La bandera de China en el edificio que Google poseía e China en 2010, antes de su veto
La bandera de China en el edificio que Google poseía e China en 2010, antes de su veto - AFP

Las ONG en contra de Google: «¿Va a ceder datos si el gobierno chino se los pide?»

Tras la filtración de que la compañía tecnológica está trabajando en un algoritmo que se adapte a la censura del país, las organizaciones defensoras de los Derechos Humanos levantan el hacha de guerra

MadridActualizado:

La República Popular China cuenta con casi 1.400 millones de habitantes y más de 1.500 millones de suscriptores con móvil. En la era en que las relaciones pasan a través de un «smartphone», un mercado emergente y con tanto potencial de desarrollo es demasiado tentador para las tecnológicas que, aunque cuentan con el veto del gobierno de Pekín a través del llamado «Gran cortafuegos» (llamado así en honor a su edificación más célebre), no dejan de frotarse las manos.

Es por eso que Google pasará por el aro y, después de prohibirse sus servicios durante diez años, su buscador de contenido podría ser readmitido, según una exlusiva de The Intercept. Eso sí, en él los chinos no podrán encontrar información sobre derechos humanos, religión o protestas pacíficas tales como las de la Plaza de Tiananmen en 1989. Nada que esté dentro de la lista negra estipulada por los mandatarios chinos, quienes han sido denunciados por diferentes organizaciones por violar repetidamente las libertades civiles.

«Será un día sombrío para Internet»

«Si para acceder a su mercado Google ha aceptado las extremas normas de censura establecidas por China, será un día sombrío para la libertad en Internet. Resulta imposible ver cómo semejante decisión es compatible con el lema de Google ‘Haz lo correcto’, y pedimos a la empresa que cambie de rumbo», afirma en un comunicado Patrick Poon, investigador de Amnistía Internacional sobre el terreno. El mismo Poon califica de «fuerte ataque a la libertad de información» los pasos de Google, quien «sentaría un escalofriante precedente y daría la victoria al gobierno chino».

Por otro lado, señala una de las incógnitas más importantes sobre este movimiento, relativa a la Ley de Ciberseguridad de China aprobada en 2016, por la que el gobierno puede restringir el anonimato de la red, exigir datos personales de usuarios en su país (sean o no ciudadanos chinos) o «soporte técnico» en investigaciones nacionales. «¿Va Google a ceder y entregar datos personales si las autoridades chinas se los piden?», se pregunta el responsable de Amnistía Internacional.

En la misma línea se muestra Maya Wang, su homóloga en la ONG Human Rights Watch: «Que Google esté desarrollando esta versión censurada de su motor de búsqueda en medio de una dura campaña nacional contra los derechos humanos en China es alarmante», explica a ABC la responsable de la ONG en el país. Además, apunta a la posibilidad de que este algoritmo censor del buscador «instigue los abusos del gobierno» a los ciudadanos.

Las otras interesadas

No sería lel primer intento de la firma por volver a competir en el mercado asiático. La compañía ha invertido grandes sumas en empresas chinas que pueden dar soporte a sus servicios online (entre ellas, JD.com, el «Amazon» local) y tiene planeado abrir un centro de investigación de inteligencia artificial.

Tampoco habría sido la única tecnológica vetada que intenta su regreso: LinkedIn, la red social laboral por excelencia, censura contenido en China. O Facebook, que también desarrolló un algoritmo que respete las exigencias chinas y no muestre resultados «incómodos», tuvo durante unas horas el permiso para abrir una filial en la provincia china de Zhejiang, aunque finalmente se prohibió su establecimiento.