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Evasiones millonarias de compañías pícaras: un truco a veces legal y siempre mal recibido

Día 06/11/2012 - 21.59h
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La última gran empresa puesta en la mirilla social ha sido Starbucks, tras una prolija investigación de cuatro años. Rnayair en Italia o eBay en Gran Bretaña también están en entredicho por sus argucias para liberar tasas y maquillar a placer sus cuentas de resultados

No hay semana en que en el Reino Unido no se desayunen con un escándalo fiscal nuevo. Reportajes del periódico «Sunday Times» un día, del «Daily Mail» o el «Telegraph» al siguiente y una copiosa investigación de la agencia Reuters durante cuatro años han puesto en la picota a varias multinacionales, siendo el caso de Starbucks el que más ha indignado a la sociedad británica, cliente del 4% de las 17.650 tiendas que la cadena de cafeterías tiene diseminadas por toda la geografía mundial. Y no es Inglaterra el único rincón del planeta donde se investiga por qué las compañías «venden» ante sus inversores que son óptimamente rentables y luego presentan unos resultados maquillados ante las Haciendas respectivas, en aras de rebajar las tasas por las que van a tributar: en Italia, por ejemplo, al «gurú» de los vuelos «low-cost», Michael O’Leary, consejero delegado de Ryanair, se le acrecientan los problemas y no sólo tiene que enfrentarse a críticas por la baja calidad de sus operaciones, sino también a la acusación de evasión fiscal y fraude a la Seguridad Fiscal por sus trabajadores en bases como Bérgamo.

Que algunas grandes empresas utilizan argucias legales para maniobrar en los números que registran ante una Hacienda pública se da casi por sentado. A tenor de esas «tretas» ajustadas a Derecho, la cadena mundial de cafeterías con sede en Seattle remarcó recientemente ante los británicos heridos por un prolijo informe de Reuters al que se dio voz en medios de comunicación dentro y fuera del país que no ha cometido ningún delito. De hecho, los directivos no se cansan de explicar que la compañía ha empleado «tácticas de evasión fiscal» totalmente legales y habituales por las multinacionales, y que la empresa paga todas las tasas que le corresponden allí donde opera. De hecho, puso sobre la mesa el dato medio de tributos que había pagado en el mundo en 2011: un 31%.

Evasiones millonarias de compañías  pícaras: un truco a veces legal y siempre mal recibido
reuters
Logotipo de la cadena mundial de cafeterías radicada en Seattle

No obstante, Reuters presentó datos que alertaron al mundo de lo que algunas grandes entidades son capaces de defraudar a los desprevenidos contribuyentes del país donde se asientan. Starbucks servía «un fuerte y vibrante expresso» a los inversores, a quienes les presentaba como garantía las 735 tiendas que operan con rentabilidad en Gran Bretaña, por las que obtenía más de 3.000 millones de libras de beneficio (unos 3.700 millones de euros), mientras que ante el recaudador de impuestos le dispensaba «un café aguado americano» para abonar, a la postre, solo 8,6 millones de libras (unos diez millones de euros) en impuestos.

De acuerdo con la misma investigación, que alertaba al resto de Haciendas donde esté asentada la compañía, como es el caso de España, Starbucks había reportado en los últimos tres años una ganancia cero y no pagó más impuestos pese a que sus ventas en el país sumaron en ese periodo más de 1.200 millones de libras. En cambio, la única cadena de restaurantes o café que está por encima de la americana, McDonald’s, había ganado en ese mismo trienio 3.600 millones de libras y había pagado 80 millones de libras en tasas, diez veces más.

La maniobra de las regalías

El asunto Starbucks, compañía que defiende las prácticas de comercio justo en África y América Latina, llegó hasta el Parlamento británico y sufrió una amenaza de boicot por parte de los decepcionados consumidores, si bien sus máximos dirigentes, como el director financiero Troy Alstead, están haciendo su particular gira por medios, como el prestigioso «Financial Times», al que le acaba de conceder una entrevista, para asegurarse de que el torpedo fiscal no afecta a su línea de flotación en el presente ejercicio 2012. Alstead ha justificado las «diferentes cuentas de rentabilidad de Starbucks» debido a las diferencias en las normas contables que existen entre países como EE.UU. y Reino Unido.

