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Qué es el estilo 'smart casual' y por qué unirte a él

Analizamos la línea que separar la sastrería de las prendas más deportivas

La etiqueta 'smart casual' requiere seguir unso códigos
La etiqueta 'smart casual' requiere seguir unso códigos - Instagram
ActualizadoMaría AguirreMaría Aguirre ColaboradorSeguirLeer despuésCompartir
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Es curioso como en tiempos en los que la moda vive un proceso de simplificación e informalidad se ha impuesto paralelamente el gusto por las etiquetas hasta tal punto de que en ocasiones nos cuesta entender el código que exige un evento en su invitación. Esto es lo que ocurre sobre todo con el ‘smart casual’, uno de los calificativos más utilizados hoy en día para el armario masculino y que, sin embargo, genera mucha confusión por su ambigüedad y la falta de consenso sobre su interpretación. Por eso, vamos a intentar descifrar sus claves desde la rigurosidad para quitarte las dudas y demostrar por qué es el estilo ideal para un hombre elegante del año 2018.

Es importante hacer siempre una retrospectiva a la hora de hablar de moda porque en la historia encontramos buena parte de las respuestas. En el caso del ‘smart casual’ existe una evolución en el término hasta llegar a lo que se entiende hoy por él, pero es imposible llegar a ello sin encontrar el punto de partida correcto y acotar bien a lo que se refiere.

El origen del término

‘Smart casual’ es un término que empezó a sonar con relativa fuerza en los años 80 aunque las referencias históricas acerca de esta etiqueta en la prensa se remontan incluso a la década de los años 30 del siglo pasado. Es evidente que nada tenía que ver a lo que se refería entonces el periódico local estadounidense "The Davenport Democrat And Leader ", que además lo mencionó en clave femenina, con lo que debemos interpretar por ‘smart casual’ en la actualidad más allá de la tendencia hacia la comodidad.

Ya en los años 50, siempre partiendo de Estados Unidos, se empieza a hablar de ‘business casual’ para referirse a un cambio en la forma de ir vestido al trabajo, abriendo más el abanico de posibilidades, pero siempre sin cruzar el límite de la sastrería. Es en los 80 por lo tanto cuando el término ‘casual’ se lamina todavía más incorporándose el adjetivo previo, dando lugar al ‘smart casual’, que convive hasta la fecha junto con el primero y un tercero que ha ido tomando mucha fuerza en los últimos años con el boom de la ropa deportiva y el ‘streetwear´, que es el estilo más relajado de todos, el ‘sport’.

En definitiva, podemos hablar de que lo que conocemos como casual tiene tres variantes: la aplicada al ambiente laboral, que tiene mucho que ver con esa otra etiqueta famosa del entorno profesional que es el ‘casual friday’ y dos vertientes que se refieren al vestuario que usamos fuera del horario de trabajo: el ‘sport’ y el ‘smart casual’. Esta clasificación conlleva de por sí una primera criba de muchas prendas para entender lo que es, ya que no se refiere a los outfits que elijamos para acudir a la oficina y tampoco a aquellos que incluyen piezas como los jeans desgastados, rotos o excesivamente claros, sudaderas de corte deportivo, especialmente con capucha, deportivas o camisetas.

Llegados a este punto ya tenemos bien acotado el término que queremos descifrar en este texto, pero todavía podríamos apurar un poco más en la definición de ‘smart casual’ antes de entrar en los detalles de las prendas más adecuadas que sí recoge este estilo. La mítica guía británica Debrett’s, fundada en el siglo XVIII con el nombre de ‘The New Peerage” y fuente indiscutible para todo lo que tenga que ver con la etiqueta y el estilo masculino desde la primera década del siglo XX, traza una línea fina pero perceptible entre lo que sería el ‘formal smart casual’ y el ‘informal smart casual’.

Aunque ambos estén aceptados como lo mismo en gran parte porque la confusión que genera de por sí el término ha hecho que lo metamos todo en el mismo saco, conviene ser rigurosos como lo es Debrett’s y definir bien los matices que los diferencian para que sepas llamar por su nombre al estilo que elijas en cada momento.

Qué ponerse cuando requieren esta etiqueta

El ‘formal smart casual’ que define Debrett’s es lo que entendemos, a grandes rasgos, por ‘smart casual’ en los tiempos que corren. Si recibimos una invitación con este código de vestimenta, lo mejor para no fallar es regirnos por la variedad más formal dentro de lo casual. Esto significa que debemos incluir en el look una blazer, una camisa con cuello, unos pantalones de vestir, que perfectamente pueden ser unos chinos y unos zapatos -con o sin cordones- o en su defecto, aunque Debrett’s no los incluya, unos botines tipo Chelsea por ejemplo. Por lo tanto, los jeans y las zapatillas tipo deportivas estarían excluidos. En el caso de que sea invierno, el abrigo siempre debe ser la elección antes que la parka o el anorak. El suéter y las chaquetas de tweed también están aceptadas.

En cambio, siempre según el libro de estilo de la prestigiosa marca británica, se puede respetar el ‘casual smart’ con una visión más deportiva e informal que permite sustituir los chinos por los jeans siempre que sean oscuros y limpios, más bien discretos, y el polo liso por la camisa. La americana y los zapatos conviene respetarlos para que el estilo pueda seguir siendo considerado `smart casual’, aunque en determinados ambientes más flexibles las deportivas lisas blancas y sustituir la americana por un jersey liso elegante y un abrigo podrían ser una opción válida también. Es precisamente por este extremo por el que más difícil definir el límite actual de dónde acaba lo ‘smart casual’ y comienza lo ‘sport’.

Simplificando quizá excesivamente a modo de conclusión, el ‘smart casual’ sería todo aquello que ocupa el espacio intermedio entre la sastrería y eso que conocemos como ‘sport’. Por eso están excluidos de este estilo los polos opuestos; esto es, los trajes completos por un lado y la moda denim -exceptuando los pantalones más discretos y en tonos oscuros como ya hemos visto-, las deportivas y las prendas de origen deportivo por otro.

Una elección excelente para aquellos hombres que no quieren renunciar al estilo y la elegancia más allá de añadir a su armario una dosis enorme de comodidad y practicidad en las prendas escogidas.

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