El «body» mide el pulso del bebé
El «body» mide el pulso del bebé - IRIA OLLERO

La joven gallega que ha ideado un completo sistema para prevenir la muerte súbita del lactante

Iria Ollero desarrolló con solo 17 años cuatro dispositivos preventivos que se complementan a la perfección y que miden la temperatura, posición y pulso de los recién nacidos

MADRIDActualizado:

Iria Ollero tiene 19 años. Natural de Orense, esta joven gallega se ha propuesto reducir los casos de muerte súbita del lactante. Gestó su proyecto cuando tenía 17 años. Hasta entonces, desconocía que existían este tipo de fallecimientos repentinos en bebés. «Cuando supe lo que era me impactó mucho y por eso quise hacer este proyecto», explica a ABC.

La muerte súbita del lactante se define como el fallecimiento inesperado y repentino de un niño menor de 1 año de edad, aparentemente sano, al que no se encuentra explicación después de una investigación minuciosa, incluyendo autopsia, examen del lugar de fallecimiento y revisión de sus antecedentes clínicos, tal y como explica la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria. En España, según la entidad, se da en 1-3 de cada 1.000 recién nacidos vivos. Y, aunque se conocen factores de riesgo, la causa se desconoce.

Ante este panorama, la joven, que estudia Ingeniería Biomédica, se planteó: «¿Puedo hacer algo para reducir el número de casos? Y este es mi granito de arena», explica.

Iria Ollero con su sistema
Iria Ollero con su sistema- IRIA OLLERO

Junto a su tutor de proyecto, David Ballesteros, Iria Ollero llevó a cabo su idea dentro del Parque Tecnológico de Galicia, donde acudía solo dos horas a la semana. Pero si quería sacar su solución adelante tenía que dedicarle mucho más tiempo. Echar horas de más no le importó. «Si algo te gusta y tienes interés por ello, vas a sacar tiempo de donde no lo haya», asegura.

Su completo sistema «Baby Safety» lo desarrolló en ocho meses y permite controlar tres parámetros que son recomendables por los médicos, entre otros, para reducir el riesgo de la muerte súbita infantil: posición del bebé en la cuna (siempre boca arriba), temperatura (hay que evitar el arropamiento excesivo del lactante y mantener una temperatura agradable en la habitación) y pulso.

En total, la idea de Iria se compone de cuatro dispositivos que se complementan entre sí. «Dos son los que permiten controlar la posición del bebé en la cuna. El primero son diez sensores de presión que se colocan en el bebé para detectar un cambio de posición y avisan si la postura no es la correcta», explica. Junto a estos sensores, Iria ha ideado una cámara con infrarrojos que detecta la cara del recién nacido. «Si el bebé está en la posición incorrecta, salta la alarma».

El tercer sistema mide la temperatura. «Es una especie de cámara térmica que mide la temperatura en 64 puntos distintos, creando un mapa de calor», añade la joven, de tal manera que los padres pueden desarropar al bebé si ven que sufre un exceso de calor.

El cuatro sistema se trata de un «body» que mide el pulso en la zona axilar y está conectado a la alarma, que manda una notificación al móvil de los padres rápidamente cuando detecta una anomalía. «Es el único dispositivo que está en contacto con el recién nacido y que ha sido diseñado para que no incomode al bebé y, además, puede lavarse», apunta la futura ingeniera.

Un proyecto con futuro

Iria ha recibido varios premios con su solución para reducir los casos de muerte súbita del lactante. Y está en contacto con dos empresas para hacer realidad sus dispositivos porque sabe que tienen salida.

«Antes de todo, hice una encuesta online para saber si la gente estaría interesada en ello», cuenta ABC. Muy previsora, envió un cuestionario a 111 personas. El 88% dijo que estaría interesado en un sistema que redujera los casos de muerte súbita infantil y más de la mitad aseguró que estaría dispuesto a pagar más de 120 euros. Las guarderías también mostraron interés por su solución.

«Tengo que evaluar cuánto me cuesta a mi, cuanto a ellos y cuanto me costaría hacerlo», cuenta. «El que yo tengo-continua-, me costó 170 euros, pero si fabrico muchos, me saldría a menos de 100 euros».