Roque Nublo, Gran Canaria y el Teide, Tenerife
Roque Nublo, Gran Canaria y el Teide, Tenerife - ABC

25 años sin Tarridas, compositor del emocionante pasodoble «Islas Canarias»

Creado en 1935, es el himno más representativo del archipiélago y ha permitido promocionar muy bien a los isleños

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

Si hay alguien que logró pasear el nombre del archipiélago por el mundo tiene un nombre: Josep María Tarridas Barri. Y fue mucho antes que el turismo en Canarias fuese una industria de masas: en 1935.

Este catalán que adoraba Canarias cumple en 2017 un cuarto de siglo de su facllecimiento. Era de San Pol de Mar, en Barcelona y, en colaboración con Juan Picó, creó una composición inspirada en los valores que le transmitían las islas por la música que recibía en su casa. Quien primero lo cantó fue Ramón Tusquets.

Tarridas también fue compositor de obras como «Canarias Bendita», «Clavelina», una zarcuela en homenaje a Pérez-Galdós, o «Suspriros Canarios». Los canarios nunca se han sentido ofendidos porque haya sido una catalán de nacimiento el autor de la pieza musical más conocida en el mundo sobre su tierra.

La obra de Tarridas está considerada como una de las obras maestras de la música sobre las islas y representa una de las canciones que más dinero capta en derechos de autor de la SGAE en nuestro país. La culpa: las verbenas por la Península y resto de Iberoamérica y Estados Unidos donde hay una fuerte presencia de descendientes de isleños.

Hace unos años, el director de Los Sabandeños, Elfidio Alonso, sentenciaba lo siguiente: «el pasodoble (o pasacate, como se diría en el campo) ha logrado consolidarse fuera de las islas, casi siempre en su dimensión estrictamente musical y no cantada, que es como resulta emocionante y hasta hermoso. En esas versiones de bandas y grandes orquestas, el pasodoble de Tarridas ha alcanzado una representatividad de Canarias que no tiene otra partitura musical».

Tarridas escribió el pasodoble «Islas Canarias» en 1935 y visitó Canarias por primera vez en 1950. Después vino con cierta frecuencia a Canarias, donde el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife le concedió la Medalla de la Ciudad. Antes de su fallecimiento recibió un homenaje en el Encuentro Regional de Coros a Capella en 1991 al que no pudo venir por su estado de salud. Siempre supo que en las islas se le respetaba y admiraba por el cariño que desplegó en sus composiciones en favor del archipiélago.