Los mejores videojuegos para recordar 2018

El reinicio magistral de God of War, la precuela de Red Dead Redemption, el acierto de Spiderman o el poder femenino de Assassins Creed Odyssey son algunos de los títulos que han definido un año marcado por el fenómeno Fortnite y los nuevos planteamientos de los juegos de mundo abierto

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  1. God of War

    Frente al cambio de rumbo experimentado los por los títulos de mundo abierto, la serie God of War ha marcado este año un cambio de ciclo. Su lavado de imagen ha sido excepcional, no solo en el cambio de perspectiva. La cámara, en este título situada en el hombro, afecta a la visualización, pero también en la manera de afrontar los desafíos.

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    Pero esta entrega no solo es una cara bonita. Representa una evolución radical en la manera de abordar us narrativa, perfectamente integrada en un todo espectacular. Por lo pronto, las transiciones. Bien ejecutadas, es un magistral plano secuencia de treinta horas en donde el jugador vuelve a ponerse en la piel de Kratos, el gran guerrero espartano, pero esta vez más comedido.

    Su paternidad le ha cambiado drásticamente. Ya no es aquel luchador irascible y visceral de Grecia. Con la excusa de la mitología nórdica, el personaje es distinto. Más maduro y reflexivo, intenta escapar del conflicto, pero la inclusión de Atreus, su hijo, le obliga a prestar atención a otras situaciones. Es su guía, su maestro, su protector, pero debe dejarle espacio, que campe a sus anchas. Navegar por su cuenta. Aprender a levantarse.

    Ser padre implica estos retos, por lo que esa columna vertebral del videojuego en tercera persona revierte momentos emotivos. Hay dos secuencias de gran calado. Dos giros narrativos que invitan a la reacción del jugador, convertido aquí en un espectador en la sombra pero implicado en las vicisitudes del personaje. Con unas mecánicas de juego cotidianas que exige más paciencia que reacción, esta entrega está llamada a perdurar en el tiempo. Su final abierto, además, deja abierta la puerta para que Santa Monica Studios, la compañía desarrolladora, se ponga manos a la obra.

  2. Red Dead Redemption II

    Ocho años han transcurrido desde que apareciera la primera entrega de este videojuego de acción y mundo abierto en tercera persona ambientado en el Salvaje Oeste. Rockstar Games, su empresa desarrolladora, se lo toma con calma, pero bien ha valido la pena. Este título ejerce de precuela de la anterior y cuenta la historia de Arthur Morgan, un forajido de la banda de Duch van der Linde.

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    El verdadero motor del cambio del género ha sido propiciado por « The Legend of Zelda: Breath to the Wild» el pasado año. Esta temporada se ha marcado un punto de inflexión. La habitual jugabilidad anodina de este género ha mutado en una mayor consistencia narrativa, en una mayor implicación de las misiones y los personajes secundarios. La evolución del personaje, además, ha sido fundamental para entender el mensaje. Una trama de supervivencia, muy realista, en una época muy pasada que llegaba a su fin.

    De ahí que intervenga John Marston, el personaje de la primera entrega, en donde aquí se aprecian las motivaciones y atributos de todo el universo Red Dead, que se encuentra a un nivel muy por encima de otras propuestas. La atracción que muestra el vasto entorno no es ni siquiera una ínfima parte del regusto dulce que deja al completarlo tras unas sesenta horas de diversión seria y abrupta, muy alejada de la irreverente locura que ha prestado atención la serie hermana Grand Theft Auto. Por fortuna, la llegada de su modo online anticipa años de diversión.

  3. Spider-Man

    No ha sido el primer videojuego en el que aparecía al célebre trepamuros de la editorial Marvel. Pero, sin lugar a dudas, es su mejor interpretación hasta la fecha. Con una trama argumental equilibrada y digna del universo de los superhéroes, Peter Parker se muestra más adulto pero sin dejar de ser ese vecino y amigo que necesitan los neoyorkinos.

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    Creado por el estudio Insomniac Games, autores de «Ratchet and Clank» o «Sunset Overdrive», este título ha sabido tomar con elegancia y soltura los movimientos del personaje, su vertiginoso balanceo, y por supuesto sus habilidades.

    Pese a pecar en parte de una jugabilidad muy básica, el título se luce en la manera de resolver los conflictos, erigiendo al jugador en un «spider-poli» en su atrevido esfuerzo por ayudar a los ciudadanos. Y también bajo una inmersiva ciudad repleta de rascacielos cuyo nivel gráfico, detalles visuales y aspectos de la iluminación han sorprendido.

  4. Shadow of the Colossus

    Si los videojuegos forman parte un estrato cultural, esta aventura críptica y misteriosa, que ha vivido tres remasterizaciones, representa cómo en esta industria, tan apegada a los avances tecnológicos, aparecen títulos de culto que marcan un antes y un después. Esta propuesta personalista de Fumito Ueda se centra en la naturaleza salvaje de seres vivos, en la relación de las personas con su entorno, en la niñez, en la ternura. En el amor.

