Imagen de una mujer consultando el móvil con guantes y mascarilla en Valencia
Imagen de una mujer consultando el móvil con guantes y mascarilla en Valencia - ROBER SOLSONA

Las aplicaciones «espía», una vacuna contra el coronavirus que invade la privacidad

Muchos países están a favor de rastrear los móviles para controlar la infección

Madrid Actualizado: Guardar
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La guerra contra el coronavirus Covid-19 ha cambiado la manera de enfrentarse a los problemas de la sociedad. Este enemigo invisible que ha sumido al planeta en una profunda crisis sanitaria no tiene visos todavía de claudicar. Las medidas de distanciamiento social han sido muy eficientes para reducir la pandemia. Un desafío que ha llevado al desarrollo de aplicaciones móviles «espía» capaces de geolocalizar a los ciudadanos para controlar la epidemia. Su uso ha sido capital en la respuesta en los países asiáticos, que se han revelado como más inteligentes que Europa y Estados Unidos a la hora de proteger sus servicios sanitarios y reactivar la economía.

En Corea del Sur, China o Singapur lo pusieron en marcha en tiempo récord con resultados óptimos. Pero estas iniciativas que han contribuido a reducir los infectados y aplicar de manera controlada las medidas de cuarentena ha despertado un intenso debate en materia de protección de datos. La falta de un consenso y de una dirección clara en Europa ha llevado a la multiplicación de herramientas de autodiagnóstico a través del móvil.

En las últimas semanas, han florecido en países como España, en donde en la comunidad de Madrid, regiones como Alicante o iniciativas privadas han desarrollado servicios similares para un bien común, descongestionar las urgencias y ayudar a los ciudadanos a conocer los síntomas. El Gobierno española ha estudiado poner en marcha una aplicación similar en territorio nacional. Este proyecto independiente, impulsado por la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, dependiente de Nadia Calviño, podría sumarse al estudio de movilidad nacional para rastrear más de 40 millones de móviles con datos anónimos y agregados facilitados por las tres principales operadoras de telefonía (Telefónica, Vodafone y Orange). Esta iniciativa es posible tras la reciente derogación de la Ley de Protección de Datos Personales como respuesta la excepcional situación de la crisis.

Respuesta rápida en Asia

Aprovechando los sistemas de geoposicionamiento de los «smartphones», Asia se ha mostrado más ágil. Por su cultura, idiosincrasia y leyes, sus habitantes han descargado «apps» del coronavirus. La idea es controlar a la población para determinar los focos de contagio a través de un dispositivo electrónico que llevan a cuestas millones de personas. Algunas de estas herramientas incluyen alertas para que el ciudadano conozca si se aproxima a una zona de riesgo, pero también puede contribuir a que las autoridades sanitarias se aseguren del obligado cumplimiento del confinamiento. Se trata de soluciones digitales de monitorización que permiten aplicar de manera controlada las medidas de cuarentena en los focos necesarios. A falta de una vacuna, estos servicios pueden facilitar una reanudación progresiva de la actividad económica en el mejor tiempo.

Uno de los grandes logros de Corea del Sur en la lucha contra la pandemia está siendo, además de la realización de test masivos, su capacidad de hacer seguimiento de los ciudadanos infectados y de su entorno. Para ello, han venido creando servicios digitales y aprovechando los patrones de movimiento procedentes de los teléfonos móviles para lograr romper la cadena de transmisión del coronavirus. ravés de aplicaciones que se encargan de que no nos saltemos la cuarentena. En el caso de Singapur, la idea se ha plasmado a través de una aplicación que almacena los contactos para poder alertar de aquellos con mayor riesgo de contagio en caso de que alguien de su entorno se infecte.

Estos servicios digitales permiten monitorizar los movimientos de los ciudadanos para indicarle si pueden salir a la calle o no cruzando varios parámetros, como si se ha realizado la prueba, si está inmunizado, si se ha tomado la temperatura. Se expide un certificado con una especie de semáforo (rojo, amarillo y verde) en función de los resultados, lo que permite a las autoridades seguir el rastro de personas portadoras del virus.

Estas herramientas de autodiagnóstico están proliferando a nivel mundial. Según diversos estudios consultados, en Corea del Sur ha tenido más de un millón de descargas. De tal manera, que la sociedad coreana ha conseguido aislar todo lo que está siendo posible a los infectados, reduciendo así la propagación del virus.

Las restricciones en materia de protección de datos en Europa, más garantista con el ciudadano, dificulta la implantación de una herramienta estandarizada en todos los territorios porque puede implicar una invasión a la privacidad, aunque los primeros proyectos se han empezado a aplicar de manera anónima y de manera voluntaria.

Dudas en privacidad

La privacidad de los ciudadanos está en el centro del debate. «Lo que hay es un riesgo porque en situaciones de crisis hay una mayor flexibilidad por parte de la sociedad a la hora de ceder su privacidad a cambio de esta lucha contra el coronavirus. La normativa actual permite determinar tratamientos específicos como en una crisis sanitaria. Lo que habrá que mirar es hasta dónde permite», sostiene en declaraciones a este diario Sergio Carrasco, experto en derecho digital.

En opinión de este experto, en caso de introducir una medida similar en Europa es necesario «respetar la proporcionalidad, el Reglamento General de Protección de Datos no se deroga» aunque se establece una excepción. En caso de introducir una medida similar en Europa es necesario «respetar la proporcionalidad, el Reglamento General de Protección de Datos no se deroga» aunque se establece una excepción. «Estamos avanzando tímidamente sobre proyectos de Big Data y Inteligencia Artificial», declara Borja Adsuara, abogado especialista en derecho digital y exdirector general de Red.es. «El Big Data salva vidas. Ha salvado vidas como en Corea, también en China. Lo malo es la finalidad; si es para salvar vidas bien, pero si es para controlar a los ciudadanos, mal», añade.

Fuentes de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) han asegurado que esta situación de emergencia no puede suponer una suspensión del derecho fundamental a la protección de datos personales. «La normativa de protección de datos no puede utilizarse para obstaculizar o limitar la efectividad de las medidas que adopten las autoridades competentes, especialmente las sanitarias, en la lucha contra la epidemia». Medidas extraordinarias en tiempos difusos.

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