El acuerdo del Viernes Santo del 10 de abril de 1998 ayudó a poner fin a uno de los conflictos más sangrientos del siglo XX
El acuerdo del Viernes Santo del 10 de abril de 1998 que ayudó a poner fin a uno de los conflictos más sangrientos del siglo XX ha sido la columna vertebral de un proceso de paz que empezó con un gobierno conservador y terminó con el laborista de Tony Blair. Los enfrentamientos entre protestantes y católicos en Irlanda del Norte, que empezaron a finales de los años sesenta por aspiraciones políticas muy distintas, se exacerbaron en 1993 a raíz de una serie de atentados perpetrados por el Ejército Republicano Irlandés (IRA) y los grupos paramilitares unionistas en la provincia.
Ante esta situación, el entonces primer ministro británico John Major y su colega irlandés Albert Reynolds decidieron unir esfuerzos para buscar la manera de acabar con la violencia sectaria. Se iniciaba un largo camino, marcado por obstáculos, avances y retrocesos, pero con el que los políticos estaban determinados a terminar con la muerte y la destrucción en Irlanda del Norte.
En diciembre de 1993, Major y Reynolds firmaron en Londres la declaración de 'Downing Street', que invitaba por primera vez al Sinn Fein, brazo político del IRA y partidario de la unión de la provincia con la República, a sentarse en una mesa de negociación siempre que la banda terrorista renunciase a la violencia. Esta oferta resultó muy tentadora para Gerry Adams, líder del Sinn Fein, que trabajó con el entonces "número uno" del Partido Social Demócrata y Laborista del Ulster (SDLP), John Hume, para convencer al IRA a que declarase un alto el fuego. La primera tregua del IRA llegó el 31 de agosto de 1994, recibida con entusiasmo en Irlanda del Norte, donde la gente salió a la calle a celebrarla, mientras los Gobiernos de Londres y Dublín veían los primeros frutos de su apuesta por la paz.
Sin embargo, las promesas contenidas en el documento de 'Downing Street' no parecían cumplirse porque Londres, presionado por los unionistas pro-británicos favorables a la permanencia de la provincia en el Reino Unido, retrasaba la invitación al Sinn Fein. Ante la falta de progresos, el IRA rompió la tregua el 9 de febrero de 1996 con un espectacular atentado en la City de Londres (centro financiero), símbolo del poder económico británico.
Con este ataque el Sinn Fein vio retirada la oferta de diálogo, por lo que empezaban las conversaciones políticas entre todos los partidos de Irlanda del Norte sin la formación republicana. El partido de Gerry Adams tuvo que esperar a la llegada del Gobierno laborista de Tony Blair, en mayo de 1997, para ver renovada la invitación a las negociaciones multipartitas. La aplastante victoria de Blair en las urnas, que acabó con casi dieciocho años de administraciones 'tories', ayudó a impulsar otra vez el estancado proceso de paz.
De esta manera, el IRA declaró una segunda tregua el 19 de julio de 1997, por lo que Adams entraba a negociar el futuro de Irlanda del Norte. Sin embargo, los unionistas radicales del reverendo Ian Paisley, del Partido Democrático Unionista (DUP), desconfiaban del Sinn Fein y no creían que el IRA estuviese comprometido a dejar la violencia. Pese a todo, tras unas difíciles y maratonianas conversaciones, que contaron con la intervención del ex senador estadounidense George Mitchell, e incluso una llamada telefónica del entonces presidente de EEUU Bill Clinton, los partidos firmaban el 10 de abril de 1998 el histórico acuerdo de paz del Viernes Santo.
El pacto no supuso el fin del proceso, sino que debieron pasar varios años para superar obstáculos, como la eliminación de las armas del IRA, la supresión del Royal Ulster Constabulary (RUC, antigua Policía pro-británica) o la retirada de los puestos de control militares en Irlanda del Norte. También el perdón público de Blair a los llamados 'cuatro de Guildford' -Gerry Conlon, Paddy Armstrong, Paul Hill y Carole Richardson- por un atentado del IRA que nunca cometieron y por el que pasaron más de diez años en prisión.
Con estos cambios, el proceso culminó con la formación de un Gobierno autónomo de poder compartido entre dos rivales históricos, el unionista Ian Paisley y el republicano Martin McGuinness. Formado el ejecutivo norirlandés el 8 de mayo de 2007, Blair dio por concluido el proceso y poco después, el 27 de junio, se marchó del poder.

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