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    Son muchos los mensajes que se pueden extraer de sus treinta horas de acción comedida en donde la colaboración de Wander, el niño protagonista de la aventura, con su extraño acompañante, una criatura mitad perro-mitad pájaro llamada Trico. La fantasía y magia se funden en el desafío de derrotar a los 16 colosos que habitan en el mundo en donde el principal quebradero de cabeza es localizar los puntos débiles de los rivales.

  5. Super Smash Bros Ultimate

    Emotivo, desafiante, exigente. Esta entrega del videojuego de lucha ha permitido sacar bastante partido a la Nintendo Switch a pesar de una mejorable acción online. La verdadera gracia del título reside en la sencillez con la que se mezclan los conocidos personajes de Super Mario con otros icónicos personajes como Sonic the Hedgehog, Pac-Man, Solid Snake y Mega Man.

    En total, setenta luchadores con sus particularidades y habilidades concretas que deben superar diversos combates en un centenar de escenarios. Una de sus principales ventajas es la rejugabilidad, inabarcable e interminable, con lo que los seguidores de esta serie iniciada hace veinte años se encuentran, sin duda, ante uno de sus títulos imprescindibles.

  6. Assassins Creed Odyssey

    De Egipto a Grecia. La serie de aventuras y acción de Ubisoft logró el pasado año regatear las críticas por sus indudables carencias de los últimos títulos para lograr sus mejores propuestas. Si bien es cierto que son pocas las innovaciones respecto a Origins, en esta nueva entrega se aprecia una evolución consistente y solvente en el que habitan las pistas para localizar los conflictos a resolver.

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    Esa revolución femenina por fin ha llegado al mundo de los videojuegos. El jugador puede completar toda su historia de venganza sumido en la piel de Alexios o de Kassandra, pero el personaje femenino es quien de verdad lleva las riendas de la trama. Y la que de verdad aporta valor.

    El título, además, se ha puesto manos a la obra para fomentar con mayor sentido la exploración de entornos, intentando sacudirse los planteamientos clásicos en los que un mapa con iconos de juego es lo que puede llegar a abrumar al espectador. Una pequeña pega también puede ser una falta de optimización técnica que ofrece ciertas caídas de las imágenes, pero en general deja una agradable sensación.

  7. Monster Hunter World

    A menudo se suelen perder en el horizonte los lanzamientos prematuros del año. Los que aparecen en el último suspiro de la temporada, que es cuando se escriben las experiencias a recordar, tienen más oportunidades de salir victoriosos. Pero esta propuesta bien vale la pena mencionar.

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    or su divertida y elegante propuesta para derrotar a extrañas y poderosas criaturas, por su integración en la manera de interrelacionarse, por su capacidad para recrear las habilidades de los personajes, el título de acción y mundo abierto en tercera persona de Capcom es toda una exhibición de exigencia. La aventura pivota sobre dos áreas bien delimitadas: un modo cooperativo online (cuatro jugadores) y una gran duración de su historia principal (unas 50 horas).

  8. Forza Horizon 4

    Las carreras de coches nunca han sido tan viscerales. Este tipo de juegos destapa una gran competitividad. Pero esta entrega de la subsaga logra sacar el lado más salvaje y gamberro a bordo de centenares de coches y vehículo de toda clase.

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    Visualmente es alucinante. El hiperrealismo que se pasea por todo el catálogo sorprende a las primeras de cambio. Lo curioso es que es una rara avis que demuestra que los simuladores de coches tienen muchas cosas que aportar.

    El modo campaña no se trata de ganar o perder, simplemente de ganar influencia para que los oteadores aprecien nuestras habilidades al volante, nosotros sólo tenemos que ocuparnos de divertirnos. Si lo que nos gusta es el «drifting» o derribar cercados y vallas, este es nuestro juego. La libertad para hacer lo que queramos es total. Tiene una duración de unas 15 horas de juego, pero su amplio modo multijugador online permite explotarlo al máximo.

  9. Fifa 19

    Pese al pinchazo de Battlefield V, Electronic Arts ha vuelto a mantener el nivel en otra de sus grandes franquicias, la de fútbol. La entrega de esta temporada de Fifa es redonda. Pocas modificaciones le han valido para seguir siendo el rey del balón. Y eso que ha vuelto a ofrecer un planteamiento más cercano a la diversión para todos los públicos que una de una propuesta de corte más exigente en donde se penetre a la cocina de la simulación.

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    El título aborda un pequeño lavado de cara en el comportamiento físico de los jugadores y mantiene, aunque a un nivel más elevando, la posibilidad de lucirse y de poner en práctica jugadas alucinantes, que por otro lado ocurren en la realidad de uvas a peras. Pero eso no es problema porque en el juego se busca el «tikitaca». Ahora, por ejemplo, es más fácil cometer un pase erróneo, fallar en la recepción o quedarse corto. Pero, como otra de sus pequeñas modificaciones, es posible ajustar la finalización automatizada por la cual una vez que el jugador ha chutado puede alterar la potencia. Es decir, en dos tiempos, pero ello implica mayores riesgos a la hora de la definición.

