La primera oportunidad para calibrar la enorme fortuna política que Barack Obama logró sumar hace justo un año ha terminado en un embarazoso descalabro para el Partido Demócrata. Los republicanos se han hecho con la victoria en las elecciones a gobernador de Virginia y Nueva Jersey. Dos relevantes Estados de la Unión que en el 2008 hicieron posible la histórica victoria de Obama y el arrumbamiento a un segundo plano del partido de George W. Bush en Washington.
Al final, los triunfos de los republicanos Robert McDonnell en Virginia y de Chris Christie en Nueva Jersey se han materializado a pesar de que el actual ocupante de la Casa Blanca haya hecho campaña en persona, desplegado su retórica de cambio pendiente y prestado todo el respaldo financiero posible a los candidatos de su partido derrotados anoche. Con unos márgenes de votos suficientemente abultados como para confirmar el carácter intransferible del fenómeno electoral de la obama-manía.
Aunque si bien es cierto que por su carácter limitado, estos resultados no pueden interpretarse como un referéndum sobre los nueve meses de gestión del presidente Obama, sí que pronostican multiplicadas dificultades para la agenda legislativa del nuevo gobierno empezando por la prioritaria reforma sanitaria. Sobre todo con el temor generado entre los congresistas demócratas más moderados que en el 2010 se enfrentarán a unas elecciones legislativas que renovarán todos los 435 escaños de la Cámara Baja y un tercio del Senado federal.
Los republicanos, aunque todavía divididos por un gran debate interno sobre ortodoxia conservadora, no han dejado de celebrar su triunfo de este martes como una especie de resurrección política. Aunque las encuestas a pie de urna apuntan como explicación de lo ocurrido este martes hacia el profundo descontento en el frente económico más que a cuestiones ideológicas.

Tampoco la alcaldía de Nueva York
El candidato independiente Michael Bloomberg se proclamó ganador de las elecciones municipales de hoy en Nueva York, al obtener el 51 por ciento de los votos, frente a su rival demócrata, William Thompson, que obtuvo el 46 por ciento, con el 96 por ciento de los sufragios escrutados El millonario y filántropo Bloomberg, que será el alcalde número 108 de Nueva York, una ciudad de 8,4 millones de habitantes y es un bastión demócrata, dedicó a esta campaña electoral casi 100 millones de dólares de su fortuna personal.
Los demócratas tampoco contaron con el respaldo suficiente del electorado en Boston, que también elegía alcalde y que ha vuelto a confiar en Thomas M. Menino para otorgarle un inédito quinto mandato.
En cambio, en Pittsburgh, se alzó con la victoria el que fuese alcalde más joven de la ciudad, el demócrata Luke Ravenstahl, que ocupó el puesto en 2006 a los 26 años por el fallecimiento de su predecesor.

La Casa Blanca resta importancia al resultado
El portavoz de la Casa Blanca Robert Gibbs, quien apuntó que Obama no estaba haciendo un seguimiento de los comicios, restó importancia al impacto que tendrá la contienda electoral para el Partido Demócrata de cara a los comicios de 2010. "Dudo que las elecciones locales en Nueva Jersey y Virginia determinen el éxito político o legislativo de los partidos en el futuro", declaró Gibbs.
No obstante, el Partido Republicano se mostró entusiasmado y dijo que con la contienda electoral de esta noche, los votantes habían lanzando un mensaje de "alerta" a los demócratas y a la Casa Blanca y aseguró que estaban cansados "del gasto masivo de la administración, del despilfarro y de los excesos de Washington", recalcó Eric Cantor, 'número dos' de la presencia republicana en la Cámara de Representantes.
Así las cosas una encuesta recogida por la cadena ABC concluye que el 51 por ciento de los votantes de Virginia y el 57 por ciento de Nueva Jersey aprueban la gestión de Obama cuando se cumple un año de su victoria en los comicios presidenciales en los que se impuso a su rival el candidato republicano John McCain.

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