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Plantaron bandera en la cima de la electrónica enigmática y vaporosa de mediados de los noventa, dejaron grabados dos discos maravillosos para el recuerdo —tres, si sumamos el directo «Roseland NYC Live»— y luego… Luego, el silencio. La nada.
Para desesperación de sus seguidores y desconsuelo de quienes buscaban sin éxito nuevas alternativas a «Numb», «Glory Box» o «WanderingStar», el trío formado por Beth Gibbons, Geoff Barrow y Adrian Utley fundió a negro y desapareció durante diez años.
«Aquello del trip-hop fue una invención que alguien nos colocó»
Ahora, cuatro años después de aquello y de maravillar en el Primavera Sound con su abracadrante directo, el trío de Bristol regresa a Barcelona para capitanear dos noches en el Poble Espanyol y la sala Razzmatazz en un minifestival que completan Nathan Fake, Prefuse 73, MF Doom y Beak, entre otros. Y todo con la promesa de un nuevo disco que, confirma Utley, empieza a rondarles por la cabeza. Ojalá no haya que esperar otros diez años para verlo hecho realidad.
«Sí que es verdad que hemos empezado a pensar en un nuevo trabajo, y que estamos hablando de ello, recogiendo ideas y sonidos, pero tenemos tantos proyectos y encima todos tenemos niños pequeños, que es complicado encontrar tiempo —desvela el guitarrista británico—. Aún así, existe la firma intención de hacerlo. De hecho, esta gira es, en parte, para poder ganar dinero y grabar el disco, ya que no queremos coger dinero de las compañías. Queremos hacerlo nosotros mismos y ver qué pasa. La industria musical se ha convertido en un gran desastre».
«La industria musical se ha convertido en un gran desastre»
No hay más que pegar la oreja a «Machine Gun» o «The Rip», piezas que el trío rehace ahora en directo, para percibir el desasosiego que debió reinar durante la grabación.
Aún así, el guitarrista no cree que la música, ni siquiera la suya, deba mostrar con pelos y señales, con todas sus miserias, la cruda realidad, sino que debe permitirle a la gente escapar de ella. «La música debe transportarte y permitirte escapar de este mundo. Llevarte a otro lugar. Existe infinidad de música que refleja una gran tristeza, pero que de algún modo te permite escapar», apunta Utley.