    El pase en profundidad, que en otras campañas era posiblemente una jugada muy habitual, tampoco es la panacea. Un pequeño paso que le añade una cierta dificultad, pero los partidos siguen siendo acelerados y manteniendo un ritmo de juego vibrante. Aunque se han añadido otras modificaciones como jugadas ensayadas, el sistema continúa explotando las habilidades de los jugadores más destacados. Los planteamientos técnicos siguen tejiéndose sobre el mismo patrón. Visualmente abrumador y realista, ha incorporado por tercer año consecutivo un modo campaña en el que se han unido dos personajes a Alex Hunter, el protagonista.

  10. Call of Duty Black Ops IIII

    Parir una revolución cada año en el mundo de los videojuegos es tarea casi imposible. Las exigencias técnicas y los hábitos de los consumidores dificultan crear títulos que nada tenga que ver con el anterior en una saga. Y más en lo referente a acción bélica.

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    Pero Call of Duty esta temporada ha logrado coquetear, e integrar perfectamente, uno de los modos de juego más disruptores de los últimos años, el fenómeno «battle royale», que han popularizado juegos como «Fortnite» o «PlayerUnknown's Battlegrounds».

    Por primera vez en su historia, esta franquicia ha prescindido de un modo campaña para un solo jugador para potenciar, aún más, el modo online. Y la propuesta lo ha logrado con refinamiento, con elegancia, con solvencia técnica. Como solo Activision puede retratar en este entorno digital. Aunque haya copiado un estilo de juego lo ha hecho con brillantez. Y, además, siempre manteniendo su filosofía.

  11. Dragon Ball FighterZ

    Explosivo, divertido, salvaje. Este tïtulo de lucha ha sabido coger la emoción de la serie de ficción. Frente a otras propuestas que paseaban por entornos más abiertos, este título ha apostado por un sistema de combate 2D clásico, pero con fundamento.

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    El trabajo del estudio Arc System Works es grandioso, y eso que no han inventado para nada la rueda. Da igual, porque en ocasiones cuando se logra una experiencia divertida capaz de enganchar a millones de personas da igual si es más o menos arriesgado.

    Estamos ante un videojuego de lucha en 2.5D en donde la acción pura y dura se desarrolla en dos dimensiones sobre entornos levantados en volumen. Una decisión que, sin embargo, le aleja de sus predecesores, pero que demuestra que esta fórmula ya reproducida en la industria desde casi sus comienzos sigue funcionando a la perfección. Esa idea nuclear se traduce en duelos directos, divertidos a más no poder, piques entre jugadores, espectacularidad visual.

    Todo lleva a la que los jugadores no encuentren un momento para poner fin a las partidas y uno acabe, o intente, por mentalizarse en que «esta es la última de hoy». Su esencia se localiza en el combate directo, violento y sin contemplaciones. Envuelto en una destrucción masiva que, si el jugador es capaz de articular las combinaciones necesarias en el momento oportuno, se activan golpes tremendamente espectaculares. Su llegada a la Nintendo Switch tras su paso por las consolas de sobremesa ha sido esencial para gozarlo con el universo de personajes que rodean a Goku.

  12. Detroit Become Human

    Las aventuras gráficas están viviendo una segunda edad de oro. La gran virtud de este género es lograr accionar el mecanismo de la introspección y la exploración. La narrativa involucrada es fundamental para ello. Este título distópico que narra una rebelión de las máquinas, diseñado por Quantic Dream, autores del recordado «Heavy Rain», se basa en la manera de afrontar los conflictos por cada jugador.

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    Las decisiones se sienten con peso suficiente como para cambiar el desarrollo de la historia. Es un avance que se consigue con un sistema de diálogos con múltiples ramificaciones que invita al jugador a reflexionar acerca de la influencia de la tecnología en nuestros días. Y todo sumergido en un apartado visual realista.

  13. A Way Out

    Aunque abundan los títulos multijugador online, en donde competir contra otros jugadores conectados por todo el mundo es su razón de ser, hubo un tiempo en donde la experiencia de jugar en pantalla dividida sobre la misma consola era muy habitual. Con honrosas excepciones como los juegos deportivos, la llegada de este título ha sorprendido.

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    Por su manera de contar las cosas, por su necesitaria colaboración y por narrar una trama carcelera que mama de series como «Prision Break», este lanzamiento merece un hueco en lo más interesante del año. Es cierto que el nivel de dificultad es limitado, pero su arrojo por apostar por un concepto así ha sido un acierto.

  14. Sea of Thieves

    Perfecto como diversión social y familiar, esta aventura online de piratas es una verdadera joya. En su interior hay mucha exploración, combates y un diseño artístico muy interesante. Este juego en primera persona destaca por un apartado artístico asombroso y creativo.

    Una de sus grandes ventajas es la libertad de acción que permite a los jugadores realizar numerosas tareas como participar en combates entre barcos a cañón, trabuco y sable, y persigue barcos enemigos durante el fragor de una tormenta. O, simplemente, navegar en pos de peligrosos botines o transporta mercancías en aguas hostiles.