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Tres cocineros en busca de un maestro

«Masterchef» elige esta noche a su ganador tras una primera edición que ha enamorado a la audiencia

Tres cocineros en busca de un maestro
Jordi Cruz, Samantha Vallejo-Nágera y Pepe Rodríguez en la cocina de El Bohío (restaurante de Pepe en Illescas) - ángel de antonio
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No es otro programa de cocina, aunque la moda de estos espacios gastronómicos en la pequeña pantalla es ineludible. «Masterchef», que ha conseguido audiencias de escándalo –ha llegado a los cuatro millones– en su primera edición, termina esta noche a las 22.30 horas con su gran final en Televisión Española. Ante tanta expectación, ABC se reunió en la víspera con los tres jueces del programa, Jordi Cruz, Samantha Vallejo-Nágera y Pepe Rodríguez, en El Bohío, el restaurante de este último. El chef, conocido ahora por sus malas pulgas y su forma de comer «a lo cromañón», entra y sale de la conversación porque es incapaz de escapar de la cocina, de donde saca los platos que degustan sus compañeros.

—¿Cómo va a ser el programa final?

—Jordi: Enorme, con grandes finalistas y además, adelanto que cocinan muy bien. Somos anfitriones del mejor cocinero del mundo porque nos visita Ferrán Adriá, y eso da más credibilidad al jurado para la final.

—¿Quiénes son vuestros favoritos?

—Samantha: Yo soy pro-Eva. Desde el principio me ha encantando cómo cocina, aunque me haya fallado un poco en los últimos programas. Se deja llevar por impulsos y cuando hacemos un plato no sale a la primera, hay que pulir… Pero ha tenido suerte y muchas de sus creaciones al instante han salido bien, dejémosla que meta la pata y a ver qué pasa.

—J: El mío es Juan Manuel.

—Pepe: ¡Flojo! (grita desde la cocina).

—J: Es por una cuestión de actitud y porque me gusta pensar que «Masterchef» no termina aquí y que el que gane tiene que hacernos quedar bien allá donde lo contraten. Y Fabián es un bizcochito. La final no es solo cocinar bien, hay que tener temple y el que tiene menos es Fabián.

—S: Pero estas cosas tan obvias pueden darnos quiebros. Al principio pensábamos que Fabián no estaría en la final, pero está porque el día que lo tenía que hacer bien lo ha hecho fenomenal. Podría tener un golpe de genialidad y ganar.

—¿Y si hubiera una segunda edición?

—P: Aún no hay nada firmado, pero me encantaría hacerla.

—S y J: Claro, nosotros también.

—¿Se imaginaban el exitazo?

«Nos asustamos cuando al principio empezó más flojo»—J: En todos los países que se ha hecho ha funcionado muy bien. Pero esto es España, país gastronómico de los que más, la responsabilidad era esa, no podíamos fallar aquí.

—S: Nos asustamos cuando al principio empezó más flojo, pero es que era un formato que nadie conocía aquí y lo que hemos conseguido es arrastrar la audiencia a La 1. La gente está entusiasmada y nos lo dicen por la calle.

—¿Cuánto hay de interpretación en sus intervenciones?

—P: Yo soy así de friki (bromea). No puedo llorar o reír de mentira porque no soy actor, soy cocinero. En la tele sale lo que tú eres.

—¿Se arrepienten de haber podido pecar de demasiado duros?

—J: Me arrepiento de no haberles dado más caña en momentos concretos. Hemos sido buenos porque son aficionados; si en mi cocina alguno hace las barbaridades que se han hecho en el programa, no sobrevive. Nos hemos intentado poner en su situación. Lo que hemos visto en «Masterchef» es poca presión comparado con lo que sufren los cocineros españoles en cada servicio cada día.

«A Jose David le está costando más la salida»—¿Qué aspirante ha llevado peor la vuelta a la realidad?

—S: A Jose David le está costando un poco más la salida y hemos tenido que convencerle para que vaya a la final de esta noche.

—J: Si te estás metiendo en un programa de televisión ya sabes lo que hay. De mí dicen muchas cosas y no me resbala, pero hay que darle la importancia justa. Tanto a lo bueno como a lo malo.

Se ha criticado a Jose David por una chulería de la que han hecho gala ustedes mismos

—J: A él se le ha visto un lado muy competitivo y podía llegar a parecer también egocéntrico. Pepe y yo lo que hemos hecho es lo normal entre cocineros, una competición sana porque esto es un oficio donde quieres competir. Quién tiene más estrellas, quién hace el mejor pichón… Pero siempre de buen rollo.

Por «Masterchef» han pasado los mejores chefs de España y ha habido buen rollo. ¿Es realmente así?

—J: Sí que hay rifirrafes, pero son por cosas concretas. Entre tú y yo, por un plato copiado, por un negocio que era para mí y te lo has quedado tú… La alta gastronomía española está cohesionada, nos conocemos todos y cuando nos reunimos bebemos gintonics.

—¿Qué les parece el nuevo fenómeno del «chef mediático»?

—P: En Francia hace 40 años ya había cocineros en portadas de revistas, esto lo hemos conseguido ahora en España con este programa.

—J: Desde el primer día intenté buscarle lo negativo y no lo encontré. Tenía miedo a que pensaran que me había ido de mi cocina, pero yo me lo he tomado muy en serio y no he cambiado mi rutina.

«Ahora mis cocineros están atentos a cualquier fallito que cometo»—¿Desde que salen en la televisión han notado cambios en sus cocinas?

—P: Ahora mis cocineros están atentos a cualquier fallito que cometo de los que he criticado en el programa para darme caña.

—J: Los míos se meten con la ropa y el pelito. Antes iba siempre de negro y ahora ya me pongo colores...

—¿Por qué les engancha la cocina?

—P: No lo sé. Te picas con la misma cocina, con el rival, con la sociedad… Yo me pregunto, ¿será por mantener mi ego? A lo mejor sí, es que el artista tiene que sentirse así.

—J: No es por las estrellas Michelín, ni por las fotos o la tele.

—P: Solo con oír a un cliente decir que tu plato es lo mejor que ha comido en la vida, ese día te vas a tu casa y no pasa nada si no cobras.

Eva, Fabián y Juan Manuel compiten por ser el primer Masterchef español (TVE)