Así es Estonia, una de las potencias tecnológicas del mundo
Así es Estonia, una de las potencias tecnológicas del mundo - abc

Así es Estonia, una de las potencias tecnológicas del mundo

La exrepública soviética se ha convertido en la cuna de conocidos proyectos y empresas de éxito internacional

Actualizado:

Tras su adquisición por el gigante estadounidense Microsoft en 2011 por más de 6.000 millones de euros para sustituir al histórico Messenger, Skype se ha convertido en una de las aplicaciones de comunicación y mensajería más usadas del mundo. Sin embargo, muy pocas personas saben que este programa, creado por un danés y un sueco, vio la luz en la ciudad estonia de Tallin.

Para saber por qué estos emprendedores optaron por fundar su empresa en la república báltica hay que remontarse a 1991, cuando, recién independizada de la Unión Soviética, el Gobierno estonio se enfrentaba al reto de construir un sistema burocrático desde cero, en el que incorporó el uso de las por aquel entonces incipientes tecnologías de la información, según narra el blog «Hojaderouter».

Gracias a esta decisión, el país ha alcanzado tal desarrollo tecnológico que no solo la programación informática forma parte del plan de estudios de algunas escuelas primarias, sino que los cerca de 1,3 millones de estonios son ciudadanos completamente conectados; gracias al chip integrado en su tarjeta de identificación, realizan toda clase de transacciones cotidianas a través de la red, además de votar o incluso obtener una receta médica. No en vano, la conexión a internet es un derecho fundamental en este país, en el que es posible encontrar wifi gratuito en bosques y gasolineras.

Ese espíritu emprendedor forma parte también de los habitantes de esta república que es miembro de la Unión Europea desde 2004 y posiblemente fue lo que llevó al sueco Niklas Zennström, al danés Janus Friis y al estonio Ahti Heinla a escoger Tallin para fundar Skype. Porque, a pesar de que el potencial tecnológico de Estonia, que se remonta a la ocupación soviética, ha pasado desapercibido para el gran público, su capital alberga un importante centro tecnológico conocido como «la pequeña Silicon Valley europea».

Este centro, que cada año atrae las miradas de cientos de inversores internacionales interesados en financiar muchos de los proyectos que desarrollan los emprendedores establecidos en él, fue el lugar en el que Zennström, Friis y Heinla crearon una pequeña “start-up” cuyos productos son usados una década después de su nacimiento a diario por cientos de millones de personas.