El ministro de Asuntos Exteriores realizó el lunes un viaje secreto a Trípoli para reunirse con el líder libio, Muammar el Gadafi y buscar, en nombre de la Unión Europea, una solución a la crisis de los visados, abierta tras un conflicto entre Libia y Suiza, pero que ha terminado afectando a los Veintisiete.
Moratinos, según se supo ayer, sólo estuvo unas horas en la capital libia, las suficientes para entrevistarse con Gadafi, convencido de que cualquier posible acuerdo no será factible sin su visto bueno. El 18 de febrero, Moratinos ya intentó conseguir un entendimiento entre Suiza y Libia, citando en Madrid a los ministros de Exteriores de esos dos países, Micheline Calmy-Rey, y Mousa Kousa.
El desplazamiento, desvelado por la agencia libia de noticias y confirmado por Exteriores sin dar muchos más detalles, pudo tener como objetivo, según fuentes diplomáticas consultadas por ABC, ofrecer a Gadafi, en persona, una nueva propuesta, para desbloquear el contencioso. La crisis se abrió en julio de 2008, con la detención por la policía suiza de un hijo de Gadafi, Hannibal, y su esposa, acusados de maltratar a dos empleados domésticos y desembocó, recientemente, en la no concesión de visados por Libia a ciudadanos de la mayoría de los países de la UE.
Moratinos, además, entregó a Gadafi un mensaje de Su Majestad el Rey, en el que habla de la «fructífera cooperación y las relaciones amistosas» entre España y Libia.

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