene el toreo, un arte que siempre reivindica allá por donde va.

Vivió la última corrida de la beneficencia que será presidida por el Rey Don Juan CarlosLa histórica corrida de la beneficencia que ayer se celebró en la plaza de Las Ventas pasará a la historia como la última que fue presidida por el Rey Don Juan Carlos. Nadie se la quería perder. Y Calamaro, que está de gira en España –dos días «saliendo a hombros» de La Riviera madrileña lo avalan– tampoco. Así que, invitado por su amigo Alejandro Talavante, disfrutó del toreo de El Juli, Fandiño y el propio Talavante.

Solo han hecho falta 24 horas para que el bonaerense publique una extensa entrada en su página web en la que demuestra todo el fervor vivido ayer en Las Ventas: «La España del Rey Juan Carlos. Se merecía el aplauso de la afición solo por cumplir su último servicio a la tauromaquia», relata después de una más que detallada crónica de lo presenciado en la arena madrileña.

A la izquierda del «coletas»

«Entiendo que ser señor y caballero es aplaudir de pie a Juan Carlos, un Rey abdicando que va a ser querido para siempre», escribe Calamaro, para acto seguido declarar que «fui educado en el socialismo desarrollista, en la libertad, el feminismo y la tolerancia, tengo capacidad intelectual».

Nunca ha ocultado sus ideas políticas, es más, siempre ha defendido su manera libre manera de pensar por encima de todo. Por eso se lanza sobre aquellos que pudieran llamarle «progresista caído del catre»: «Por izquierdas no me corre casi nadie, ni siquiera el “coletas” …Tengo sangre roja. No es ningún secreto que la “corrección política” (entre comillas) me importa poco, no es que la edad me haya inclinado hacia la derecha del pensamiento; no termino de creerme una serie de tendencias por el simple hecho de ser tendencias, que cada uno coma lo que quiera y vaya las veces que quiera a ver los toros para siempre. Se llama principio de libertad», finiquita.