Cerca de diez mil personas se manifestaron en la calle Alcalá contra la propuesta del Ejecutivo de Zapatero. Algunas organizaciones, al margen de los dos sindicatos mayoritarios, reclamaron respuestas contundentes, como la huelga general
Barcelona clama contra el «pensionazo»
JOAN CARLES VALERO | BARCELONA
A las 6 de la tarde arrancaron las manifestaciones contra el pensionazo en Barcelona y Gerona, mientras que en Lérdia comenzaron a las 6.30 y en Tortosa (Tarragona) lo hará a las 7.30. En Barcelona la cabeza de la manifestación, encabezada por una gran pancarta de CC.OO. y UGT con el lema «En defensa de las pensiones. No a la jubilación a los 67 años», se dirigió desde la Plaza Urquinaona por la Vía Layetana hasta el Pla de Palau. En la ruta, la protesta pasará por delante del edificio de la patronal catalana, Fomento del Trabajo. A la protesta se han sumado las confederaciones de Asociaciones Vecinales de Cataluña, que representa a 677 asociaciones y 28 federaciones vecinales.
Antes de comenzar la protesta, José María Alvarez, secretario de la UGT de Cataluña, advirtió que hoy "el Gobierno recibirá la respuesta masiva y contundente a su intento de recortar las pensiones".
Por la mañana, el presidente de esta patronal, Joan Rosell, abogó por un sistema de pensiones que tenga en cuenta toda la vida laboral del trabajador en lugar de computar sólo los 15 últimos años trabajados antes de la jubilación. En una entrevista a Catalunya Rdio, Rosell consideró que no es justo que un trabajador pueda ver peligrar su pensión si tiene la "desgracia" de que su empresa cierra y se queda en la calle con 45 años después de haber estado trabajando 30 años en la compañía.
A las 6 de la tarde arrancaron las manifestaciones contra el pensionazo en Barcelona y Gerona, mientras que en Lérdia comenzaron a las 6.30 y en Tortosa (Tarragona) lo hará a las 7.30. En Barcelona la cabeza de la manifestación, encabezada por una gran pancarta de CC.OO. y UGT con el lema «En defensa de las pensiones. No a la jubilación a los 67 años», se dirigió desde la Plaza Urquinaona por la Vía Layetana hasta el Pla de Palau. En la ruta, la protesta pasará por delante del edificio de la patronal catalana, Fomento del Trabajo. A la protesta se han sumado las confederaciones de Asociaciones Vecinales de Cataluña, que representa a 677 asociaciones y 28 federaciones vecinales.
Antes de comenzar la protesta, José María Alvarez, secretario de la UGT de Cataluña, advirtió que hoy "el Gobierno recibirá la respuesta masiva y contundente a su intento de recortar las pensiones".
Por la mañana, el presidente de esta patronal, Joan Rosell, abogó por un sistema de pensiones que tenga en cuenta toda la vida laboral del trabajador en lugar de computar sólo los 15 últimos años trabajados antes de la jubilación. En una entrevista a Catalunya Rdio, Rosell consideró que no es justo que un trabajador pueda ver peligrar su pensión si tiene la "desgracia" de que su empresa cierra y se queda en la calle con 45 años después de haber estado trabajando 30 años en la compañía.
El frío y la lluvia, que había bañado intermitentemente las calles de Madrid durante la mañana, invitaban a quedarse en casa. Si no hubiera sido por ellos, quizás hubiesen sido más las 15.381 personas, según la empresa Lynce, -la mayoría sindicalistas, escaseaban los ciudadanos de a pie- que a las 19:00 se apiñaban en la plaza de Cibeles. Desde la distancia, se podían observar, entremezcladas, las pancartas y las banderolas de los sindicatos CC.OO. y UGT. Una consigna hermanaba a las dos organizaciones: «La jubilación no se toca».
Al comienzo de la marcha hacia la Puerta del Sol, la amenaza de tormenta no había cesado. Al toque de megafonía y tamborilada, comenzaba el desfile, entre los chubasqueros y paraguas -algunos con los colores de la bandera republicana- de los más previsores. «Paz social, negocio patronal». Muchos aludían en corrillo al que se convirtió en el tema de la tarde: la amenaza de huelga general. La pancarta del Sindicato de Comisiones de Base (CO.BAS) la invocaba. «Tenemos muchas dudas de hasta dónde van a llegar CC.OO. y UGT en la negociación. Estamos trabajando con otras organizaciones para organizar una huelga general», asegura Rosa Torres, representante de CO.BAS. De fondo, se podía escuchar un cántico que iba congregando más intérpretes. «A la huelga, a la huelga, oé, oé».
Sin jóvenes
No muy lejos, María, de 9 años, enfundada en un chaleco fosforescente con las siglas del sindicato, repartía octavillas. Rosa, su madre, contaba orgullosa que la pequeña la acompaña a estos actos desde los 7 años, cuando su empresa presentó el primer ERE. «Los trabajadores estamos pagando la mala gestión de los directivos», asegura Juan Antonio Sánchez, de 59 años, que lucía un adhesivo de CC.OO. La presencia de los jóvenes fue reducida, algo que denunció Sandra Rodríguez, de 30 años, militante de UGT. «Los sindicatos apenas cuentan con apoyo entre la gente joven. La reivindicación se está perdiendo. La juventud actúa como si nada le fuera a afectar».
«Es una situación insostenible», se lamentaba Manuel Ortega, parado desde hace dos años. Antes trabajaba en la hostelería; ahora duda del futuro del mercado laboral. «El de las pensiones no es un «decretazo», pero es como si lo hubiese sido. O cambia la política del Gobierno, o cambiamos de Gobierno».






