«Grupo I, nº 17. Caos primigenio» (1906-1907), de Hilma af Klint
«Grupo I, nº 17. Caos primigenio» (1906-1907), de Hilma af Klint - © Stiftelsen Hilma af Klints Verk 2013. Foto: Albin Dahlström / Moderna Museet, Suecia © Hilma Af Klint, VEGAP, Málaga, 2013

Hilma af Klint, pionera de la abstracción en un mundo de hombres

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Ser una mujer nacida en 1862, dedicarse a la pintura abstracta y ejercer como médium es suficiente para ser considerada una pionera, como la sueca Hilma af Klint, con la que el Museo Picasso de Málaga viaja al futuro en la mayor exposición de esta creadora hasta el momento. «Ella hizo pinturas para el futuro hace cien años, y tenemos la impresión de que ya hemos llegado al futuro y somos de los primeros que tenemos la posibilidad de ver su obra», afirma la comisaria de la exposición, Iris Müller-Westermann.

Después de pasar por Estocolmo y Berlín, más de doscientas piezas muestran en Málaga hasta el 9 de febrero de 2014 la obra de esta mujer, una de las primeras educadas en la misma academia de arte de Estocolmo que los hombres, donde se inició con obras naturalistas. Sin embargo, a mediados de la década de 1890 «abandonó esa realidad para hacer algo que estaba más allá de lo que se podía ver con los ojos».

Muy interesada por la ciencia, las matemáticas o la física, en una época en la que se descubrieron los rayos X y que el espacio estaba lleno de ondas electromagnéticas, Hilma af Klint «entendió que la realidad es mucho más que lo que podemos ver, y se interesó por el elemento espiritual de la realidad». «Ella se consideraba una médium, un vehículo o instrumento de otros, y tardó diez años en desaprender lo que había aprendido en la academia» destaca la comisaria.

Se planteó destruir sus obras

En sus últimos años, ninguna institución mostró interés por su extensa producción de más de un millar de obras, que nunca habían sido expuestas al público y, después de plantearse destruirlas, las donó a un sobrino, no sin antes establecer en su última voluntad que no fueran mostradas hasta veinte años después de su muerte, por el temor de que no fueran comprendidas.

El receptor de esa donación fue Erik af Klint, padre de Johan af Klint, actual presidente de la fundación que lleva el nombre de la artista, quien recordaba en el Museo Picasso de Málaga cómo en aquellos años «no era tan reconocida por la familia por ser una mujer independiente, con sus propias ideas». «Mi padre tuvo un gran problema de espacio al recibir más de mil obras, muchas de ellas de gran formato», relata Johan af Klint, que tenía cinco años cuando murió la creadora.

Por su parte, el director artístico del Museo Picasso de Málaga, José Lebrero, ha calificado a Hilma af Klint como «la creadora europea más secreta del siglo XX, por desconocida y por el volumen, la importancia y la influencia de su obra en el futuro. Nació veinte años antes que Picasso, en una época en la que los papeles estaban claramente divididos, y los hombres tenían permitido producir, podían ser creadores, mientras que a las mujeres sólo les quedaba el papel de ser reproductoras, tener hijos, reproducir y no producir».