Imagen de archivo de la playa del Orzán, en La Coruña - EFE/ Cabalar

La amenaza oculta del 5G: ¿adiós a los pronósticos meteorológicos?

Algunas de las frecuencias de la nueva tecnología se encuentran cerca de las que ya utilizan los satélites para las observaciones de la Tierra, por lo que los meteorólogos creen que puedan interferir en la recopilación de sus datos

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El 5G es el mayor protagonista de la industria en estos momentos. La nueva red de telecomunicaciones va a aumentar el acceso móvil y ultrarrápido a internet y conectará innumerables objetos cotidianos. Una mayor velocidad, baja latencia e incremento de la conectividad son las ventajas que traerá consigo la nueva tecnología.

En Corea del Sur, el 5G es ya una realidad. En Europa, sin embargo, se está llevando a cabo la subasta entre las grandes operadoras mientras que el Gobierno chino adjudicará «en breve» licencias 5G para uso comercial.

En EE.UU. ha comenzado también la subasta y ha sido allí donde se ha generado una polémica hasta ahora desconocida: las redes inalámbricas 5G amenazan los pronósticos meteorológicos. Tal y como recoge « Nature», podría interferir con este tipo de observaciones.

«Algunas de estas frecuencias se encuentran cerca de las que utilizan los satélites para las observaciones cruciales de la Tierra, y a los meteorólogos les preocupa que las transmisiones 5G desde teléfonos móviles y otros equipos puedan interferir con su recopilación de datos», recoge la publicación.

El escenario está complicado a no ser que los reguladores o compañías de telecomunicaciones «tomen medidas para reducir el riesgo de interferencia». En caso de no hacerlo, los satélites de observación de la Tierra situados sobre EE.UU. con cobertura inalámbrica 5G «no podrán detectar con precisión las concentraciones de vapor de agua en la atmósfera». Los meteorólogos de Estados Unidos y otros países necesitan de esos datos para elaborar las previsiones meteorológicas en todo el mundo.

«Se trata de un problema global», asegura Jordan Gerth, meteorólogo de la Universidad de Wisconsin-Madison.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) y la NASA están actualmente comprometidas en una negociación de alto nivel con la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), que supervisa las redes inalámbricas de los Estados Unidos. NOAA y la NASA han pedido a la FCC que trabaje con ellos para proteger las frecuencias utilizadas para las observaciones de la Tierra de las interferencias a medida que se despliega la 5G. Pero la FCC finalizó ya la subasta el pasado 17 de abril de la primera parte del espectro 5G.

Frecuencias compartidas

Tal y como recuerda «Nature», lo que suceda en el mercado estadounidense afectará al resto del mundo: «Es probable que las decisiones que tome el gobierno sobre cómo implementar 5G influyan en las discusiones globales sobre cómo regular la tecnología». Así, los reguladores de todo el mundo se reunirán a partir del 28 de octubre en la ciudad egipcia Sharm el-Sheikh «para elaborar acuerdos internacionales» que establezcan las condiciones en las que las «compañías podrán usar las frecuencias para las transmisiones 5G y qué nivel de interferencia con las frecuencias de observación de la Tierra es aceptable».

Los astrónomos, meteorólogos y otros científicos han trabajado durante mucho tiempo para compartir el espectro con otros usuarios. Pero «esta es la primera vez que vemos una amenaza a lo que yo llamaría las joyas de la corona de nuestras frecuencias, las que absolutamente debemos defender, pase lo que pase», dice Stephen English, meteorólogo del ECMWF (European Centre for Medium-Range Weather Forecasts) de Reino Unido.

Una de las claves es la frecuencia de 23,8 gigahercios, en la que se mueven los medidores de vapor, y con la que los meteorólogos predicen cómo se desarrollarán las tormentas y otros fenómenos climáticos. «Pero una estación 5G que transmite casi a la misma frecuencia producirá una señal que se parece mucho a la del vapor de agua», por lo que los expertos podrían llevar a cabo predicciones erróneas porque los datos se alterarían.

Límite del ruido

La reciente subasta de FCC involucró 2 grupos de frecuencias: una entre 24.25 y 24.45 gigahercios y la otra entre 24.75 y 25.25 gigahercios. Los equipos inalámbricos que transmiten cerca de ese rango podrían interferir con la medición de vapor de agua de 23.8 gigahercios. «La FCC no respondió a la solicitud de 'Nature' para tratar este asunto», asegura la publicación.

Los ingenieros de radiofrecuencia miden las emisiones electromagnéticas o ruido en decibelios vatio (dBw). Los reguladores establecen controles que limitan dicho ruido con el objetivo de llevar a cabo un control.

La subasta en la red 5G de la FCC estableció un límite de ruido de -20 dBw. Sin embargo, la Comisión Europea lo ha establecido en -42 dBw mientras que la Organización Mundial de Meteorología Mundial (OMM) está recomendando -55 dBw. Por tanto, el límite de EE.UU. es 150 veces más ruidoso. Por esta razón, muchos esperan que los números de la OMM influyan en la reunión de Egipto

Falta de estudios

«Nature» recuerda que hay poca investigación sobre cómo afectarán exactamente a las condiciones meteorológicas el 5G. La NOAA y la NASA han finalizado un estudio sobre los efectos de los diferentes niveles de interferencia de ruido, pero no se ha hecho público. Además, un informe elaborado en 2010 por parte de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina concluyó que la pérdida de acceso científico a la señal de 23,8 gigahercios eliminaría el 30% de todos los datos útiles, lo que contribuye significativamente a los pronósticos meteorológicos mundiales.