También, como otras grandes compañías, utiliza el resquicio de las regalías (el beneficio o cuantía que se paga al propietario de un derecho a cambio del uso que se hace de él) como defensa de los datos obtenidos en unos lugares, y no en otros como EE.UU., donde se excluye el pago de estas regalías e intereses. Así, Starbucks, que utiliza a Holada como una de sus bases de operaciones, reveló que la «autoridad fiscal» en Gran Bretaña había vigilado con ahínco el pago de regalías del 6% de su sede regional en los Países Bajos, que reducía sus ingresos gravables, y ello había derivado y provocado las acusaciones –«inciertas», objeta Alstead- de evasión fiscal. Alstead defiende el pago de esas regalías, y las compara con las que perciben otras multinacionales con sede en el extranjero. Y no yerra, ya que éste es el argumento por el que se ha puesto en la mirilla de la Justicia hasta a gigantes como Google. La compañía de Silicon Valley también cobra las regalías en filiales propias en el extranjero por el derecho a utilizar su marca y su producto. De esta forma, los resultados siempre son jugosos.

Las tres vías de Starbucks

Cada vez que un británico se toma su espumosa taza de café de la firma verde de Seattle, el 6% del precio forma parte de un canon que pagan las sucursales de la empresa matriz de Estados Unidos. Y ello nos conduce al inicio: es una táctica legal, sí, pero cuestionable, de evasión fiscal en el país que alberga esa cafetería. El recaudador de impuestos de Reino Unido no puede llegar a esas regalías, y éstas computan, asimismo, como beneficio en Gran Bretaña, una fórmula redonda.

Por otra parte, Starbucks también financia sus operaciones en Reino Unido a través de préstamos tomados con altas tasas de interés en otra parte de la esmpresa, así que esto deprime los beneficios obtenidos en Reino Unido pero aumenta el balance global de la empresa.

Y, por último, también se emplea a veces el resquicio de la cadena de suministro para trasladar las ganancias en Gran Bretaña según convenga. El brazo de la empresa en Reino Unido tiene que pagar a sus filiales en Holanda y Suiza para la compra y el tostado de sus granos de café. En Holanda, los beneficios empresariales se gravan al 25%, pero en Suiza la tasa de impuestos es de un 5%, así con ello se perfilan los resultados a merced de los intereses que tenga la compañía en cada escenario.

La larga lista de fuga de tasas

Según reveló el «Daily Mail», Amazon, el mayor minorista en línea de Gran Bretaña, obtuvo una facturación en 2011 de 3.300 millones de libras pero no pagó ningún impuesto de sociedades y Google, por su parte, que obtuvo en el anterior ejercicio en Reino Unido unos ingresos que rondaron los 2.600 millones de libras, «se dejó» solamente 6 millones de libras en impuestos. De 175 millones de libras que ganó Facebook, contribuyó con 238.000 al fisco británico... A la lista de «evasores» legales, el «Sunday Times» unió recientemente también al sitio de subastas «on-line», eBay, que consigue mil millones de libras en ventas pero paga 1,2 millones de libras en tasas, una cifra que el rotativo calculó debería haber sido de 181 illones de libras. «Durante catorce años, eBay solo abonó 8,6 millones de libras en el impuesto de sociedades de Reino Unido», cotejó el diario.

La investigación de Reuters descabezaba varios modelos empleados por diversas empresas para quedarse con buena parte de sus prerrogativas. En Italia, otro caso, el de la compañía Ryanair, tiene en vilo a la autoridad fiscal de Bérgamo, donde la fiscal María Mocciaro ha inscrito en el registro de sospechosos de la provincia al propio O’Leary, y a su brazo derecho para asuntos turísticos, el director Juliusz Komorek.

Evasiones millonarias de compañías  pícaras: un truco a veces legal y siempre mal recibido
abc
Ryanair, investigado por

El «truco» de Ryanair es sencillo: los trabajadores o empleados están sujetos al impuesto irlandés, muy inferior al italiano, lo que podría haber causado –según las estimaciones acusatorias- una pérdida al Tesoro del país de casi doce millones de euros. De acuerdo con los datos de la Policía de Fronteras de Italia, de 2003 a 2010 pasaron por el aeródromo de Bérgamo unos 900 empleados de la compañía irlandesa. El impuesto por ellos se habría pagado en Dublín, ya que la compañía aérea atestigua que carece de un establecimiento permanente en Italia, así que no tiene por qué pagar ahí. «Las tripulaciones están trabajando en aviones irlandeses y no realizan ningún trabajo en Italia –asegura el consejero delegado de Ryanair-, así que no contribuyen al erario del país transalpino».

Bien al contrario, otras compañías aéreas extranjeras como Lufthansa o Air France sí pagan por sus empleados de acuerdo a la normativa italiana, mientras que Ryanair firma contratos en Dublín, donde el impuesto de los salarios es de un 12% de promedio, un 25% menos de media que en Italia.

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